Este, que parecería el slogan de la formación “Podemos” simplemente añadiendo el acento afirmativo en la primera sílaba, viene a definir el camino en que va a tener que transitar esta organización, si (volvemos al condicional) finalmente se confirman los pronósticos de las últimas encuestas de Metroscopia y el propio Centro de Investigaciones Sociológicas, cuyo carácter institucional está fuera de duda.
Las iniciales propuestas políticas, hábil e interesadamente manipuladas por el sistema a través de su medios de comunicación, tachadas de eso que llaman “populismo”, van a tener que pasar por el filtro de las posibilidades reales de cambiar las cosas para salir del colapso político, institucional y social en que nos encontramos en este mundo globalizado.
Es sabido que las recetas aplicadas hasta el momento no han servido a la sociedad en su conjunto sino que, más bien, han producido agravios comparativos, injusticias y desigualdad profunda en una población que, ingenuamente, había confiado en las muchas burbujas “democráticas” con que se les presentaba dicho sistema y que, ahora, en su desesperación, van a depositar su confianza en algo que parece diferente en su concepción y hechos conocidos hasta ahora.
Paradójicamente esta alternativa viene a mostrar y a cubrir por otras vias esa soberanía popular, proclamada en la Constitución Española, ante el fracaso de las vías regladas de representación política. Van a apostar por una democracia más directa y menos sesgada de lo que han sido los partidos políticos carentes de debate interno y menos aún de representación real de los ciudadanos. De esta forma el sistema electoral hace también aguas y requiere una reforma profunda más justa (una persona, un voto y todos los votos con igual valor).
Las alarmas del sistema han saltado a partir de los resultados electorales de los llamados “populistas” en las últimas elecciones y se han colapsado con el de las encuestas que comentamos. Todo el mundo empieza a recomponer la figura y empiezan a producirse hechos que, hace un año, resultarían impensables. Desde el perdón del propio presidente del gobierno, al rosario de causas abiertas en los tribunales por casos de presunta corrupción política o administrativa.
Pero ¿qué se trata de decir con la palabra “populismo”? ¿Podemos entender como “populista” el texto constitucional al hablar de soberanía popular? de igual forma ¿se entendería que el nombre del partido en el gobierno se apoya en lo “popular” o en el “populismo”? La manipulación semántica y la interpretación sesgada de los términos, es algo que se tiene muy presente en el mundo de la comunicación a la hora de dejar marcados los cerebros con mensajes determinados.
Para unos, “populismo” sería lo mismo que recoger las aspiraciones del pueblo para trasladarlas al pensamiento y acción política. Sería el verdadero sentido de la democracia.
Para otros, ese “populismo” estaría revestido de demagogia o engaño y equivaldría a la presentación de programas políticos irrealizables, -lo que nos llevaría a recordar aquella frase de Tierno Galván cuando afirmaba que “los programas están hechos para no cumplirse”-. Estaríamos pues ante una estafa que, hasta el momento solo puede recibir su sanción por vía electoral ya que no por otra via jurisdiccional.
Finalmente para otros “populismo” sería sinónimo de ideología de izquierdas cuando no directamente comunista, troskista, nihilista….. Sería ese grupo que, a falta de argumentos más sólidos y contrastables, opta por la simple descalificación del contrario sin otras referencias que la “opinión publicada” y asumida por las masas.
“Sí, se puede”, afirman ilusionados estos miles de ciudadanos que han dejado otras ocupaciones, para demostrar a sus administradores actuales que la voluntad, el rigor y la prudencia pueden conseguir que el “no se puede hacer otra cosa” es una simple forma de eludir compromisos y responsabilidades, defender intereses personales o incapacidad política y profesional.
A nadie se escapa la importancia del reto, no sólo por lo que significaría la demostración de que sí es posible una nueva y diferente concepción de la política más acorde con la sociedad actual. Significaría además la incompetencia de toda una clase política durante todos estos años para sacar adelante los problemas del pais, cuando no la prevalencia de intereses bastardos en detrimento de los intereses públicos.
Al “sí, se puede” hay que añadir aquello de “querer es poder” de la sabiduría popular o “populista”. La voluntad de querer cambiar las cosas para sentirnos más identificados con ellas. Perder el miedo a ese “miedo” crónico que el sistema intenta mantener sobre nosotros, para seguir depositando la confianza de la supuesta seguridad en los mismos de siempre.
Podemos hacerlo entre todos, participando activamente en una verdadera regeneración del sistema con ideas, propuestas y proyectos nacidos del estudio riguroso de cada tema, de su tratamiento actual y de las reformas que precisa. No ignoramos los compromisos a que nos obligan tratados o acuerdos internacionales o en la propia Unión Europea, pero nada ni nadie es perfecto -como en la película de Wilder- y todo es manifiestamente mejorable desde una sociedad de personas, capaces y decentes, que aspiran a construir su propio futuro. Además es un reto que nos dará la medida de lo que somos con lo que hacemos.

















¿Han escuchado ya la nueva canción de Miguel Bosé «Sí se puede»? http://blogs.elpais.com/verne/2014/11/si-se-puede-miguel-bose-cancion.html
SÍ SE PUEDE (Miguel Bosé)
Sí se puede, acostarse al despertarse
convencerse que la vida es sueño.
Sí se puede, dar aún menos de lo que es insuficiente
y vender que no habrá patria sin miseria ni hambre.
Sí se puede, claro que se puede
como ya blindado sabe el aforado que aquí nunca pasa nada.
Y apuntan al ciego, al blanco del ojo
y niegan la silla al enfermo y al cojo
Y mienten al diablo en cada promesa
y acusan al pobre de vivir en pobreza.
Sí se puede, ser invertebrado
como aún manda el centro a izquierda o derecha.
Sí se puede mirar religiosamente al ciudadano
libre por natura y convertirle en un tarado.
Y disparan al ciego, justo al centro del ojo
y le roban la silla al enfermo y al cojo.
Y mienten al diablo dentro de cada promesa
y acusan al pobre de exhibir su pobreza
Y te armas de ira y cuando estalla paciencia
te mamas y mandas el mundo entero a la mierda.
Y al día siguiente
solo en pleno domingo
lees en los titulares
siempre más y de lo mismo.
Y te cagas en todo
te frustras en vano
y te preguntas en qué momento todo esto se te fue de las manos
Y acabas rendido
desilustusiasmado
rodeado de amigos y en familia atrapado.
http://blogs.elpais.com/verne/2014/11/si-se-puede-miguel-bose-cancion.html