Y mañana de nuevo a las ocho…

Y mañana de nuevo a las ocho...
José Joaquín Flechoso
Articulista de la actualidad política en diversos medios. Experto en networking sobre cuya actividad dirige jornadas entrevistando a personajes del mundo empresarial, administración, cine y moda.

Un sábado 14 de marzo, cambió nuestras vidas de una manera que ni los más pesimistas podían imaginar. Se ponía en marcha el estado de alarma, que pasará a la historia como el comienzo de una pesadilla difícil de olvidar. El COVID-19, feroz enemigo de la humanidad, se ha llevado amigos y familiares como si fuese el fruto de un macabro aquelarre convertido en maldición. Un confinamiento severo enclaustraba a las personas, pero también ponía bajo llave la parte más sensible de los afectos: los abrazos, los besos y hasta las caricias. Era un sábado oscuro, aunque hubiese salido el sol. Las calles se vaciaron y las miradas se tornaron tristes. Era un sábado, con cara de lunes de final de mes, cuando encarar la semana siempre es un reto, pero agravado con la dureza del bolsillo vacío, anhelante de recibir la paga.

Recuerdo ese día estar especialmente atento a las redes sociales, pues cualquier noticia relacionada con la pandemia, me despertaba un incómodo interés y fue en Twitter donde encontré un llamamiento compartido de salir a las ocho al balcón, a aplaudir a los sanitarios para insuflarles un poco de ánimo.

Reconozco que no le había prestado especial atención al llamamiento, pero de repente escuché unos aplausos lejanos y salí a la terraza. La gente se iba sumando lentamente a un coro de palmas de iba cogiendo fuerza y multiplicándose. Recuerdo perfectamente la emoción del momento. Las personas sabíamos de la importancia de ese aplauso que rompía la oscuridad de la noche y procuraba ser la mejor vitamina anímica para cientos de profesionales que velaban por nuestra salud.

España una vez más daba muestras de la generosidad de sus gentes y como dice José María Marco en su libro Diez razones para amar a España, “Somos lo que somos: valientes, solidarios, trabajadores, con ganas de divertirnos. Y nos gusta la familia, el ruido y la gente…”. Todas esas cualidades, que nos hace tan peculiares, se intentaban demostrar palpablemente en la cita vespertina de las ocho. 

Y después del primer día, vino el segundo, el tercero… y bien que nos gustaría saber cuándo nos convocaremos por última vez, que sin duda nos rodeará la misma emoción que la primera, pero con una felicidad añadida. Cada tarde intercambiamos leves sonrisas y saludos con vecinos anónimos con los que seguro hemos coincidido en otros lugares del barrio, pero que ahora les hemos puesto casi un nombre: “el del 3º”, “el de la casa de enfrente”, “el de los dos niños”, “el de la bandera…” y así una larga lista de nuevos rostros con quienes elaboramos esas píldoras de energía para quienes más lo necesitan, tras agotadoras jornadas al límite de sus fuerzas físicas y psíquicas. Todo esto se identifica con valores como el compromiso y la solidaridad de la sociedad española y como el ejemplo de la voluntad de vivir en armonía. 

Pero también tenemos que referirnos a otra ventana:  la de las redes sociales, donde no es nada edificante asomarse. El odio se ha convertido en protagonista y la descalificación un hecho recurrente. Detrás de esos comentarios iracundos, donde los insultos sistemáticos y la manipulación de la verdad, se han convertido en la norma, están personas anónimas que pretenden contaminar mentalmente. Si supiéramos que aquel que sale al balcón y vive en el 3º es un peligroso comunista podemita, o el de la bandera un facha recalcitrante y el de los dos niños un rojo vendido al comunismo, a la hora de salir al balcón a aplaudir, el entusiasmo decaería y el ceño fruncido ocuparía el lugar de la sonrisa. Este es el verdadero peligro de sembrar el odio indiscriminadamente.

