Los empresarios exigen ya un Pacto de Estado por la Educación

Lamentan que España, 14ª economía del mundo, retroceda hasta el puesto 35 en términos de competitividad

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El círculo de empresarios exige pacto de estado de educación
Pedro González
Periodista, experto en Política Internacional. Fue director de Redacción de Euronews y fundador del Canal 24 Horas de TVE.

El Círculo de Empresarios ha elevado el tono: ya no piden, exigen literalmente un Pacto de Estado por la Educación, a falta del cual vaticinan un descenso aún más vertiginoso de España en los rankings  internacionales de competitividad.

Así de contundente lo afirmó Miguel Iraburu, presidente del Grupo de Trabajo del Barómetro de los Círculos, el termómetro con el que los empresarios examinan anualmente el estado de la economía del país y las correspondientes proyecciones de futuro.

La presentación, que tuvo lugar en los locales de la Asociación de la Prensa de Madrid, se abrió con una andanada sin contemplaciones de John de Zulueta, el presidente del Círculo de Empresarios de Madrid: “La situación [política] no va a cambiar, al menos hasta que se celebren elecciones generales”, dijo, antes de lanzar una conclusión genérica no menos categórica: “El país necesita una profunda renovación”.

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Tras este breve pero determinante aperitivo, Íñigo de Barrón, presidente de la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), dio paso a Miguel Iraburu para el desglose del barómetro, fruto de la encuesta realizada por los Círculos de toda España entre 340 altos directivos y 21 consejeros delegados de otras tantas empresas.

Para tales dirigentes las cinco prioridades principales a corto y medio plazo son, además del inaplazable Pacto de Estado para la Educación, la reforma de las Administraciones Públicas; atajar la corrupción y la economía sumergida; dedicar un mayor esfuerzo a la innovación y la tecnología, y mejorar el mercado de trabajo. También consideran extremadamente urgente reformar un sistema de pensiones que consideran actualmente insostenible, fomentar el emprendimiento, mejorar de manera notable la Administración de Justicia y dar un empujón definitivo a la digitalización transversal de toda la sociedad.

Los empresarios abogan por mejores sueldos para los trabajadores, y estiman que sería suicida basar la competitividad económica de las empresas españolas en los salarios bajos, ya que existen muchos países que son absolutamente imbatibles en ese capítulo. Sin embargo, defienden que los pactos se hagan a nivel de cada empresa, de manera que sea en su propio marco de productividad en donde se pacten las subidas, dependiendo consiguientemente de la productividad de cada una, deslizando obviamente su oposición a la negociación  sectorial generalizada.

La ineficiencia de las Administraciones Públicas

Miguel Iraburu fue particularmente crítico con la “ineficiencia de las administraciones públicas”, así como con el insuficiente esfuerzo de tales administraciones en innovación y en adaptación a unas tecnologías que evolucionan a un ritmo trepidante. A este respecto, estima que la imprescindible digitalización es un capítulo tan decisivo que debe ser impulsada y dirigida desde la misma Presidencia del Gobierno.

A su vez, John de Zulueta fue particularmente severo con la caída del 60% registrada en las inversiones en infraestructuras públicas. Sus críticas también se dirigieron al conjunto de una sociedad que parece no tomarse en serio los alarmantes índices de abandono escolar, de manera que el 48% de los españoles no pase del bachillerato.

El Barómetro denuncia no obstante el exceso de universitarios y la alarmante escasez de alumnos en la Formación Profesional. Al recomendar más formación dual (estudiar y trabajar al mismo tiempo) compara el 60% de alemanes que la practican frente a tan solo un escuálido 3% de los españoles.

En el análisis no faltan las referencias a la situación generada por el procés catalán: 14 puntos menos de impacto negativo en su propia economía y un fuerte retraimiento en toda España de la inversión extranjera, aún sin cuantificar, pero cuya recuperación solo será posible restableciendo la estabilidad política y la confianza en la misma, además de la certeza en la seguridad jurídica de tales inversiones.

Apoyándose en los principales índices internacionales de competitividad, los empresarios concluyen en la delicada situación a futuro de la economía española. Así lo demuestra, a su juicio, el violento desfase que significa que la 14ª economía del mundo, 5ª de Europa y 4ª de la Eurozona, descienda abismalmente hasta el 35º lugar en términos de competitividad, situación que de no atajarse provocará fuertes tensiones disruptivas en la sociedad española.

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