Sánchez, con sus vigilias y delirios

Sánchez, con sus vigilias y delirios
José Luis Heras Celemín
José Luis Heras Celemín es autor del libro “El Caso Bankia y algo más… o menos” y Director de Comunicación de la Fundación Emprendedores.

El presidente del Gobierno en funciones declaró en una entrevista que “ni él ni el 95% de los españoles dormiría tranquilo con agentes de Podemos en el Gobierno”. La afirmación, descalificadora para Podemos y para el propio Sánchez porque no ha mucho buscó su ayuda, tuvo respuestas. Alguna ‘podemita’ y dolida. Otra, como la de Aitor Esteban, crítica: “Cómo va a dormir sabiendo que vamos a nuevas elecciones y que se está confirmando la desaceleración económica”. Esteban, al que conviene oír prevenido para separar lo procaz y campechano de lo poco claro u oculto, señaló dos aspectos en la declaración: Elecciones. Y desaceleración económica. Los dos son importantes. Uno, las elecciones, se resolverá en las urnas. El otro, la desaceleración económica, no se decide en las urnas, pero dependerá de lo que salga de ellas.

Y con ello aparece dos tipos de sujetos con sueños intranquilos: Pedro Sánchez. Y los que le acompañen en una vigilia en la que, a todas luces y sin duda, hay delirios que son molestos. Y peligrosos. Muy peligrosos. Tanto o más que los que invadieron años ha la economía nacional, con Rodríguez Zapatero en la Presidencia del Gobierno de España y Solbes en una Vicepresidencia y en el Ministerio de Economía y Hacienda. En aquella ocasión, el gobierno, aunque lo viera, ocultó una crisis que la oposición, con Manuel Pizarro en el PP, señaló con precisión. Creyeron entonces que ante la situación económica, la llamaron desaceleración huyendo de la palabra y el concepto crisis, la solución era aumentar gastos y echar, a la postre tirar, unos miles de millones de euros en los Planes E, que, por unos meses y de forma eventual, ocuparon a algunas personas, maquillaron las cifras de paro con vista electoral y llenaron pueblos y ciudades de obras, alguna innecesaria, y de unos carteles, enormes y muy caros, como aportación gratuita del erario a la campaña electoral del partido en el gobierno, entonces el PSOE.

Aquello fue entonces, hoy, también con el PSOE gobernando, estamos ante una situación similar. O peor, porque hay algo nuevo que quita el sueño a quienes no puedan permitirse la disculpa que consuela a los zoquetes: Pedro Sánchez, que preside del Gobierno y puede revalidar su puesto, parece decidido a convertirse en un peligro nacional, europeo y hasta mundial. Los avisos de la situación están ahí. Tras oír al Gobernador del Banco de España, Hernández de Cos, hace unos días en Valencia, se titulaba: “El Banco de España advierte contra el riesgo de subasta electoral”, “El Banco de España pide sanear las cuentas como prioridad”. A la vez, analizando las medidas del Banco Central Europeo, que preside Mario Draghi, (adquirir deuda soberana por un importe de 20.000 millones de euros mensuales y rebajar los tipos de interés), se advertía “El BCE certifica la gravedad de la crisis” (Diario ABC).

Pero el desaguisado Rodríguez Zapatero-Solbes y las advertencias del BCE y del gobernador del Banco de España no sirven para que Pedro Sánchez tenga en cuenta la crisis anunciada. Por el contrario, por lo que hace y dice, parece decidido, empecinado, en seguir la misma política, de aumento de gasto, que usó Rodríguez Zapatero para enfrentar las elecciones. Con ello, su pérdida de sueño, debida, según dice, a la gestión de un Podemos sin experiencia, se extiende por un doble motivo: Por la manifiesta inexperiencia gestora, personal y de su equipo, que usa a regañadientes presupuestos y pautas ajenos, de Rajoy y Montoro. Y por la convicción que produce constatar que su postura y propósitos no son los de quien encara los problemas, sino de quien busca su interés personal al margen de las necesidades nacionales, de los resultados fallidos del pasado, de la publicada opinión del Gobernador del Banco de España, y de las decisiones del Banco Central Europeo.

“No se puede dejar que la derecha enfrente el futuro”, dice, sin advertir que fue la política diestra, de Rajoy, quien contuvo la intervención europea y el rescate de la economía nacional en el pasado. En su lugar, pretende que sea la izquierda, que llama progresista sin demostrar si conviene o implica retroceso o no, vestida de socialdemócrata arcaica, quien vuelva a las andadas del pasado para, de espaldas a la crisis que se avecina y sin atender las necesidades nacionales, disparar el gasto sin tener en cuenta la productividad nacional que condiciona un futuro en el que, necesariamente, hay que tener en cuenta las perspectivas y amenazas que se advierten hoy: Guerra comercial USA-China. Fracción de la UE por salida del Reino Unido con brexit duro o blando. Posible recesión en Alemania, susceptible de contagio a toda la zona euro. Frenazo al crecimiento. Bajada del consumo. Inflación alterada…

Frente a la realidad: Ausencia de estudios y programas. Palabras hueras, demasiadas. Viajes, muchos viajes. Vacaciones. Falta de ánimo negociador. Gasto social sin cálculo ni tasa. Y bronca general, política y mediática, para dañar adversarios, ahondar heridas sociales, darle cuerda a la cometa favorable, y arañar votos con vistas a asegurar lo que, según dicen, apuntan las encuestas.

Por lo anterior, la falta de tranquilidad en el sueño tiene motivos. No son sólo los agentes de Podemos que preocupan a Sánchez. Puede evitarse en las urnas, pero hay otro motivo que también tiene remedio en las urnas: El propio Sánchez, con sus vigilias y delirios.

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