Parece que el macabro recuento de fallecidos acerca al objetivo de algunos, haciendo buena la máxima de cuanto peor, mejor, que tanto gusta a ciertos apóstoles del apocalipsis. Me niego a aceptar que los muertos son el emblema de la derecha y los curados de la izquierda o viceversa.  El descrédito personal e incluso profesional, se ha convertido en un ejercicio de mezquindad incalificable, dudando de las capacidades profesionales de personas con una trayectoria fuera de todas dudas. Todo esto forma parte del vertedero ideológico al que algunos llevan sus frustraciones por no estar en el poder, desoyendo las llamadas al dialogo y a la solidaridad que reclamamos todos los españoles. 

Es edificante el discurso que estos días se ha escuchado en el pleno del Ayuntamiento de Madrid, donde la portavoz de Más Madrid, Rita Maestre, tendía su mano al alcalde José Luis Martínez-Almeida para hacer posible el dialogo y la cooperación, dejando al margen sus opuestas formas de concebir la política y era el propio alcalde quien agradecía el gesto con emoción. Este acto ejemplar de conciliación y unidad de acción ante la crisis, es de las escasas alegrías que los madrileños hemos recibido recientemente. Parece que la distancia del Palacio de Cibeles a la calle Génova es infinita, y se hace difícil entender como Casado y el alcalde, ambos figuras notables del PP, pueden tener comportamientos tan opuestos.

La crispación no es una buena medicina en tiempos de epidemia. Algunos quieren al contrario que Almeida, tensionar el ambiente hasta extremos insospechados y aunque sea una simple caricatura de la tensión que vivimos, a ver quién se atreve en estos momentos a invocar el título de esa preciosa canción de Joaquín Sabina “Quién me ha robado el mes de abril”, porque al unísono Pablo Casado y Santiago Abascal gritarían: ¡Pedro Sánchez! ¡Pablo Iglesias!

Tampoco es edificante ver como en tiempos de fraternidad y solidaridad, valores contrastados del catolicismo, la iglesia española, la misma que no paga el IBI de sus múltiples propiedades, se opone al ingreso mínimo vital de aquellos que lo han perdido todo por la crisis, y van a percibir un pequeño subsidio que les permita simplemente seguir vivos, aunque muy en precario. Menos mal que siempre nos quedará el Papa Francisco… 

Indigna igualmente que la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso, diga que este exiguo subsidio, “crea dependencia del estado”, dejando entrever, que aquellos que lo reciban, no van a tener ningún interés en buscarse un empleo. Lo dice la misma que aún no ha aclarado suficientemente, que pasó en la empresa familiar que jamás devolvió los 400.000€ que AvalMadrid puso en su cuenta corriente.

Los afectados por el paro, los ERTEs, o los autónomos o comerciantes que vieron sus fuentes de ingresos congeladas por la paralización de actividades, son otras de las víctimas de esta crisis. Si no existiese un gobierno con voluntad de que nadie se quede en el camino, tal vez estaríamos asistiendo a un estallido social imparable. En la crisis económica del 2011 se rescató a la banca y se empobreció a la ciudadanía, se precarizó el trabajo, se ignoró la dependencia, se restringieron conquistas sociales y se recortó salvajemente la educación y la sanidad pública cuyas consecuencias estamos viviendo hoy. Eso no puede volver a ocurrir nunca más. 

Ha habido errores, sin duda, y también muchos aciertos, pero como decía en una de sus frases imperecederas el recientemente fallecido Marcos Mundstock, la voz inolvidable de Les Luthiers: “Errar es humano, pero echarle la culpa al otro, es más humano todavía”.

