El «ébola del olivo» arrasa Italia, ha saltado a Francia y amenaza a España

Pedro González
Periodista, experto en Política Internacional. Fue director de Redacción de Euronews y fundador del Canal 24 Horas de TVE.
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El enemigo tiene nombre de mujer, Xylella fastidiosa, una bacteria hasta ahora desconocida en Europa, que en poco tiempo está desertizando los campos de la región italiana de Apulia. Más de un millón de árboles han tenido que ser arrancados, al tiempo que se ha establecido un cordón de protección de 250.000 hectáreas. Nada parece detener el avance imparable de este voraz depredador, que acaba de ser detectado también en Francia. Si no se contrarresta su posible salto pirenaico, la bacteria podría diezmar la producción de aceite, cuyo liderazgo mundial ostenta España.

La rápida difusión de la bacteria se debe a que más de una treintena de insectos, principalmente de la familia de los saltamontes, propagan la enfermedad

La sintomatología es parecida a la que ofrecen otras enfermedades vegetales: coloración amarillenta de las hojas, pardeamiento interno de la madera y estrangulamiento del flujo de la savia hasta matar al árbol. «Nunca habíamos visto semejante virulencia en la historia de la agricultura italiana», afirma Antonio Guario, jefe del Centro Regional de Sanidad Agropecuaria de Lecce, que estima que la entrada de la infección se produjo en 2013 a través de la importación de plantas ornamentales procedentes de Costa Rica.

La rápida difusión de la bacteria se debe a que más de una treintena de insectos, principalmente de la familia de los saltamontes, propagan la enfermedad. El peligro no se circunscribe únicamente a los olivos. En la misma región de Apulia, se puede comprobar que la bacteria Xylella fastidiosa se ceba con cítricos, adelfas, almendros y robles. La desertización consiguiente deja un paisaje estremecedor. Se teme que la bacteria también ataque a las vides, ya que existen antecedentes de ello en California.

Quema masiva de olivares

La inoperancia de las barreras sanitarias establecidas por las autoridades italianas les ha llevado a decretar la quema masiva de olivares, ya que la infección no tiene de momento cura conocida.Vytenis Andriukaitis, comisario europeo de Salud y Seguridad Alimentaria, reconoce que el 10% de los olivos italianos podrían sufrir el impacto directo de la enfermedad. La magnitud del desastre podría multiplicarse, toda vez que están contabilizadas 312 especies vegetales las que pueden portar la bacteria, según un informe de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (AESA), entre ellas, muchos árboles frutales de hueso y numerosas plantas ornamentales.

La magnitud del desatre podría multiplicarse, toda vez que están contabilizadas 312 especies vegetales las que pueden portar la bacteria

En Sudamérica la infección arrasa los frutales, especialmente los cítricos. Si su expansión no se detiene, el desastre económico para la agricultura europea puede ser gigantesco, especialmente para España, primer productor mundial de aceite. Por su parte, Francia no ha esperado a las medidas que decrete la Comisión Europea, y ha prohibido el movimiento de material vegetal italiano. Al anunciar tan drástica medida, el ministro francés de Agricultura, Stéphane Le Foll, ha urgido a que Europa tome las decisiones que se imponen sobre la importación de especies susceptibles de portar la bacteria.

Agricultores en situación catastrófica

El ministro galo se ha mostrado favorable al rápido establecimiento de protocolos para conceder ayudas a los agricultores italianos «porque están en una situación catástrofica que no quisiera para Francia». En cuanto a España, fuentes del Ministerio de Agricultura no descartan adoptar medidas unilaterales a escala nacional si la decisión comunitaria se retrasa. Carlos Molina, secretario general de Asaja Córdoba, insta a la Junta de Andalucía a que pida al Gobierno central «el cierre de fronteras, como ha hecho Francia».

En el propio Parlamento Europeo, la diputada popular Esther Herranz ha sido particularmente crítica con la Comisión Europea, señalando que «si se detectó el problema en 2013, a la vista de los resultados la verdad es que se ha hecho muy poco». Advierte de que el problema puede alcanzar proporciones gigantescas, al cuantificar en 150 millones las plantas importadas por Europa en un periodo de siete años. La eurodiputada socialista Clara Aguilera también ha advertido las gravísimas consecuencias que tendría para Andalucía la propagación del «ébola del olivo».

Un eurodiputado socialista italiano propone saltarse incluso la legalidad medioambiental y utilizar, siquiera sea de modo temporal, plaguicidas prohibidos

En Italia, cuya devastación de la Apulia es cada vez más ostensible, el también eurodiputado socialista Marc Tarabella ha propuesto saltarse incluso la legalidad medioambiental y utilizar, siquiera sea de modo temporal, plaguicidas prohibidos. Una tesis que no comparte su compatriota y también eurodiputada Rosa D´Amato, que lamenta esta nueva epidemia después de la que ha acabado con gran parte de las palmeras de Italia merced al picudo rojo. Un desastre que también ha afectado a los palmerales españoles, desde la Costa del Sol a Cataluña.

La irrupción de esta nueva bacteria en Europa supone enfrentarse a una plaga desconocida. Es la causa del pesimismo de Rafael Sánchez de Puerta, presidente del Comité Consultivo de aceite de oliva y aceituna de mesa de la Unión Europea: «La enfermedad nos ha venido de fuera y la conocemos mal, por lo que va a ser muy complicado ponerle límites. En todo caso, es urgente que la UE tome decisiones y establezca todos los cordones y protocolos sanitarios necesarios para evitar su propagación».

Artículo en fuente original: ZoomNews.es

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