Una Charada criminal con padrinos en San Sebastián

Fernando Lanzaco
Licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas. Periodista titulado por la Escuela Oficial de Periodistas, pertenece al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Ha desempeñado, entre otros, los puestos de Subdirector General de Coordinación Administrativa del Ministerio de Educación y Ciencia, Presidente del Instituto Nacional de Asistencia y Promoción al Estudiante, Director General de Personal de Ministerio de Educación y Ciencia, Subdirector General del Ministerio de Justicia y Gerente de la Universidad Politécnica de Madrid.

Las “relevantes personalidades” expertas en resolución de conflictos reunidas en San Sebastian lo son en tal grado de destreza y virtud que incluso recomiendan y diagnostican sobre los conflictos inventados. Desde el punto de vista del rigor intelectual el “grupo” es de todo punto impresentable y no valen excusas de buena voluntad cuando se aparece con personalidad de expertos retribuidos y se comienza calificando el terrorismo puro y duro de ETA como el más antiguo conflicto armado de Europa. Por cierto, ¿quién los paga? Encontrar el origen de los fondos sería muy elocuente y clarificador. ¿Paga ETA? Sería de todo punto infame para los pretendidos expertos (en Inglés, to pretend, fingir) cobrar de ETA y emitir dictámenes en su favor. Además sería cobrar de dinero robado a los españoles y en mucha menos medida de los franceses. ¿Cobran de Bildu? Es igual, es dinero de los españoles, incluso de las víctimas. ¿Cobran de los fondos reservados? No me atrevo a detenerme en la gravedad abismal de esta hipótesis. Espero que cobren de algunos filántropos para no alterar más el equilibrio de espíritu que tanto necesitamos en este tema sensible.

Esa gran charada en la que los personajes internacionales resultan fraudulentos y de una indigencia moral —a pesar de su “profesionalizado” buenísmo— escandalosa, habrán cogido la pasta, su billete en primera y su cómoda conciencia bien alimentada para regresar a sus países. Ojala no vuelvan aquí, jamás. El Gobierno, quiero decir otro Gobierno, hubiera debido no permitirles el escenario español, en San Sebastián, con autoridades que son miembros de Bildu, con el partido socialista de Guipúzcoa y el regocijo de todos los etarras. Hubiera sido mejor, al menos, fuera…

Esta charada, lo es, y además es criminal. Para los que aplauden la labor del Gobierno como gran agente pacificador entre otras cosas porque llevamos un tiempo sin atentados mortales hay que recordarles que han sido cerca de 900 muertos y miles de víctimas con secuelas físicas, y psicológicas y por todo ello y para que no se repita, es el parecer de los elegantes defraudadores que los etarras deben ser premiados formando parte —indirectamente, pero fuertemente representados—, de una mesa de partidos y los gobiernos deben negociar con ellos la consecuencias del terror de cuarenta años quizás con la pretensión de ofrecerles una poltrona consistorial o una inserción permanente como empleado público del País Vasco, excarcelar a todos los terroristas y aquí a olvidar que no ha pasado nada. No ha pasado nada que el apetito electoral del PSOE no pueda amañar y resolver, no ha pasado nada que la Iglesia “Católica” vasca no esté dispuesta a cubrir con un piadoso velo de silencio y olvido. No ha pasado nada que al PNV no le convenga que haya pasado y siga pasando para marginar a los no nacionalistas, aunque el final de la estrategia peneuvista pueda ser una feroz contienda no sólo política sino civil con la izquierda abertzale ascendente, que le disputa ya la hegemonía política y social. No le ha pasado nada a ETA ya que, igual que se entra se sale de la cárcel y además sigue armada y vigilante como Padrino de la situación que cobra la mordida por dar protección al proceso de independencia vasco, con dinero de los contribuyentes españoles. También, si, de los contribuyentes víctimas del terrorismo. Y además, dará lo mismo en la hipótesis teatral de una declaración de abandono de las armas en los días inmediatamente previos a la cita electoral. De lo dicho se puede uno desdecir reavivando la lucha con cualquier pretexto o invención de nuevas exigencias. Los etarras instalados ya en el sistema y en los presupuestos endosarían el problema al Gobierno e impertérritos en el recorrido de su ruta seguirían postulando nuevos procesos de paz……….., ad aeternum.

Aunque abomino de palabras gruesas no puedo dejar de ver, sentir, y escribir que sobre un fondo general de amedrentamiento social una infame pléyade de políticos electoreros sin principios, tontos útiles e inútiles, sinvergüenzas gubernamentales, ignorantes suntuosos mercenarios internacionales, nacionalistas que se llaman demócratas y han evidenciado un oportunismo miserable, —ellos mueven el árbol, nosotros cogemos las nueces—, cuando los árboles eran centenares de asesinatos, se han reunido en una provechosa coyunda para conseguir sus beneficios y objetivos colaborando con E.T.A. Son los Padrinos dispuestos a convivir con el Gran Padrino que puede matar.

Aquí parece que la Realpolitik es olvidar a las víctimas, creando una atmósfera que me recuerda la “inimputabilidad por ignorancia” de Alemania respecto del período nazi o el silencio sobre la profunda herida moral y nacional del colaboracionismo del régimen de Vichy en Francia.

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