La inseguridad jurídica en las vacunas y fármacos antivirales contra la Gripe A

Bernardo Rabassa
Sociólogo. Presidente del Club Liberal Español. Premio 1812 (2008).
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Hace ya 10 años la multinacional Roche me solicitó un proyecto para el lanzamiento del “Tamiflu” un nuevo antivirus, sobre todo de las pandemias gripales, que actúa debilitando las proteínas de los virus, frenan su reproducción y reducen la tasa de mortalidad. Nunca pensé que ese iba a ser el fármaco del siglo, pues mi propuesta de crear un Observatorio contra la gripe fue superado por el “terror” suscitado en 2005 por la expansión de la gripe aviar (H5N1), que llevó a los gobiernos a solicitar a la multinacionales Roche (Tamiflu) y Glaxo (zanamivir) grandes pedidos del fármaco antiviral, al no disponerse de vacunas eficaces contra esta epidemia del Grupo A. 220 millones de dosis ha vendido Roche a estos Gobiernos, 10 millones al de España, que están depositados bajo la custodia nada menos de las fuerzas armadas (Ministerio de Defensa). Es más, el 30 de abril de 2009 el Ministerio prohibió la venta libre en Farmacias de ambos fármacos.

No obstante, estos productos son fármacos, no vacunas, y ante una nueva pandemia, la gripe A, H1N1, el Ministerio de Sanidad ha encargado vacunas directamente a Glaxo y Novartis, unos 18 millones a la primera, y 20 millones de dosis a la segunda. Vacunas cultivadas en huevo,  para cubrir, siempre según el Gobierno al 60% de la población. Todo ello con toda urgencia, en compra directa y sin tiempo para comprobar en los diferentes grupos de riesgo (embarazadas, niños, patologías respiratorias, etc.) la posibilidad de efectos adversos, que ya se dieron en USA, cuando en una situación similar las vacunas dadas por el Estado norteamericano provocaron miles de casos de meningitis, con la consiguiente morbi-mortalidad y el pago de fuertes indemnizaciones a los afectados con posterioridad. Lo terrible es que el Estado español, contra toda legislación sanitaria mundial, asume el riesgo de la compra directa y de la distribución de los fármacos antivirales y de las vacunas, cargándose a golpe de Decreto Ley  el sistema normal de distribución :Distribuidores Farmacéuticos, farmacias de hospital y oficinas de farmacia.

Y como remate final de este cheque en blanco, en un insuperable ejercicio de autorregulación, añade que los titulares de la autorización y demás profesionales que intervengan en el proceso estarían exentos de responsabilidad civil o administrativa por todas las consecuencias derivadas de la utilización del medicamento, salvo por los daños causados por productos defectuosos.”  A la vez, impide la libre compra por el ciudadano de los mismos, lo que está creando a pasos agigantados un mercado negro inmenso, no sujeto a ninguna regulación, ni en precio, ni en calidad, y sin control. Baste decir que se han vendido antivirales que valen de 10 a 15 euros a más de 200, pues no hay nada más libre que el terror y el miedo, para que se desaten las iras y el pánico de los ciudadanos ante el Estado no sólo ineficaz sino coercitivo.

Una prueba de la capacidad de improvisación estatal. Fue que, asistiendo yo a un encuentro en  Milán, a finales de 2005, un alto funcionario italiano me dijo que en Italia, ante la gripe aviar (H5N1) hacía comprado 20 millones de dosis de Tamiflu. Regresé a España, y lo comenté a la ex ministra, Ana Pastor,  y el  portavoz de sanidad del PP en el Congreso de los Diputados, preguntó al PSOE ¿qué medidas ha tomado España contra el H5N1?. La respuesta en sede parlamentaria fue que habían comprado 400.000 dosis. Luego resultó que no se habían comprado sino 200.000, y que, en fin, que lo otro era un encargo, y que se guardaba en el Ministerio de Defensa.  Ahora ha vuelto el terror con la gripe A, H1N1, que hasta ahora ha afectado a más de 25.000 casos, con 25 muertos, curiosamente algunas de ellos embarazadas.  ¿Qué seguridad jurídica tenemos de que el vacunar a todas las embarazadas, como propone Francia, después de cerrar la primera guardería, no van a provocar efectos adversos peores que los naturales de la gripe A, que según los médicos tiene menos mortandad que la gripe estacional (la de todos los años)?

Se esperan unos 500 fallecimientos, frente a los 1.500 anuales normales. El tema de las embarazadas es debido a los cambios cardiorespiratorios que provoca la ocupación del abdomen por el útero grávido. Además, las vacunas se están haciendo con huevo y llevan adyuvantes, que es adecuado para los mayores de 65 años pero no para la población general, y el tema del huevo, ¡ojo a los alérgicos! ¿Quién responderá jurídicamente si algo se tuerce en estas vacunaciones masivas y estos tratamientos a mogollón con antivirales? Incluso Margaret Chan, Directora General de la OMS, en el Dominical de ABC del pasado 6 de septiembre hace campaña a favor de estas políticas.  Los médicos de Atención Primaria se bastan y se sobran para hace su labor normal, y no hace falta crear esta inmensa alarma social, pues la diferencia es responder como Argentina (pánico y descontrol absoluto), o como Australia (organización y eficacia). La gripe, como se dice normalmente, dura una semana con antibióticos, y 7 días sin ellos. La gripe A no provoca malformaciones en los fetos, no es más grave que la normal y debe atenderse preferentemente, salvo complicaciones, en los domicilios.

La Organización Médica Colegial ya ha advertido que se está creando una alarma y angustia exagerada en la población, por motivos exclusivamente políticos y económicos, por lo que la utilización de medios masivos es totalmente desaconsejable, y debe dejarse al autocuidado de la salud de cada ciudadano, y al criterio de su médico el tratamiento que debe seguir. Si no, se bloquearán las urgencias hospitalarias, y será un pánico global, como el de Argentina, país al que curiosamente cada vez nos vamos pareciendo. Precisamente, ha sido la masificación de las explotaciones aviares y/o porcinas, o de ganado en general, estabulado, tratado con antibióticos y otros fármacos, para que su carne llegue en condiciones a los mercados, la razón de la mutación de estos virus, pues con tantos miles de animales hacinados, sin espacio vital, no es raro que los virus se transmitan con más facilidad, acaben con los más débiles y aprendan a atacar a los más fuertes, o a transmitirse a los otros animales que vivimos así como ellos, 6.700 millones de seres humanos, básicamente urbanos, y un magnífico campo de expansión para esta otra forma de vida que es el virus; ¡vencidas las bacterias por las penicilinas, los virus son el reto mayor de la humanidad del siglo XXI!

BERNARDO RABASSA ASENJO
Sociólogo Sociosanitario. Presidente del Club Liberal Español
y del Gabinete de Estudios Sociológicos Bernard Krief

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