Urkullísimo

Urkullisimo
Serralaitz
Serralaitz, el seudónimo usado por el autor en atención a su lugar de nacimiento, es un localismo que corresponde al nombre dado en la zona a una sierra riojana: la Sierra de la Hez, un conjunto de montañas en el corazón de La Rioja, entre las comarcas de Rioja Baja y Alto Cidacos-Alhama y Cameros y a una altura superior a los mil metros. Desde esa altura, cuando no hay niebla, las cosas se aprecian de una forma muy especial.

En el periodismo de humor se ha inventado el sufijo superlativo ísimo para calificar a personajes políticos de primera fila. Al filo de las elecciones autonómicas de Galicia y Euskadi cabría también aplicar ese mismo sufijo a los candidatos de ambas autonomías.

Iñigo Urkullu, candidato del PNV a la lehendakaritza, ha tenido la fortuna de verse arropado por el exlíder socialista Felipe González, al que por enésima vez se le ha liberado de airear su muchas veces denunciada complicidad con el GAL como “Míster X”. Porque el PSOE se ha negado a apoyar las propuestas de reabrir esta denuncia.

Lo malo es que la Justicia mantiene con celo y rigor las penas y las cárceles que afectan a la otra parte del viejo conflicto armado vasco, llámese HN. Bildu o como se quiera, mientras al PSE. Partido Socialista de Euskadi, sigue amarrado y fiel al PNV, en una alianza de derecha e izquierda que ronda ya la cuarentena y hace imposible la formación de un bloque de izquierdas Bildu-PSE y Podemos que podría dar al poder a la izquierda vasca y relegar al PNV a la oposición.

Dicho de otra manera, el apoyo mutuo de PNV al PSOE en el plano estatal que mantiene al partido socialista en el Poder cierra el paso a la izquierda vasca a la lehendakaritza o gobierno de Euskadi desde hace ya cuarenta años y por otros cuatro años más, gracias al trato diferente de la justicia los que lucharon al lado de los Gal,

Felizmente, la izquierda vasca ha reconquistado algunos ayuntamientos hasta ahora fieles al PNV y al PSE en las últimas elecciones municipales, pero el paso a la lehendakaritza sigue cerrado. Y mientras Idoia Mendía, máxima responsable del PSE, se siente orgullosa de contribuir a una política abierta a todas las tendencias y programas, se siguen produciendo anormalidades como el desastre del vertedero de Zaldibar, privilegios fiscales en beneficio de las grandes empresas y en perjuicio de los trabajadores que sostienen casi solitos las cargas fiscales de Euskadi, etc. etc. etc.

Y mientras tanto, desde la izquierda vasca se reclama la unidad de Bildu, PSE y Podemos en aras de la lógica más elemental.

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