Pisando huevos

Pisando huevos
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.
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Se dice que “anda pisando huevos” de alguien que va con una lentitud desesperante. Pero, quien se lo reprocha, puede estar mostrando impaciencia, algo peor. Es desaconsejable dar un paso sin haber consolidado previamente el anterior. Difícil labor, pues, la que le espera a Joe Biden tras el tornado destructor de Donald Trump y sus lamentables estertores finales. Sin embargo, el Presidente electo da muestras de paciencia, moviéndose pausada, aunque implacablemente. “Qui va piano, va lontano”.

Los partidos estadounidenses son esencialmente unas maquinarias electorales que cobran vida plena de cara a comicios venideros, cuando se eligen, ciñéndonos al Capitolio washingtoniano, cada dos años, a todos los miembros de la Cámara de los Representantes (435 para unos 330 millones de americanos) o renovando por tercios, también cada dos años, a los Senadores, elegidos por seis años, dos por cada Estado. En esta situación, el Presidente de turno se convierte en el faro de su partido. La oposición queda controlada en el Capitolio por sus líderes parlamentarios. Aunque Biden no tomará posesión hasta el 20 de enero, su jefatura del partido Demócrata ya es un hecho afianzado y con más motivo habiendo sido declarado vencedor por el Colegio Electoral este pasado 14 de diciembre.

Una vez que Trump salga de la Casa Blanca, su influencia, tanto nacional como en su partido, disminuirá notablemente y el jefe del Partido Republicano en el Senado, Mitch McConnell, cobrará más relevancia. Significativamente, acaba de admitir la victoria de Biden, provocando la ira de Trump. Si el Senado quedase en manos republicanas, Biden tendría que negociar con McConnell para muchas cosas, tanto nombramientos como programas, o conseguir “disidentes” republicanos según las materias por votar porque los Senadores, como los Congresistas, saben que se deben primero a sus propios electores.

En tal caso, al ala izquierda de los demócratas no le quedaría otro remedio que hacer de tripas corazón porque Biden, un moderado, como Kamala Harris, no podrá avanzar una agenda excesivamente progresista cuando precise de los votos republicanos. Esa izquierda tuvo que retenerse en la campaña electoral y a pesar de ello la victoria de Biden fue ajustada.

En las elecciones de noviembre, el Partido Demócrata conquistó la Presidencia y conservó su mayoría en la Cámara de Representantes, aunque perdiendo escaños. Sin embargo, en al Senado los republicanos resistieron. Actualmente, tienen 50 Senadores y los demócratas 48. Los dos escaños restantes corresponden a Georgia y para ambos es necesaria una segunda vuelta que tendrá lugar el 5 de enero. Si los demócratas conquistasen estos dos escaños, empatarían con los republicanos y, entonces, se haría de valer el voto de calidad de la Presidencia del Senado que corresponde a la Vicepresidencia de los EEUU, es decir, a Harris. En Georgia, Biden ganó por un escaso margen y los sondeos para estos dos escaños senatoriales parecen favorecer, por ahora, ajustadamente, a los candidatos de su partido.

Un control Demócrata del Senado le facilitaría la vida al nuevo Presidente, aunque siempre con mesura porque puede haber, asimismo, “disidentes” entre los Senadores demócratas. A los Sanders, Warren y Ocasio-Cortez, les toca mostrar moderación y paciencia.

Mientras tanto, Trump, aún Presidente, enmaraña todo lo que puede antes de irse. El reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental lo corrobora. En realidad, lo que le importa es la contrapartida del reconocimiento diplomático de Israel por parte de Rabat. Su yerno, Jared Kushner, ha trabajado en esto, y otros temas, eficazmente en favor de Israel.

Los recursos trumpianos ante la Justicia fracasaron incluso en el Tribunal Supremo, con mayoría de Jueces seleccionados por Presidentes republicanos. Estas iniciativas son una manera de conservar el liderazgo de su partido que disminuirá una vez fuera de la Casa Blanca. Luego, como toca de oído, decidirá que hacer, si volver a presentarse en 2024; montar una cadena de televisión más a la derecha aun que FOX a la que no perdona que diera por vencedor a Biden en la noche electoral; o jugar al golf en su club “exclusive” de Mar a Lago, en Florida. ¿Melania? Veremos.

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