6 Comentarios

  1. Estimado amigo, una vez más le agradezco el hecho de haber despertado su interés por leer mi articulo. Por supuesto que la cuantificación de errores y aciertos es totalmente subjetiva y directamente proporcional a la intención de voto de quien la evalúa. Coincido plenamente es su definición del legislativo, pues son nuestros representantes y en cualquier caso deben rendir cuentas a los que los hemos elegido. Con respecto al poder, creo que todos nos debemos rendir ante el verdadero “manual del poder” que ha escrito nuestro común y admirado amigo Abel Cádiz, donde relata las diferentes formas de ejercer el poder desde que el ser humano habita la tierra. Quizás era más oportuno utilizar “al mando” en lugar de “poder”. Creo que ha percibido perfectamente mi humilde mensaje de llamada a la conciliación como alternativa al odio, siendo el primero un valor que caracterizó a la Transición. Pero me temo en cualquier caso este espíritu de solidaridad con los ciudadanos, está en sus estertores y me explico……. Una vez más, la mano de los políticos está a punto de prostituir una idea preciosa, con la llamada a las caceroladas contra la monarquía primero, contra el Gobierno después y dentro de poco la de Torra contra el “gobierno opresor”. Es evidente que si yo veo a un vecino en la cacerolada contra el rey y no lo veo en la que se hace contra el Gobierno, ya tengo puesta la etiqueta politica y justo a eso me refiero en mi articulo: el anonimato es beneficioso. Como bien dice, solo buscamos buenas personas con las que compartir un momento, que a mi personalmente, me sigue llenando de emoción. Le agradezco una vez más el tono. Creo que esto es el principio de una amistad…..pero sin Humphrey Bogart, ni Casablanca. Un saludo muy cordial..

  2. Por lo que aprecio sr. Oquendo, no se ha enterado de nada de lo que escribo y de verdad me sorprende. Yo escribo para dar mi opinión y no para sumar ni animadores ni palmeros y mucho menos para conseguir unanimidades. Noto un cierto resquemor en su tono, que confirma el tema central de mi relato (como ud. lo llama) y es la necesidad de conciliar, en lugar de alimentar la tensión y el odio. Yo no paso de puntillas sobre ningún tema relacionado con otros países, porque sinceramente, no me interesan lo más mínimo lo que hagan con sus políticas, pero ya que los mencionó, son rotundamente falsos los dos ejemplos que pone, pues Alemania toma restricciones por la crisis el 22 de marzo e impuso cuarentenas el 6 de abril y Portugal decretó el estado de emergencia el 18 de marzo. En cualquier caso el único país que me interesa es el mio, que como bien dice mi pasaporte es España y no ninguna república bolivariana. Precisamente al hilo de esto último, le remito a la parte de mi articulo donde menciono a José María Marco en su libro Diez razones para amar a España, ya que equivocadamente, dice que no utilizo el nombre de mi país, pues me siento tan español como pueda sentirse ud. Menciono a la presidenta Ayuso por su desfachatez al rechazar el Ingreso Mínimo Vital y me refiero a un oscuro episodio aún no aclarado, y generosamente por mi parte, no enumero los muchísimos sinsentidos y la opacidad que ha mantenido durante los días más duros de la crisis, en los que no ha comparecido en ninguna rueda de prensa, a ver si pasaba lo mas critico del momento, cuando en las residencias de mayores (competencia suya) caían como moscas. Hace mención a que la crisis del 2011 la provocó Zapatero, cuando en estos momentos todas las referencias de al actual crisis, buscan comparación con la hecatombe económica mundial del 2008. Por cierto, ya que habla de Zapatero, podía hacer mención a la creación de la UME durante su mandato y que tan maravilloso servicios está prestando en múltiples servicios. Finalmente, pues no quiero extenderme en la contestación, no sé a qué se refiere cuando dice que yo propongo “algo tan letal……”Se vuelve a equivocar. Yo no propongo nada, no soy quien para hacerlo, pero en cualquier caso, cuando haya elecciones, entonces si tomaré partido, al igual que ud, pues en democracia las urnas son soberanas y votaré al partido que incluya en su programa las propuestas de que mejor me represente. En cualquier caso le diré que he leído atentamente lo que ha escrito y le animo a que lo plasme en un articulo, pues las replicas deben ser sobre escrito y aquí le veo que hace su discurso ideológico alejándose totalmente de lo que escribo. De verdad, creo que debe hacerlo pero cuide la utilización de las mayúsculas; quedan muy feas. Es un consejo de este humilde columnista. Y finalizo igual que lo hice en mi articulo con la cita de Marcos Mundstock, la voz de Les Luthiers: “Errar es humano, pero echarle la culpa al otro, es más humano todavía”.
    Un saludo.

