RTVE: El espectáculo continúa…

“Cuando la red de poder es excesiva, atrapa a los mismos que la tejen”

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RTVE El espectáculo continúa
Juan Laguna
Colaborador de Fundación Emprendedores.

Lo comprendió demasiado tarde Ibn Al Jathib, señor del reino de Granada, cuando finalmente tuvo que huir a África, tras haber participado en todas las intrigas y conjuras que se dieron a ambos lados del Estrecho de Gibraltar, entre los reyes, príncipes y visires de la época. A sus dotes de historiador, geógrafo o científico, unía fama de gran y astuto negociador, así como de ambicioso sin escrúpulos.

El espectáculo de la política continúa y alcanza su máximo esplendor con los nombramientos (“yo, ministro, aunque sea de Marina…”) del “Ahora Madrid” nacional que, por cierto, debe mucho al madrileño, tanto en su composición, como en ese cierto toque de “ingenuidad” suplido por las “ocurrencias”.

Una vez cubiertos los ministerios (ya tampoco queda el de Marina), cada cual empieza a pasar por caja para tener su compensación por el apoyo… ¿ideológico? al PSOE en la moción de censura que tumbó legítimamente al gobierno anterior. Una extraña amalgama de reyes, príncipes, visires y otros cortesanos, cada uno mandando en sus pequeñas taifas, han estado ocupados en poner negro sobre blanco sus pretensiones.

No es la primera vez que Pedro Sánchez (nuevo Ibn Al Jathib) se enreda en contubernios para lograr lo que ya tiene: el BOE y la presidencia del gobierno. Lo vimos cuando se planteó una situación similar, llegando a acuerdos con tirios y troyanos de todo tipo, para desplazar al PP del gobierno. Rápidamente fue cortocircuitado y obligado como el Mío Cid a vagar por los caminos de España, buscando consuelo. Las traiciones y los olvidos están a la orden del día en política.

Uno de los proyectos —fuerza regeneracionistas—, era acabar con la política del “dedo omnipotente”, del decreto-ley, de la imposición gubernativa y, mire usted por donde, el lamentable espectáculo de nombramientos en responsabilidades como la RTVE, lo ha dejado —como se dice— con las posaderas a la intemperie. El simple hecho de que alguien se haya arrogado el poder de designar a alguien, ya arroja sombras de sospecha. Si ese alguien además ha venido funcionando a la sombra de un personaje de los medios privados que, además, compiten con la corporación pública, las paredes del Congreso de los Diputados, ya estarían resquebrajándose y los leones pedirían su dimisión de inmediato pero, no, nada de eso ocurrirá ya que, en la línea de “Ahora Madrid” son sólo “ocurrencias” de críos (según la Sra. Carmena). Críos que pretenden nada menos que jugar con la información, con el CNI y hasta con el maletín nuclear si se terciase.

Aquí no hace falta recurrir a las fotocopias de “papeles” acusadores. Una de las propuestas (por no decir la propuesta por el Sr. Iglesias) lo ha contado con gran lujo de detalles. El Sr. Sánchez se ha visto superado otra vez por los acontecimientos, como cuando se encontró con un gobierno nombrado o elegido por la misma persona antes de que produjera incluso su investidura. Aquí el asunto de los “inscritos” y las “inscritas” tiene un tufillo de nepotismo, que muchos de “Podemos” percibieron hace tiempo y que el verdadero movimiento social que fue el “15M” ha rechazado todavía antes. Lo único que queda es un grupo o “clan” de “coleguis” dispuestos a tocar poder y sueldo público cómo sea. Que se lo pregunten a Carolina Bescansa, por ejemplo.

Lo ocurrido es mucho más grave que la casita de la pradera. Aquí se juega en forma directa con los presupuestos públicos para colocar a los de siempre: “a los nuestros”. A eso se ha quedado reducido el proyecto de regeneración política del PSOE y de nuevo queda enredado en los hilos que ha ido tejiendo, sin darse cuenta de que el primer prisionero de ellos, es el propio Pedro Sánchez (el Ibn Al Jathib de nuestra historia). Es una historia de “pícaros” codiciosos (ni siquiera ambiciosos) elevada a la categoría institucional, que ya nos viene sonando demasiado durante toda la Transición política y de la que estamos hartos.

Más chusco todavía ha sido el conocer que los “nominados” corrieron a borrar de sus redes sociales (¡tan queridas!) miles de mensajes que, como en el caso del Sr. Huerta, les provocasen algún disgusto. Ello nos da una idea del pelaje de los mismos, su coherencia ideológica y la venta de la misma por el ansiado nombramiento (como tantos otros lo hicieron antes que ellos). La mezquindad no ha salido de lo político, sino que va asentándose cada vez con mayor fuerza.

Todavía no han comprendido que eso de “los nuestros” tiene un insoportable tufo autoritario (que muchos llamarían fascista porque todavía no saben de qué va eso). Que los únicos “nuestros” es un conjunto de ciudadanos constituidos como un estado que se pretendía “democrático” y de Derecho, sea cual fuere su ideología personal. Que los que se consideran “ajenos” son los que vienen pagando la fiesta (desde la “bodeguiya”); las ocurrencias (OTAN de entrada no pero va a ser que OTAN Sí); los servicios públicos de todos pero con privilegios para algunos “gurús”; los miles y miles de teóricos cargos públicos agarrados a las ubres de los presupuestos; que los “nuestros” son precisamente esa gente tachada por el Sr. Iglesias de “chusma” (desde el punto de vista intelectual) para luego solicitar su apoyo.

Si “para muestra sirve un botón”, lo ocurrido con el caso de RTVE ya da una idea de por donde van a ir las cosas. “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo” es una frase que ha pasado a la Historia del Despotismo Ilustrado, como traducción un tanto libre del “Toute pour le peuple, rien pour le peuple” de Luis XIV. El pueblo es el soberano (es el dueño del estado) pero los que gobiernan saben lo que más le conviene y se lo impondrán con el artificio de las leyes “sin el pueblo”.

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