La ratonera de Madrid Central*

“Nadie va a quitar Madrid Central...”

La ratonera de Madrid Central
Juan Laguna
Colaborador de Fundación Emprendedores.

*Actualizado – Con esta afirmación rotunda se despachaba el candidato a la investidura de la presidencia de gobierno de España en el Congreso de los Diputados, hoy presidente en funciones. Los aplausos de los “palmeros” agradecidos de su bancada, rompieron el largo y tedioso discurso y, como cualquier multitud en éxtasis místico, sólo le faltó cantar “palabra de Dios; te adoramos señor…”.

El candidato (que poco tiene de candidez), volvía a olvidar una vez más cómo funciona el sistema político establecido en la Constitución Española que en su artº 140 dice: “La Constitución garantiza la autonomía de los municipios. Estos gozarán de personalidad jurídica plena. Su gobierno y administración corresponde a los respectivos ayuntamientos integrados por los alcaldes y los concejales…. etc.etc.”.

No fue el único gazapo que se le escapó. Era lógico en su verborrea imparable donde también aludió a las resoluciones del Tribunal Constitucional en forma poco respetuosa. En el caso de “Madrid Central” parecía decidido a asumir también las competencias del ayuntamiento en esta cuestión, recordando aquellos “caciques” parodiados tan magistralmente por Muñoz Seca: “Aquí no hay más que dos partidos: los miístas que están conmigo y los otristas que están contra mí”. El entonces candidato revelaba con ello unos tintes preocupantes enmascarados en el “buen rollito” de su comedia olvidando que era un simple aspirante instalado en la Moncloa en aquellos momentos.

Lo más preocupante es que nadie le replicara desde la oposición. ¿Será porque en el fondo están de acuerdo o porque tampoco se saben la Constitución? Todo lo ocurrido en el reciente cambio político en el ayuntamiento madrileño hace apuntar algo así a pesar de las promesas electorales. Nadie en su momento recurrió o trató de impedir el despropósito urbanístico de las obras en Gran Vía, comienzo del caos jurídico y administrativo a que se iba a someter a una población de varios millones de habitantes. Nadie se molestó en llevar a los tribunales con la celeridad adecuada lo que era un atentado al patrimonio histórico urbano madrileño. Nadie se percató de que el medio ambiente de la zona, ha estado permanentemente contaminado con niveles de ruidos, polvo y suciedad. Ahí no se han hecho mediciones, como tampoco se controló las condiciones en que se realizaban los trabajos. ¿Donde estaban los concejales de la oposición entonces? La reciente escena del alcalde con el grupo municipal de “Vox” desde el “cuatrifachito” de la corrección política y de la manipulación jurídica, formando un solo bloque dan una idea.

Poco a poco se fue preparando la “ratonera” en que se ha convertido “Madrid Central” para miles de madrileños. Una ratonera administrativa por su caótica gestión desde el propio ayuntamiento. Una ratonera jurídica por la inseguridad de las decisiones políticas que demuestran la ordenanza correspondiente (más de 200 páginas). Una ratonera económica para la aplicación de sanciones a los de siempre. Una ratonera para la circulación vial donde se han hecho confluir en un par de carriles transportes urbanos de autobuses, transportes de autobuses privados, maquinaria de obras públicas, autobuses turísticos, VTCs, taxis, patinetes, bicicletas y cualquier otro tipo de artefactos móviles de diferente diseño, con los automóviles (únicos culpables -al parecer- de la contaminación ambiental). Una ratonera para la libertad de movilidad y desplazamiento también reconocida en la Constitución.

La justificación de todo ello no se basa en el artº 45 de la Constitución que dice algo tan abstracto como: “Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona…”. No. Al parecer, trata de justificarse con una directiva comunitaria (que, como es lógico, debe tener su transposición al ordenamiento jurídico de cada socio comunitario) bajo la advertencia de poder ser denunciados ante el Tribunal de Justicia de La Haya o ser sancionados por el comisario de M.A. de la U.E (al que suponemos gran conocedor de lo que significa “impacto ambiental” de las obras públicas), que ha declarado algo tan obvio como que “la calidad del aire es una cuestión de vida o muerte” o del propio Sr. Arias Cañete comisario de “cambio climático” en nombre del PP. Resulta sorprendente la velocidad con que se aplican unas directivas, otras se pierden por los cajones y cómo se contagia la estupidez manipuladora.

Estos son a grandes rasgos los motivos por los que se crea la ratonera de “Madrid Central”. Nada menos que la vida o la muerte de los ciudadanos de la Unión Europea dependen de estas medidas que, mire usted por donde, sólo se reservan para las almendras urbanas (en las que menos tráfico discurre), sin que se tenga en cuenta el derecho a respirar un “aire de calidad” a los habitantes de otros barrios o distritos, en conurbaciones como Madrid y otras ciudades europeas. Primero se construye sin orden ni previsión de futuro (porque lo importante es cobrar tasas e impuestos), luego se hace pagar a los que cayeron en la ratonera con cualquier justificación y la “vida o la muerte” son suficientemente serias para no tenerlas en cuenta.

Nuestro candidato a presidente y ahora presidente en funciones en alguna de las muchas entrevistas ha citado la cifra de más de 400.000 muertes en el mundo por este motivo. Incluso su diagnóstico “por enfisema pulmonar” (enfermedad obstructiva crónica (EPOC) por la que se destruye el tejido pulmonar, principalmente por fumar). Naturalmente desconocemos quien le prepara o quien le manipula el discurso, pero debería ser cesado (sobre todo cuando se habla con una alegre frivolidad de “luchas contra el cambio climático” -y se nombra incluso un comisario en la UE para ello-, mezclando y confundiendo conceptos). Pero nos vamos acostumbrando a lo que pueden dar de sí informes y dictámenes interesados o mal entendidos.

En todo caso, el entonces candidato a presidir el gobierno de España (hoy presidente en funciones), había empezado su particular cruzada con la frase rotunda de la cabecera. Y sabe porqué lo dice. Un juzgado madrileño ha respondido al segundo despropósito jurídico del nuevo ayuntamiento de Madrid: moratoria de multas. ¿Eso qué es? Muy fácil, era seguir manteniendo la ordenanza origen del caos, en lugar de anularla. Era seguir diciendo al ciudadano que es un infractor pero que, durante un tiempo, puede infringir por tolerancia municipal. Eso sí con una carta de apercibimiento (que ya en sí es una sanción) para que no lo haga. Como abogado del Estado debe saber lo que significa la inseguridad jurídica para la ciudadanía….. pero, ya es alcalde a pesar de no cumplir sus promesas. Eso era lo importante.

Cuando creíamos que ya nada nos podría sorprender, resulta que estamos equivocados. El nuevo alcalde que, en la presentación de su programa en un acto del Club Liberal Español proclamó y se comprometió públicamente a anular los desmanes del anterior consistorio, amenaza con soterrar la Gran Vía, peatonalizar el entorno de la Puerta del Sol y alguna otra cosilla que se hayan dejado pendiente los anteriores (quizás el gran Buda de 36 metros…). La foto de Cibeles es muy significativa del “pensamiento único” frente a la racionalidad jurídica, la sensatez y el sentido común.

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