    • Estimado Sr. Flechoso.

      Ayer, Alemania, según la OMS, tenía 6,694 muertos por la pandemia. Como sabe, Alemania tiene unos 90 millones de habitantes. Nosotros la mitad de población y 25,100 muertos oficiales. Es decir, 8 veces peor que Alemania.
      https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/situation-reports/20200503-covid-19-sitrep-104.pdf?sfvrsn=53328f46_2

      Escriba lo que le parezca, buen hombre, faltaría más. Pero, por respeto a sus lectores, diga cosas que son verdad y, sobre todo, no se calle ninguna importante. Seguro que sabe que los silencios son más reveladores de lo que pretende un texto que el resto de lo escrito.

      Por ejemplo, Alemania el día seis de Enero del 2020, asigna al Instituto Koch la responsabilidad de establecer las acciones públicas y privadas que garanticen la respuesta más eficaz a la amenaza. La eficacia se mide, para sus autoridades, en minimizar muertos y daño económico.

      Desde entonces comienzan el aprovisionamiento de material y desarrollan planes y programas a todos los niveles, previo minucioso análisis Algo bien evidente en sus muy buenos resultados comparados con otros grandes de Europa.

      ¿Se da cuenta de que, por lo que usted dice, lo que le parece importante es cuándo se adoptan las Restricciones a la Libertad de los ciudadanos y no el trabajo de planificar, analizar y prever de modo que si alguna vez hay que limitar libertades estas limitaciones sean las mínimas.
      Nuevamente la misma línea autoritaria, irreflexiva, despectiva y reactiva –en vez de preventiva– que este desgobierno Social-Comunista que ostenta indiferente el récord mundial de muertos y desempleo por millón de habitantes.
      Datos ambos que, no deben ser relevantes porque usted los omite.

      Al escribir como lo hace en este artículo se arriesga a dar la sensación de que no respeta a sus lectores. Y esto sí se lo debería de haber enseñado alguno de sus editores anteriores.

