Otegi sigue dándome miedo cuando lo escucho

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— P U B L I C I D A D —

Sí, Otegi sigue dándome miedo cuando lo escucho.

Me sucede igual que cuando hace unos años alguien mencionaba el nombre de Bienzobas, Artapalo, Ternera, Kubati, u otro sin fin de asesinos que entonces mataban a diestro y siniestro a personas indefensas por el mero hecho de ser españoles.

Su rostro también me da miedo. Lo recuerdo perfectamente cuando, por temas que no vienen al caso ahora, llegaban policías a mi casa con libros de fotos, para que identificáramos si en algún momento los habíamos visto cerca de nuestro domicilio o rondando por el barrio. Sí, entre esas fotografías estaba la suya, porque siempre perteneció a la banda armada ETA, y porque sigue siendo ETA.

Durante la década de los 80 fui a más funerales que a bodas, funerales a veces de gente que no conocía, y otras de amigos, que la banda terrorista asesinaba con un tiro en la nuca o con una bomba bajo el coche. Gentes inocentes que dejaban un reguero de dolor entre sus familiares y una gran pregunta flotando en el ambiente. ¿Por qué?

Entonces no conocía la respuesta, pero ahora sí la sé. ETA siempre ha matado por poder y por dinero.

La historia siempre ayuda a colocar bien las cosas, a ponerlas en su sitio. Cuando era pequeña ETA ya existía y mataba. Entonces decían que lo hacían contra la dictadura. Desde luego no es motivo, porque no se pueda asesinar en nombre de nada, ni de nadie, pero ellos así justificaban sus hábitos sangrientos. Después, cuando llego la democracia, empezaron a decir que lo hacían en nombre de la independencia, contra la ocupación y para liberar al pueblo vasco. Cambiaron el lenguaje, hablaban de conflicto o lucha armada. Se arrogaron la representación de todo el pueblo vasco, pero no por las urnas, sino pistola en mano y bajo su ley del terror. Y de repente hace 10 años dejaron de matar y secuestrar. Casi 50 años de mi vida, de nuestras vidas, hemos pasado con el aliento de la fiera a nuestras espaldas, y si aún no siguen asesinando, es porque hace 10 años, las fuerzas de seguridad del Estado y los servicios de inteligencia trabajaron hasta la extenuación para dejarles aislados y sin recursos económicos, porque los dos partidos que entonces representaban a la mayoría de los españoles acordaron sacar del escenario a Herri Batasuna —no se puede entrar en democracia con las manos ensangrentadas—,  y porque la justicia empezó a perseguir, no solo a aquellos que ejecutaban las acciones terroristas, sino también a los que las amparaban y las financiaban. Algo desde luego que se podía haber hecho unos años atrás, y que no se entiende como antes los diferentes gobiernos no se pusieron manos a la obra.

Era curioso la facilidad con la que se movían los terroristas fuera de España. En el país vasco francés, raro era el paisano que no sabía dónde vivían, en que bares tomaban las copas, o por donde paseaban. Y en Suramérica y Centroamérica campaban a sus anchas, sin que nadie moviera un dedo por detenerlos.

En el año 1992 durante mi estancia en El Salvador, frecuentaba casi a diario el Centro Español, en la colonia Escalón de San Salvador, y desde luego me llamo poderosamente la atención, que también, casi a diario, lo frecuentara un grupo de cuatro terroristas de ETA. Allí estaban, comían, jugaban a las cartas, y se paseaban por San Salvador sin ningún problema. Cuando pregunté al agregado militar como podía estar sucediendo algo así, me contesto, que no preguntará más, y por supuesto que ni se me ocurriera acercarme a ellos o entablar algún tipo de conversación.

La realidad es que ETA dejo de matar y de extorsionar, no por convencimiento, sino porque no tenía ya medios para hacerlo. Eso siempre ha supuesto un cierre en falso, y a los hechos de estos días me remito.

Escuchar a Otegi en el video en el que ofrece apoyar los presupuestos a cambio de la libertad de 200 presos de su organización, ETA, porque lo dejo bien claro cuando dijo “tenemos 200 presos…”, lo confirma. El tono de voz o las frases como “hostia, estamos otra vez en el centro”, “hostia, patada al hormiguero” revelan su auténtica personalidad de terrorista, que no de político, aunque ahora este en estos menesteres porque no le queda otra.

Desde luego es una pena, que el partido del gobierno, con la de dolor que lleva a sus espaldas, porque como todos también su gente fue víctima de la banda, se esté planteando abrir cualquier tipo de negociación para la excarcelación de 200 asesinos. Es una afrenta, no solo a las víctimas, sino a todos los españoles, los que vivimos muchos años bajo el terror de ETA.

La historia es la que es y nadie puede cambiarla. La verdad es una y tampoco es susceptible de interpretaciones interesadas, pero lo cierto es que lo que acontece en estos días, revuelve a cualquiera, bueno, salvo a los desaprensivos, que pueden ser capaces de acordar una permanencia en el poder a cambio de sangre.

Personalmente no creo que sea ya tiempo de reconocimientos del dolor, ni actos hipócritas de compasión, ni siquiera de falsos arrepentimientos. El perdón es una construcción personal que sirve, en algunos casos, para aliviar los duelos, y otras, para justificarse, pero perdonar o ser perdonado son actos de índole personal, que nada tienen que ver con la aplicación de la ley y la justicia, de hecho, últimamente veo que se trabaja con el concepto perdón como un resorte político, que se aplica cuando más conviene, o como a algunos les conviene.

Cada vez está más claro que negociar con Otegi, es negociar con ETA, y negociar con ETA es fortalecerla, o lo que es peor resucitarla. Sánchez y sus socios deberían darle una vuelta a esta idea, ya no solo por responsabilidad de Gobierno, sino porque si piensan que sus problemas principales son ahora mismo la luz, los ERTEs, las secuelas de la pandemia, el paro o la vivienda, no se hacen a la idea de lo que se les avecina, si por un casual despiertan al  monstruo dormido, porque no se equivoquen, 50 años controlando una sociedad a través del terror genera una cadencia y un aprendizaje que nunca se olvida, y para ellos, los que mataron una y mil veces, siempre será una opción más para conseguir sus intereses. Además, no deben jamás olvidar que la historia han de escribirla las víctimas, no los verdugos. Parece mentira que con todo lo que sabemos los españoles de eso ahora, vayan a cometer el error de darle el guion a aquellos que sembraron España de cadáveres. Son las cuatro de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 16 grados.

1 Comentario

  1. Tanto el gobierno actual como su socio Bildu, han conseguido lo que pretendían: el poder. Por eso están condenados a entenderse y seguir juntos. Lo dijo el propio Otegui: «no iban a ser tan tontos de poner en peligro la situación de privilegio que tienen».
    Lo único que podría neutralizar esa entente mezquina, sería la decencia de una sociedad que se «cayera del guindo» con los falsos «progresismos» (como parece que empieza a ocurrir) y dejase a cada uno en el lugar que le corresponde.
    Un saludo.

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