Riqueza y propiedad privada

Riqueza y propiedad privada
Juan Laguna
Promotor y fundador de Tiempo Liberal con actividad política desde la Transición. Funcionario jubilado. Empresario. Productor y dramaturgo. Conservador de Bienes Culturales.

“Todas las formas de la propiedad quedan subordinadas a las necesidades de la Nación y al bien común”.- (Artº 30 del Fuero de los Españoles de 17/7/1945)

“Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad, está subordinada al interés general” (Artº 128.1 de la C.E.) 

El vicepresidente para asuntos sociales Pablo Iglesias se ha basado en el texto constitucional de 1978 de carácter socialdemócrata, para apoyar la rueda de prensa ofrecida por la ministra de Trabajo Yolanda Díaz, en el anuncio de recientes medidas del Gobierno de carácter económico. Hace bien en recordar esa parte de nuestra Carta Magna pero, posiblemente, no se ha dado cuenta que es lo mismo que decía el artº 30 del Fuero de los Españoles de 1945 que partía del “franquismo”. Muchas veces la ignorancia de la Historia nos lleva a repetirla una vez más con sus errores, pocas veces con sus aciertos.  

En el caso de su formación y del socialismo devenido en “otra cosa”, parece que ese es el propósito: recuperar el sistema de “bandos” a que el poeta León Felipe se refiere con amargura y dolor a lo largo de su obra, con la dedicatoria “a los caballeros del hacha, a los cruzados del rencor y del polvo”… :

¿Por qué habéis dicho todos que en España hay dos bandos si aquí no hay más que polvo…?

No hay más que un hacha que cae implacable y sin descanso sobre cualquier humilde ligazón

La consigna es el corte hasta llegar al polvo, hasta llegar al átomo

Aquí no hay más que átomos, átomos que se muerden 

Nuevamente tañen las campanas de la revolución y se reparten las hachas, para herir, para destruir, para satisfacer el instinto más primario… Esos caciques tan clásicos de nuestra Historia reciente, están para imponer, para castigar y para impedir que las manos se estrechen y se fundan, para regular los afectos y los desafectos enfrentando unos y otros, hasta conseguir atomizarlos en sus egoísmos, hasta conseguir que se muerdan entre sí y se destruyan mutuamente. Entonces, solo entonces, se habrá obtenido el poder insensato, el poder arbitrario, el poder tiránico sobre los demás…. polvo y átomos.

No estamos solamente ante una crisis sanitaria que, de momento, es lo más urgente atajar. Estamos ante otra pandemia ideológica surgida del virus de la ignorancia, la insensatez y la soberbia de un poder mal digerido, de carácter mesiánico, que impone sus dogmas a golpe de hacha o de propaganda, al amparo de un texto constitucional utilizado parcialmente, que olvida el origen del mismo (nada menos que el Fuero de los Españoles) y que menosprecia todo lo que no sea “suyo”. 

En esta ocasión se trata del derecho de propiedad: “Se reconoce el derecho a la propiedad y a la herencia”  (Artº 33.1 de la C.E) que se matiza a continuación: “La función social de estos derechos, delimitará su contenido de acuerdo con las leyes” (Artº 33.2 de la C.E.), una matización que viene a contradecir en el mismo artículo una cosa con la siguiente, como muy hábilmente ha entendido Pablo Iglesias en su interpretación del texto constitucional, aprovechando sus debilidades semánticas. El derecho a la propiedad privada y a los bienes que legítimamente se posean, debería ser inviolable, sin perjuicio de su tratamiento fiscal justo y razonable. 

Resulta cuestionable por otra parte el concepto de “función social” y la delimitación de su contenido, ya que deja lugar a la arbitrariedad interpretativa de “las leyes”. Arbitrariedad que, como es lógico, depende de los aires de cada gobierno, por lo que un principio constitucional de esta importancia queda al albur de quien lo interprete, de su ideología o de su conveniencia electoral. El apartado 3 del mismo artº de la C.E. trata de paliar esta cuestión recordando que: “Nadie podrá ser privado de sus bienes y derechos, sino por causa justificada de utilidad pública o interés social, mediante la correspondiente indemnización y de conformidad con lo dispuesto por las leyes” pero, en realidad, establece la forma y vía de atacar ese derecho “con lo dispuesto por las leyes” (que cada gobierno establezca). 

Llegamos de esta forma a un extraño bucle interpretativo a causa de la desafortunada redacción constitucional que, en esta ocasión, podría ser utilizado por el actual gobierno a su conveniencia, basándose precisamente en la propia Constitución. Una paradoja más de las muchas que podemos encontrar en una revisión crítica y objetiva de la Constitución del 78, que precisaría de su reforma y actualización urgentes, con la paradoja añadida de que sea quien pretende castigar la apología del “franquismo” quien precisamente esté defendiendo una de sus normas principales.

Termino con otra referencia literaria del húngaro Sándor Márai: “Con los rusos llegaron nuestros comunistas que habían sido formados sobre cómo sangrar a un pueblo. Los demás, más de nueve millones de personas ya sabes, las que se llamaban pueblo, observaban como robaban en su nombre con el pretexto de que eso no era robar, sino justicia social ¿tú sabes lo que es la justicia social? El pueblo no lo sabía y, cuando los progresistas empezaron a sacar nuevas leyes, nos explicaron que, lo que era tuyo, en realidad no lo era porque todo era del Estado” (“La mujer justa”). Y el Estado es de ellos (dicen).

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