“Nos han pagado con moneda falsa”

Juan Laguna
Colaborador de Fundación Emprendedores.

Con estas palabras, el diputado de ERC en el Congreso de Diputados Joan Tardá, resumía lo que ha venido ocurriendo en el diálogo y negociaciones entre las formaciones independentistas catalanas y el gobierno de la nación. Unos encuentros que faltos de luz y taquígrafos, habían obligado a exigir un árbitro o “relator” (según la vicepresidenta Calvo), que impidiese tergiversaciones o simples mentiras en el relato de las partes. Entre ellas la ocultación por parte del gobierno de las exigencias de sus interlocutores que, lejos de haber supuesto un punto final al diálogo por parte de éste, parecían haberse aceptado en su totalidad. La baraja se ha roto y los jugadores empiezan a sacar de sus mangas las cartas ocultas y las trampas empiezan a ser conocidas.

Dice un refrán español que “las mentiras tienen las patas muy cortas” y, desde la moción de censura reciente al gobierno del PP hasta ahora, el ciudadano se ha visto inundado de engaños y contradicciones por parte de quien prometió y no cumplió su palabra. El PSOE como partido era así arrastrado a una serie de despropósitos en la política nacional, colgando de unos socios de gobierno y de unos apoyos poco fiables, de las manos de nuevos “tahúres” o “trileros” que, según el Sr. Tardá, han engañado “pagando con moneda falsa”.

¿Qué es lo que el diputado de ERC pretende dar a entender? Probablemente que los grupos independentistas presentes en las negociaciones, habían recibido promesas y certidumbres de quienes no podían cumplirlas (como si eso fuera una novedad en la cúpula socialista) y han caído ingenuamente en la trampa tendida para el apoyo de la moción de censura que llevó al Sr. Sánchez a la Moncloa, de la que no parece estar dispuesto a salir mientras siga como presidente de un gobierno fallido, maneje el BOE a base de decretos y la RTVE como propaganda “goebbelsiana”.

La sobreactuación en la farsa es algo que se nota inmediatamente y los gestos y actos de este gobierno, han estado llenos de ello. Basta repasar la larga lista de promesas iniciales (y posteriores) que eran desmentidas a continuación. Las mentiras de unos se han intentado contrarrestar con las afirmaciones rotundas de otros y la confusión política e institucional de este período, pasará a la Historia como muestra de lo que es la frivolidad y el egocentrismo de sus responsables que, para continuar el espectáculo, echan de nuevo mano del cansino tema de Franco, la llamada “memoria histórica” unilateral o el temor a sus oponentes (ya empiezan a decir —y no se sonrojan— que hay motivaciones políticas en el juicio a los independentistas catalanes, por la presencia de “Vox” como acusación particular).

Los presidentes de los partidos se han acostumbrado —quizás por falta de ideas y proyectos propios— a tener sus “gurús” o consejeros personales. El del Sr. Sánchez que recibió notoriedad de manos de cadenas de TV (no precisamente de “izquierdas”), acabó siendo encumbrado al poder de la presidencia del gobierno de España. Algo parecido a lo ocurrido con otros “gurús” anteriores que ahora se encuentran defenestrados y que, más tarde o más temprano, acabarán por contar los entresijos de su mandato al lado de quien se cree el amo del cotarro. Las cloacas del estado son muchas y cada vez van formando una red más tupida que se entrelaza y confunde en sus respectivos residuos.
Por ahora, lo único que han demostrado es esa tendencia a equivocarse de lado a lado a la vista de los resultados. Primero ha sido Andalucía que, con un clientelismo subvencionado hasta las trancas, ha sido finalmente superado en las urnas. Los “barones” socialistas empiezan a tentarse la ropa y a alarmarse ante lo que pueda ocurrir en sus respectivos dominios autonómicos (o en los municipios que regentan), ante el comportamiento de su responsable último que, no olvidemos, ya fue sacado de la sede del partido y sustituido por una coordinadora. Probablemente ya lo iban conociendo.

Durante estos meses de mandato ha vuelto a repetirse la frase de Alfonso Guerra en referencia a “cómo iban a dejar al Estado”. El abuso de la forma de gobernar con claro desprecio al Parlamento, la frivolidad en los nombramientos y en los actos gubernamentales (empezando por el de la propia esposa del presidente), la altivez y egocentrismo de los personajes, el entreguismo a la causa de la república catalana, al desnortado “Podemos” y a otros intereses regionales a cambio de apoyo parlamentario, o su echar mano al comodín de Franco y el “franquismo” (ya olvidados), han hecho buena la frase atribuida a Pío Cabanillas: “hemos ganado pero no sabemos quiénes…” Hay un “revuelto” de difícil digestión política, adornado con las guindas del pastel municipal en Madrid, Barcelona o Valencia.

Todo ello enmarcado en el “nos han pagado con moneda falsa” de Joan Tardá que, precisamente, no parece ser alguien que mienta. Por eso contraponen su sinceridad independentista en las conversaciones y negociaciones frente al gobierno que los manipula. Ellos no parecen engañar en esto (sí en las expectativas falsas creadas por sus socios del PDCAT a los catalanes) y son más creíbles cuando desenmascaran a los que —según parece— cuentan sólo lo que les conviene, cómo les conviene y cuando les conviene. Sólo nos queda que escriban otro manual que, en lugar “de resistencia”, se llame “manual de engaños y torticerías” y lo presenten conjuntamente. Sería muy ilustrativo.

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