Más mujeres y minorías raciales en el Congreso que legislará con Biden

Joe Biden presidente EEUU
Pedro González
Periodista, experto en Política Internacional. Fue director de Redacción de Euronews y fundador del Canal 24 Horas de TVE.

Si el estilo y la manera de gobernar de Joe Biden serán desde el primer día radicalmente distintos a los de Donald Trump, el Congreso que ha de aprobar o rechazar las leyes del nuevo inquilino de la Casa Blanca también presenta un perfil que contrasta bastante con el que encarnaban los anteriores miembros del Poder Legislativo, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. Los 435 miembros de la primera y los 100 que conforman la segunda tendrán que ponerse de inmediato a trabajar. 

No es en vano que el presidente anuncia la emisión desde el primer día de una cascada de órdenes ejecutivas, que tienen constitucionalmente el mismo peso que una ley federal. El Congreso las podría revocar, pero para ello debería aprobar leyes que se opongan a la orden. A la vista de la nueva composición de ambas cámaras, no parece que diputados y senadores saboteen las iniciativas del presidente, al menos inicialmente. La mayoría demócrata en la Cámara de Representantes y el voto de calidad de la presidenta del Senado, a la sazón la vicepresidenta Kamala Harris, harán valer esa mayoría.

Ese Poder Legislativo será de gran ayuda para impulsar los propósitos de la nueva Presidencia. Por ello, parece adecuado examinar a grandes rasgos el perfil general de sus componentes, lo que puede permitir adivinar, salvo sorpresas, el rumbo que tomará la primera parte al menos del mandato de Biden, hasta las elecciones legislativas intermedias de 2022. 

La primera gran novedad es que, sobre el total de los 535 escaños de ambas cámaras, 144 son mujeres (26,9%), es decir 17 féminas más que en el Congreso surgido de los comicios de 2018. Es, pues, el más cercano a la paridad de la historia de Estados Unidos, si bien aún queda lejos de las cámaras legislativas europeas, por ejemplo del 47% de mujeres legisladoras en Suecia y del 44% en España.

Infrarrepresentación latina

Es también el Congreso norteamericano más diverso hasta esta fecha, consolidando la entrada y asentamiento de las minorías raciales. Cierto es que los números no expresan una total equivalencia entre el porcentaje de tales minorías sobre los 328 millones de personas, reconocidas por la Oficina Nacional del Censo, y el que se refleja en las sillas curules del Congreso, pero esta legislatura podría dar un gran empujón hacia el equilibrio. 

Los más infrarrepresentados son los latinos: 18,5% de la población y tan solo un 8,2% de legisladores. Si Biden acaba con la durísima política inmigratoria impuesta por su antecesor, los latinos podrían mejorar sensiblemente tal desequilibrio. Mejor es, en cambio, la situación de la minoría negra, 13,4% y 11,4%, respectivamente, y todavía mejor aún la de los norteamericanos de origen asiático, 5,6% de la población y un 4,8 % de asientos legislativos. La prima obviamente la sigue ostentado de manera aplastante la mayoría blanca, a la que pertenece el 60,1% de la población de Estados Unidos, pero que sin embargo disfruta de un 80,4% de los escaños del Congreso. 

En este desglose, obtenido a partir de los datos que facilita el Pew Research Center, además de diarios como el Washington Post y Le Monde, hay también novedades en cuanto a los perfiles religiosos y sexuales de sus señorías. Respecto de su confesada profesión de fe, un 88,1% se declaran cristianos, protestantes y católicos por ese orden, y judíos un 6,2%. Entre los dos hemiciclos tan solo una senadora se declara atea. 

Por otra parte, de los diez diputados y senadores que en el anterior Congreso se declaraban lesbianas, gays, bixesuales o transgénero, se ha pasado a once en esta 117ª legislatura. Todos ellos pertenecen al Partido Demócrata.  

Queda por comprobar el grado de tranquilidad con que presidente del Ejecutivo y Poder Legislativo abordarán su programa para cambiar, se supone que a mejor, la sociedad americana. Y si la fuerte polarización que sacude al país, más el ruido, que se adivina estridente y persistente en la calle, no merma su espíritu y capacidad de discernimiento. Al fondo, no obstante, está el Tribunal Supremo, cuyos nueve jueces tienen potestad para declarar inconstitucionales leyes u órdenes ejecutivas. Empieza la movida del 46º presidente y del 117º Congreso de los Estados Unidos de América. 

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