Vietnam: las heridas abiertas de la última guerra romántica

Vietnam: las heridas abiertas de la última guerra romántica. FOTO ORIGINAL: ZoomNews/Keystone/Getty
Pedro González
Periodista, experto en Política Internacional. Fue director de Redacción de Euronews y fundador del Canal 24 Horas de TVE.
Publicidad

Once años de guerra (1964-1975), 250.000 millones de dólares de la época (equivalentes a un billón de hoy) invertidos en armas y soldados, más de tres millones de vietnamitas muertos, diez millones de heridos, 58.000 americanos caídos en combate, y sobre todo un país arrasado por el napalm y el Agente Naranja entre muchas otras desgracias, perviven aún en la memoria de los que vivieron la que pudiera denominarse la última guerra romántica.

Vietnam fue una de las más dramáticas líneas de choque de la Guerra Fría entre dos superpotencias, Estados Unidos y Rusia, pero esencialmente entre dos sistemas de vida radicalmente opuestos en aquellos años: el capitalismo y el comunismo. Como casi todo el sudeste asiático, Vietnam no tuvo respiro prácticamente desde que estallara la II Guerra Mundial. Apenas terminada esta sostuvo hasta 1954 una cruenta y dramática guerra de independencia contra Francia, su potencia colonial, que capituló tras la lacerante derrota de Dien Bien-Phu.

Vietnam no tuvo respiro, ya que tras la II Guerra Mundial encadenó la de liberación contra el colonialismo francés e inmediatamente después la guerra civil y la terrible intervención americana

No habían terminado de embarcar hacia la metrópoli los últimos soldados galos que Estados Unidos tomaba el relevo de una zona que consideraba vital para detener el avance comunista encarnado por la Unión Soviética y la China de Mao Zedong. Sería el presidente Lyndon B. Johnson el que decidiría la espiral bélica contra el régimen comunista de Vietnam del Norte, cuyo presidente Ho Chi-Minhestaba dispuesto a la reunificación del país implantando obviamente su sistema. La guerra civil vietnamita tenía en sus bandos los apoyos respectivos de la URSS y China el Norte comunista, y de Estados Unidos el Sur.

La estrategia de apilar cadáveres

El complejo militar-industrial americano, que ya mostrara sus poderes frente al presidente Dwight Eisenhower, volvió a sacar pecho y convenció a Johnson de invertir lo que fuese preciso para parar las ofensivas de los norvietnamitas. Se impuso también la tétrica estrategia del general William Westmoreland, conocida como Body Count, según la cual la guerra la perdería quién apilara más cadáveres.

La aviación norteamericana lanzó sobre Vietnam 8 millones de toneladas de explosivos, además del terrible napalm y el Agente Naranja

La escalada de la guerra se tradujo en que la aviación norteamericana lanzó nada menos que 8 millones de toneladas de explosivos. Las aldeas y la jungla de Vietnam se vieron arrasadas por las bombas de fósforo, el terrible napalm, y el Agente Naranja, un pesticida que arrasaba tierras y aguas. Personas y tierras sufrieron los devastadores efectos de aquellas sustancias tóxicas, cuyas secuelas aún perduran hoy. No solo fueron los 5 millones de vietnamitas los que fueron víctimas de aquellos venenos sino también 2,5 millones de americanos los que se vieron expuestos a las mismas sustancias.

Cambio de percepción sobre la guerra

Vietnam cambió no solo la percepción de la guerra en Estados Unidos sino también en buena parte del mundo occidental. La Europa que aún se reconstruía, tras haber sido arrasada por la guerra contra el nazismo, se revolvía contra sus antiguos liberadores, azuzada por la eficaz propaganda que Moscú esparcía a través de los partidos comunistas. En el interior de Estados Unidos proliferaron los movimientos y manifestaciones de protesta, la resistencia a enviar a los jóvenes, en servicio militar obligatorio, a una muerte casi segura, y las cada vez mayores reticencias a proporcionar fondos sin cuento para sostener las hostilidades.

Fue también la última guerra en que los corresponsales pudieron moverse casi libremente por los cuarteles y bases, además de entrevistar con toda libertad a jefes y oficiales, pero también a la clase de tropa. La opinión pública pudo comprobar así que no todo era luchar por la libertad; que enfrente había millones de desharrapados celosos de resguardar su tierra, y que aquel ahinco por alcanzar la independencia explicaba que el Viet Cong pusiera en jaque al ejército más poderoso del mundo.

Esta fue la última guerra en que los corresponsales pudieron moverse libremente por cuarteles y bases, además de entrevistar no solo a jefes y oficiales sino también a la clase de tropa

El Pentágono tomó nota y en adelante los corresponsales de guerra solo verían y escucharían aquello que los mandos permitieran. Así, la cobertura de la Guerra del Golfo, la de Irak y la de Afganistán serían masivamente cubiertas por miles de periodistas, pero sin la libertad de movimientos de que gozaron anteriormente.

Saigón cayó. Los tanques norvietnamitas precedían a las columnas de soldados que  entraron en la ciudad el 30 de abril de 1975. Desde las terrazas de la embajada americana despegaron los últimos helicópteros con soldados y antiguos colaboradores autóctonos de las tropas de Estados Unidos. Los que pudieron embarcar terminaron por establecerse en su nueva patria. Los que no, fueron pasados por las armas sin contemplaciones. Vietnam se reunificó bajo un régimen comunista, que aún perdura hoy aunque se haya abierto al comercio y al turismo.

Innumerables crímenes bárbaros

En la conmemoración de este cuadragésimo aniversario de la caída de Saigón -rebautizada como Ciudad Ho Chi-Minh-, el actual primer ministro, Nguyen Tan Dung, evocó los «innumerables crímenes bárbaros que tanto dolor y tan inconmensurables pérdidas han causado a nuestro pueblo». No estaba presente el embajador americano, Ted Osio, que se limitó a una ceremonia privada ante una asociación de veteranos, en la que glosó la «ostensible mejora de relaciones» entre los dos países.

Los colaboracionistas que no pudieron saltar a los últimos helicópteros americanos fueron pasados por las armas sin contemplaciones

Después de aquella derrota Estados Unidos ganaría la decisiva Guerra Fría frente a la Unión Soviética, que provocaría el colapso de ésta y el derrumbamiento del comunismo en 1991. Las dos siguientes grandes guerras libradas en el exterior -Irak y Afganistán- se han saldado con una salida parcial de ambos países, lejos de lo que pudiera considerarse una victoria. Ambos conflictos traen engarzados otros -Siria, Libia, Pakistán, Sahel- que cabe augurar se prolongarán muchos años antes de que se salden definitivamente en uno u otro sentido.

Artículo en fuente original: ZoomNews.es

1 Comentario

  1. «El complejo militar-industrial americano, volvió a sacar pecho….» y convenció al presidente americano de la necesidad de una guerra…. Desde entonces y, a pesar de los muertos, heridos, mutilados o destrozados que se han sucedido en distintas guerras, éstas estarán al servicio de los intereses económicos de los de siempre, nunca al servicio de las personas. ¿Cuando vamos a desmitificarlos?

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.