Amancio Ortega y el Banco de Sabadell

Serralaitz
Serralaitz, el seudónimo usado por el autor en atención a su lugar de nacimiento, es un localismo que corresponde al nombre dado en la zona a una sierra riojana: la Sierra de la Hez, un conjunto de montañas en el corazón de La Rioja, entre las comarcas de Rioja Baja y Alto Cidacos-Alhama y Cameros y a una altura superior a los mil metros. Desde esa altura, cuando no hay niebla, las cosas se aprecian de una forma muy especial.

Este fin de semana del 20 de octubre nos ha podido dar un subidón a los españolitos con dos noticias económicas de signo positivo: la primera, que Amancio Ortega, el propietario de Inditex, se había alzado al puesto número uno de los personajes más ricos del mundo, al superar a Bill Gates con una cifra de 79.800 millones de dólares de patrimonio, unos miles de millones por encima del norteamericano patrón de Microsoft. Pero solo duró la alegría seis horas, enseguida Bill Gates recuperó el primer puesto superando al magnate gallego.

Vinieron luego las espléndidas cifras de beneficios de los grandes bancos españoles, entre los cuales ha destacado el Banco Sabadell, que ha ganado este año hasta setiembre 579 millones de euros, superando en un 59,4% los resultados del mismo período del año 2014.

Amancio Ortega, por otra parte, sigue con sus gestos de filantropía, donando millones de euros a la Beneficencia española, especialmente a la gallega.

Hasta aquí, todo muy bonito, El Gobierno de España podría utilizar estos datos para confirmar el buen camino de recuperación y crecimiento de la economía española.

Pero no es oro todo lo que reluce. Hurgando en Internet, los medios informativos denuncian que a dos años del hundimiento de un edificio donde trabajaban varios miles de obreras y obreros de la confección en Bangladesh, las multinacionales que compraban la producción de estos obreros y obreras enterrados bajo las ruinas de este edificio solo han donado como indemnización 24 millones de los 30 que prometieron a los damnificados y sus familias.

Entre las empresas que compraban esta producción bangladesí figuran las multinacionales españolas Inditex, Mango y el Corte inglés, y las tres se resisten a declarar qué cantidad han aportado de los 30 millones comprometidos. Aventuran algunos que Inditex, la empresa de Amancio Ortega, ha podido contribuir con un millón… Y aseguran que esta misma empresa ganó en 2014 2.400 millones…

Por otra parte, este mismo año Inditex ha sido objeto de denuncias por parte del Ministerio del Trabajo de Brasil por retraso en el pago de los salarios, fraudes en la contratación, aumento de la cifra de accidentes de trabajo y un total de 433 irregularidades cometidas en 67 empresas que afectan a un total de 7.071 trabajadores.

Naturalmente, la multinacional española Inditex ha recurrido las penas que le han sido impuestas por estas supuestas infracciones.

Los archivos de Internet apuntan también a lo largo del año 2011 toda una serie de denuncias y conflictos laborales en empresas brasileñas que trabajan para Inditex.

O sea que a Inditex le llueve sobre mojado en Brasil. O sea que los cimientos de este imperio económico que admiran al universo de las finanzas presentan algunas zonas oscuras…

Sean enhorabuena los vientos favorables que suenan para la economía española. Pero tampoco debería olvidarse que una gran masa de hogares españoles es cada vez más pobre, que seguimos rondando los 5 millones de parados, que muchos cientos de miles de niños están mal alimentados, que muchos obreros con empleo y trabajo no consiguen superar el umbral de la pobreza.

Son las dos caras de la economía española, los triunfos y las vergüenzas…

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