Espe, entre dos vocales y un admirable

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— P U B L I C I D A D —

A Esperanza Aguirre, que es la candidata del PP a la alcaldía de Madrid y técnica en Turismo, la presentó en el Palace José Manuel Soria, que es ministro de Industria, Energía y Turismo; y miembro del PP. El hecho de que lo sea de turismo fue la circunstancia, o disculpa, para que el PP la arropara en su comparecencia y pretensión electoral.

Con ello, se suavizó el hecho, pasado, de la soledad que soportó Cristina Cifuentes, la candidata popular a la Comunidad Autónoma, en la misma circunstancia electoral.

La presentación de Soria, innecesaria según dijo él, fue, además de un honor confeso para el presentador, demasiado larga (once minutos) e innecesaria. Esperanza Aguirre es, según Soria y se conoce, una política de recorrido largo, con un amplio historial que mueve a reflexión para encontrar motivos para votarla: eficacia, proyectos, credibilidad y ser la opción de seguridad que representa el PP.

En esa realidad incidió Aguirre, ante el cue, recordando su currículo político y la superación de “la prueba del algodón en las hemerotecas”. Liberal, no neoliberal. Abierta a todos y a la prensa amigable o adversa. Clara, como se la conoce. Y sin hablar un dialecto político falso: el “politiqués” al uso.

Contenta de ser como es y satisfecha con lo hecho, aplaudió las políticas de Reagan y Thatcher y se dedicó, más que a exponer un programa que supone conoce todo el mundo, a “reseñar” algunas anormalidades de los que compiten con ella: “El que quiere caer bien a todo el mundo o es un mentiroso o un demagogo”. “En la política española hay demasiados mentirosos”. “En PODEMOS, Carmena dice que no es de Podemos y ellos dicen que sí, ¿quién miente?”.

Después, justificó su salida de la primera línea en 2012, porque “creyó que había que retirarse a tiempo con los compromisos cumplidos”. Y justificó su vuelta para evitar que Podemos sea la primera fuerza política y consiga que ésta sea la última vez que los españoles puedan decidir libremente.

Suponiéndose conocida y sabido su Programa de Gobierno Municipal, optó por exponer intenciones: “Quiero dar ilusión a los ciudadanos”. “Voy al Ayuntamiento para no molestar, bajar impuestos, ahorrar donde se pueda, hacer Madrid amigable, más verde, más limpio, más deportivo y con atención a las pequeñas cosas”. “Voy dispuesta a llegar a acuerdos…, con compromiso de transparencia, y creando un departamento de auditoria que atienda e investigue todas las denuncias”.

Tras la lectura del discurso, que la empresa Staff Krea le facilitó en autocue, se sometió a las preguntas de la prensa. Y, ahí sí, obvió lecturas y preformas, se mostró tal cual es, y se exhibió como candidata en distintos temas:

– Reducción de la deuda municipal: Ana Botella ha reducido la deuda de 6.000 a 4.300 millones de euros. La reducción puede aumentarse desprendiéndose de algunos de los 1.700 edificios propiedad del ayuntamiento de Madrid.

– Complot contra el PP: “Es evidente que ir contra el PP es el programa de los que no tienen otro programa”. Y “un escándalo que Pedro Sánchez meta en el mismo grupo al PP y a Bildu”.

– Gobierno con CIUDADANOS: “No me asusta un gobierno de coalición”. “A Albert Rivera lo encuentro admirable, porque ha defendido a España en Cataluña”, pero ahora no entiende que se sienta socialdemócrata, que sea contrarios a que haya más de dos personas en una habitación, o que rechace la actividad política de los mayores de 38 años.

– Ascenso posible de PODEMOS: Le preocupa, porque puede suponer un riesgo para la libertad.

– Realidad de Carmena y la empresa de su marido: “Si fuera mi marido y me hubiera cedido bienes y casa…”, “Yo no acuso a Carmena, pero no sé qué sentirá” con los bienes que tiene libres de cargas y con algunos obreros sin cobrar.

– Multas municipales: Evitar el “fritos a multas” y el afán recaudatorio.

– Impuestos municipales: Bajar el IBI (al 0,40%). Exigir la actualización del valor Catastral. Acondicionar a la baja los impuestos de Plusvalía, Construcciones y todos los posibles, excepto el impuesto de Circulación.

-Operaciones Chamartín y Canalejas: Acelerarlas, una vez que cumplan las exigencias municipales.

– Familia Aznar- Botella: La política ha sido ingrata con Ana Botella. Aznar ha hecho mucho por España y por el PP; y pasará a la historia por ello. Ana Botella tiene mérito por llevar la alcaldía en un momento como el que le ha tocado. Y es una gran mujer, porque detrás de todo gran hombre siempre hay una gran mujer (¿?)

– Rajoy o Rivera como líder del futuro: Rajoy.

– Congreso extraordinario en el PP, si hay malos resultados electorales, como aventura El Confidencial: “Son mentiras de El Confidencial Digital”

– Posibilidad de que ceda la Presidencia de Madrid tras las elecciones: “Ya veremos”

Al terminar, a la vista de campaña, de los candidatos que tiene enfrente, de la realidad y los nombres, hubo una sensación común:

Esperanza Aguirre, candidata popular a la alcaldía de Madrid, se encuentra ante tres opciones de convergencia:

Una de ellas, probable, corresponde a la aproximación con Ciudadanos, representado por el “admirable Albert Rivera” (según Aguirre) con la pretensión de un gobierno no de izquierdas en Madrid.

Otra, también probable aunque menos, corresponde a la posible alianza con el PSOE, de Carmona en busca de la gobernabilidad estable de Madrid.

La tercera, improbable, estaría basada en la búsqueda de actuaciones próximas a los programas de Carmena, si ésta no tiene como programa único impedir el gobierno del PP.

En definitiva, Esperanza Aguirre entre dos vocales de un mismo patrón literal (la “O” socialista de Carmona, y la “E” indefinida de Carmena) y un “admirable” tan ocurrente como el partido C´S de Albert Rivera.

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