      Un saludo

      • Sr. Oquendo, veo que su comentario ya no rebate nada de lo que le puse en mi anterior réplica, lo cual según sus propias palabras, estos silencios ratifican mis palabras. Compruebo que ahora lo dirige hacia un tema puntual como es el de Alemania, país en el cual he vivido concretamente en Berlín y conozco perfectamente su magnífica maquinaria administrativa siempre actualizada y lista para cualquier contingencia, pues no olvidemos que fueron derrotados y hasta dividido el país tras la Segunda Guerra Mundial y ellos siempre han estado en “estado de emergencia” larvado. El estado federal alemán tiene una verdadera cámara de representación federal (Bundesrat) que a diferencia de nuestro Senado, es altamente operativa. Los länders tienen de hecho sus propias “embajadas” en Berlín y cuentan con un poder de decisión aún mayor al nuestro y son ellos los grandes protagonistas del éxito de esta crisis. Con respecto al Instituto Robert Koch (RKI en alemán), Karl Friedrich Bürrig, presidente de la Asociación Federal de Patólogos Alemanes, sobre la recomendación del RKI de no realizar autopsia a los pacientes fallecidos de COVID-19 por razones de seguridad, dijo que una autopsia es muy importante para todas las enfermedades infecciosas modernas para determinar el desarrollo de la enfermedad, incluyendo la COVID-19 y calificó de grave error dicha recomendación. Este Instituto, es una agencia dependiente del Ministerio de Sanidad Federal equivalente a lo que es en España el Instituto de Salud Carlos III y este al igual que el RKI dependen del gobierno central y no hace falta encargar nada de manera “especial” pues forma parte de su propio cometido. Con respecto al tema de las autopsias y como entiendo conoce bien, pues parece enterado de la situación de la pandemia, esta misma polémica la tenemos en España, pues como bien dicen varios especialistas “se aprende de los muertos, para salvar a los vivos”.
        No le puedo consentir que diga que miento en ningún caso. Digo verdad cuando afirmo que las rr.ss. se llenan de odio, cuando digo que los obispos y Díaz Ayuso se oponen al Ingreso Mínimo Vital y que el Papa Francisco está a favor de ello y digo verdad cuando menciono a Rita Maestre y a Martínez Almeida (al que han llamado la atención desde Génova…) como ejemplo de colaboración para hacer frente a la crisis. El resto de juicios son tan válidos como pueden ser los contrarios, pues es un tema subjetivo. Habla de mis omisiones, pero yo humildemente, solo he pretendiod escribir un articulo y no Los Episodios Nacionales de Pérez Galdós y por supuesto que no he tocado todos los temas pues una columna debe tener sus limitaciones en cuanto a la extensión del texto. Le recuerdo que este gobierno sale de las urnas y es tan legítimo como los demas formado con ayudas de fuerzas de dudoso espíritu democrático que llaman al golpe militar. Y ya finalizando, no le acepto bajo ningún concepto que diga que no respeto a mis lectores, pues esto es una falsedad y la prueba es que a alguien como ud. le estoy contestando con el respeto que ud. no tiene hacia mi persona. Tengo que añadirle que he publicado artículos en todos los diarios importantes de España y jamás ningún editor me ha insinuado sobre qué debo hablar y el tono por el que discurra mi opinión. Tal vez ud. solo conozca los medios donde se escriben al dictado de quien los dirige, pero a mí me han invitado a escribir en este medio sin ningún tipo de restriccion ni doctrina y por eso seguiré publicando mientras no me retitren la confianza. Saludo
        PD: Sigue poniendo en mayúscula lo que no corresponde y queda feísimo.

  3. Creo que el autor nos está proponiendo el “relato” que conviene al pacto bolivariano que hoy nos desgobierna y que en modo alguno conviene a nadie más incluyendo en este grupo a sus propios votantes no militantes. En este relato hay silencios flagrantes. Como si esto hubiese sido una mala sorpresa fruto de lo que los ingleses conocen como “act of God” y nosotros como Plaga Diabólica que nadie podía imaginar. Esto no es así. Ni de lejos.

    Así pasa el artículo como de puntillas sobre un hecho relevante: Alemania y nuestro vecino Portugal entre muchos otros– reaccionan a primeros de Enero y hoy ostentan tasas de mortandad que son como el 10% de la nuestra y de este dato hasta el menos del 1% de Corea.
    Este gobierno de España –que evita nombrarla– hizo caso omiso, hasta de la propia Seguridad Nacional sita en Moncloa, de las advertencias y no comenzó a mover fichas hasta el 14 de Marzo. Con más de dos meses de atraso con respecto a Portugal, Alemania y otros.

    En segundo lugar nos han sometido durante cincuenta días –y lo que nos queda– a una prisión domiciliaria –me temo que experimental– sin parangón en el resto de Europa. Portugal ni siquiera ha declarado estado de Alarma. La gente en toda Europa sale una o dos veces al día y no se mueren a montones como aquí. Hoy nada menos que dos 11-M’s de ataúdes.

    En tercer lugar, en medio de la mayor mortandad de nuestra historia, cambian Todo el Proceso de Toma de Decisiones Sanitarias y los Procesos Logísticos con el inevitable resultado de que hoy, cincuenta días después, hay desabastecimiento y no lo habrá hasta sabe Dios cuándo.

