Gambito de Puigdemont

Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.
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Mi sobrino Evaristo y yo estamos sentados en la terraza de mi bar favorito, resguardados de un chaparrón y avituallados con las consumiciones que los androides ANDREA y SAM nos han servido, acertando sin preguntarnos gracias a su inteligencia artificial.

—»Gambito” es una apertura en ajedrez en la que se sacrifica una pieza para intentar conseguir una compensación, comenta Evaristo.

—¿Te dedicas ahora al ajedrez?

—Lo digo por la sorprendente aparición de Puigdemont en Alghero, en Cerdeña, para animar una feria catalanista en esa ciudad que fue parte del Reino de Aragón desde el siglo XIV y española hasta 1720. Además del italiano y del sardo, hablan una variante del catalán. Hay, incluso, quienes quieren independizarse de Italia …

“¿El virus de la tontería destructiva no está, pues, limitado a Cataluña?”, pregunta irónicamente SAM al tiempo que repone una bebida.

—No, responde Evaristo. Europa está débil y el populismo independentista se hace más fuerte.

— Ciertamente, le comento, pero, también hay que reconocer que la Unión Europea ha conseguido mucho y que mejorará poco a poco.

“Virgencita, que me quede como estoy”, se ríe ANDREA, pasando junto a nosotros llevando una bandeja con una comanda.

La realidad es que la UE todavía está medio desnuda y que deben los políticos europeos ponerse las pilas, afirma Evaristo.

—En efecto, pero, para empezar, habremos de ver qué gobierno se forma en Alemania. Ahora bien, ¿Qué tiene todo esto que ver con lo del gambito?

—Nada.

—Entonces …

Lo dije por lo de Puigdemont y su viaje a Cerdeña. Luego, la conversación ha derivado, responde Evaristo riéndose.

“Le detuvieron, pero ya está en la calle con solo la obligación de volver ante el Juez el 4 de octubre”, señala SAM, de pie junto a nosotros.

—Es así, admite Evaristo. Se presentará porque poco tiene que temer. Ya realizó antes otros viajes desde que perdió la inmunidad del Parlamento Europeo. No está claro si se le puede extraditar a España antes de que se zanje su correspondiente recurso que tardarán en resolver. La Justicia camina despacio en todas partes y, probablemente, cualquier Juez esperará a este dictamen.

“¿La detención por la policía italiana ha sido, pues, una sorpresa para todos, incluido Puigdemont?”, pregunta con afectada inocencia ANDREA, pegándose a SAM.

— Eso no lo sé, responde Evaristo, aunque hay otras cosas que pueden avalar una tesis conspirativa.

—¿Tú crees?, le pregunto.

—Este episodio ha forzado a ERC a ponerse detrás de Puigdemont criticando al Gobierno de la Nación y creando dudas sobre la Mesa de Dialogo y el apoyo de ERC a los presupuestos, afirma mi sobrino.

— Vamos, que esto le ha venido mejor a Puigdemont que a Junqueras y Aragonés.

—En efecto, y justo cuando estaban los independentistas más divididos que nunca por los entendimientos entre Sanchez y Aragonés.

—¿Qué va a ocurrir?, pregunto.

Todo se recompondrá, responde Evaristo. Una tormenta pasajera.

“Sólo que, a base de embarcar sucesivamente agua en los chaparrones y golpes de mar, el barco se hunde más y más”, señala SAM, mientras se lleva unos platos vacíos.

—Salvo que funcionen las bombas de achique a cargo de Moncloa y ERC, precisa Evaristo.

—Pero, tu piensas, digo, que Puigdemont es el ganador de esta jugada con la que ERC se ha visto obligada a escenificar unidad, apoyándole.

—En efecto, responde mí sobrino.

“¿Avisó él mismo a los italianos que viajaba a Alghero?”, pregunta ANDREA.

—Hasta eso sería imaginable, responde Evaristo con una sonrisa. Pero, la lista de pasajeros del avión basta para que la policía italiana se enterase de su venida.

—Verde y con asas, comento, aunque quizás fuese necesario otro empujoncito o la rueda de la fortuna actuó sola …

—En este caso, responde Evaristo, “ne cherchez pas la femme, mais Puigdemont”.

Con este buen espíritu, nos reímos todos, mientras mi sobrino paga, que ya le tocaba…

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