El PSOE jamás se ha abstenido

José Joaquín Flechoso
Articulista de la actualidad política en diversos medios. Experto en networking sobre cuya actividad dirige jornadas entrevistando a personajes del mundo empresarial, administración, cine y moda.

Después del espectáculo incalificable del Comité Federal del pasado 1 de octubre, se abre un futuro incierto sobre el más antiguo partido político español, con una división interna de difícil reparación, al menos de forma inmediata, tal y como la urgencia de la situación política española lo requiere. Pedro Sánchez ha caído, mejor dicho, le han echado alevosamente por defender un NO al partido de la corrupción y los recortes sociales, encabezado por un pariente cercano de Pinoccio que habita de momento en La Moncloa. Pero detrás de la dimisión del líder socialista, nadie puede asegurar que signifique el fin de su carrera política, pues ya ha afirmado que seguirá de diputado por Madrid y que se presentará a primarias, pues en un partido donde las bases son tan sólidas y respetuosas con sus ideas, no hay ninguna duda que el ya ex secretario general, volverá a dar la batalla. En este mismo medio escribí hace unos meses, que a Pedro le veía caer por la debilidad electoral del partido y que volvería más fuerte como un líder sólido y curtido por la derrota, pues no hay nada mejor que un fracaso, para saborear un triunfo.

Todos los medios destacan después de la ciclogénesis explosiva vivida, el triunfo de la baronesa Susana Díaz después de las convulsas horas vividas, pero realmente sitúan al verdadero vencedor en la calle Génova y también a Felipe González que ha dilapidado definitivamente el aprecio que le tenían miles de afiliados y simpatizantes socialistas de corazón. Muchos recordaran con nostalgia aquella noche del 28 de octubre de 1982 con 202 diputados para el PSOE en el mayor triunfo de la historia de un partido en unas elecciones en España con un Alfonso Guerra junto a Felipe saludando a sus seguidores desde una ventana del Hotel Palace de Madrid.

Me acerqué por la calle Ferraz esa tarde del 1 de octubre para pulsar el ambiente que se vivía entre los que se agolpaban a las puertas de la sede socialista, con curiosidad y cierta tristeza por las noticias que había escuchado, que hablaban de insultos y gritos en contra de los que iban llegando a la reunión del Comité Federal, que fueron calificados como traidores y golpistas por muchos de los que allí esperaban, delante de la actual sede de la calle de Ferraz, en el mismo lugar donde vivió y murió en 1925 el fundador del partido, Pablo Iglesias. Como dirían los clásicos: ¡Si Pablo levantase la cabeza!

Quise hablar con algunos de los que allí estaban tristes e indignados y puedo asegurar que encontré personas de espíritu socialista y no como muchos han dicho, gentes de Podemos que habían llegado llamados por el otro Pablo Iglesias. Había muchas personas portando pancartas, que tenían como destinatarios Felipe González y Susana Díaz. Un señor de avanzada edad que se notaba había confeccionado de manera artesanal unos pequeños carteles con la inscripción NO PP, los repartía entre los presentes y eran izados por un buen número de asistentes a la protesta. Su andar cansino con las pancartas al hombro, me recordaron a aquellos supervivientes de la guerra civil que emocionados asistían a los primeros mítines tras la muerte de Franco y decían: “el DÍA que volvamos a gobernar los socialistas, ya podré morirme tranquilo”. Esos mismos, idolatraban a un joven sevillano con traje de pana que suponía el aire fresco del cambio y donde ahora de su figura, solo quedan rescoldos y curiosamente loas desde la derecha que jamás le votó. Con el paso del tiempo, han visto con gran pena que Felipe ya no es uno de los nuestros.

Estos mismos barones, baronesa y viejas glorias socialistas, sin embargo no estuvieron meses atrás por la labor de pedir al Partido Popular que se abstuviera cuando Sánchez era candidato en ese absurdo y precipitado pacto con Ciudadanos, echando la culpa del fracaso al voto en contra de Podemos. Recordemos que desde 1977, el aliado natural del PSOE han sido las fuerzas situadas a su izquierda (PCE e IU) a las cuales debería haber consultado previamente antes de lanzarse en brazos de il bello Rivera que desde el principio se postuló para llegar a un acuerdo con el PP.

No se pueden echar todos los males de aquella investidura fallida al papel jugado por Podemos, pues por coherencia y ante el rechazo expresado públicamente por los mismos que ahora han echado a Sánchez, no dieron opción a negociar con los morados de Pablo Iglesias. A este respecto, los enormes errores cometidos por el líder de Podemos pidiendo ministerios y otras lindezas, lo han dejado como un político desubicado de lo que es el juego de tronos que tanto le gusta, pero en versión Moncloa. Podemos no podía votar a favor de Sánchez mas Rivera, pero cuando Pedro ha intentado un acercamiento para formar un gobierno de progreso, se han desatado todos los poderes fácticos contra él y no por los resultados de Galicia o Euskadi que no sorprenden a nadie.

El PSOE ha sido víctima del mal de izquierdas que tanta división ha dado desde el siglo pasado, facilitando a la derecha el camino a la victoria por las urnas. Cuando los tiempos eran otros sin Podemos, el escenario de la izquierda se limitaba a una fuerza reducida como Izquierda Unida, sin nadie más que le hiciera sombra por esa parte del espectro político. Fue la aparición de una fuerza como Podemos, la que captó parte del voto socialista al apreciarse una deriva hacia posiciones poco entendibles para su electorado como la reforma exprés de la Constitución, las puertas giratorias y en definitiva, la derechización de ciertos aspectos derivados de la crisis económica que tumbó al PSOE ante unos jóvenes con fuerza que aprovecharon el tirón indignado del 15-M para descolocar al histórico partido. Es la inercia hacia lo liberal lo que ha acabado con gran parte del voto socialista y el escenario actual es consecuencia directa de un desgaste que Pedro Sánchez no ha sabido parar.

Ahora se está a punto de entregar el gobierno al partido que más individuos ha visto desfilar por los banquillos de los juzgados, que más ha mentido y que más ha recortado los derechos sociales y todo esto facilitado con la abstención de los socialistas, parece que estamos viendo política ficción. Pero habrá que recordar un dato más que concluyente con la trayectoria socialista en democracia: EL PSOE JAMÁS SE HA ABSTENIDO EN UNA VOTACION DE INVESTIDURA, si ha perdido ha sido con honor y siempre con el voto en contra, pero nunca poniendo alfombra roja a su principal opositor como ahora pretenden algunos, alegando razones de patriotismo, cuando los verdaderos patriotas defienden por encima de todo la decencia de sus gobernantes, algo más que cuestionado en el caso del PP. Es evidente que la denominada legislatura del chantaje ya está en marcha y a las primeras de cambio se descuelga Lola la Finiquito, que quiere que además de la abstención den su voto favorable a los presupuestos. Lo siguiente será que los socialistas afirmen en 13TV que Rajoy no se tiñe el pelo y que lo de tener la barba blanca es un guiño a Rubalcaba.

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