    Podría seguir hablando de –intentos de ocultar las dimensiones reales de la mortandad, por ejemplo– pero no hace falta porque esto ya lo saben desde The Guardian al NYT al FAZ al Corriere o a Le Figaro. Todo el mundo está asustado de lo que aquí tenemos por gobierno.

    Cierra el artículo animando a unirse al carro de la Incompetencia más destructiva que ha visto nadie vivo, aprovecha para dar una puñalada a la Presidenta de los madrileños a cuenta de una deuda de su padre fallecido y nos suelta la narrativa de campaña del PSOE en lo referente a la Crisis Creada por Zapatero sin mencionar que, de momento, y por ejemplo, este Desgobierno se ocupó de cobrar las cuotas de la SS de todas las Empresas y Autónomos agravando así las consecuencias de una Cuarentena destructiva económicamente como nunca hemos visto. Eso sí,. al día siguiente de cobrarlas dijo que trabajaría para solventar la situación de millones de Empresas y de Empleados que hoy siguen esperando angustiados.

    Es decir, estimado Sr. Frechoso, ¿qué quiere que le diga? ¿Cómo puede proponer algo tan letal que solo aplaudiría el consejo de Ministros y Ministras así como ese personaje que por lo visto es el “Amo de Moncloa” con poderes de Maduro y Delcy, la de las visitas nocturnas para traer avisos a navegantes.

    Este es el personaje como nos lo explica él mismo aquí: “Hay que aprovechar la oportunidad”.
    https://www.eldiestro.es/2020/04/video-pablo-iglesias-te-estremecera-dara-miedo/

    En fin, me abate profundamente escuchar el ominoso silencio. De verdad, no lo entiendo.
    Un saludo cordial

    PS. Supongo que ya saben que El País, ¿en preparación de esta campaña de lavado de este desastre de gobierno? ha cerrado los comentarios de sus lectores electrónicos –cientos de miles– para que nadie sepa lo que pensamos. Hace diez días.

  4. Amigo José Joaquin: es lógico que su artículo concluya “ha habido errores, sin duda, pero también muchos aciertos”. Con todo respeto por su opinión le ofrezco la mía: “ha habido muchos errores pero, quizás, algún acierto”.
    Habla de los que “no están en el poder”. Mi visión del “poder” es mucho más modesta. Es un simple poder delegado de un porcentaje de votantes determinado (en el que entran los que tienen acciones en el asunto), encargado solamente de ejecutar lo mandado por la “soberanía nacional” (supuestamente el Parlamento sin el sistema D’Hont) que es el “legislativo”. Para entendernos, unos simples administradores a los que se puede pedir siempre responsabilidades por su gestión. Esto es aplicable tanto para los que estuvieron como para los que están. De ahí las mociones de censura y otros procedimientos parlamentarios o jurisdiccionales.
    Otra cosa es cuando y cómo empieza de nuevo a mostrarse el enfrentamiento social. Quien saca a relucir las “memorias históricas”, la lucha de géneros o el ministerio de la verdad ¡nada menos! y el control de las libertades públicas. No era ese el espíritu de la Transición y la prueba es la propia Constitución tan abierta como confusa. Como usted no ignora, hay una deriva hacia una determinada forma de “poder” (autoritario en principio, totalitario más tarde) cuyos hilos se mueven desde otros lugares y que empiezan a trascender en una ciudadanía que empieza a abrir los ojos. Pero ese es otro importante debate.
    En todo caso son los ciudadanos los que siguen mostrando el camino. Como usted dice, casi nadie se ha preguntado nunca si su intercolocutor, su vecino, su tendero o su peluquero es de izquierdas o derechas. Sólo nos conformamos con que sean buenas personas, buena gente…
    Un saludo.

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