¿Führer Boris Exitson?

¿Führer Boris Exitson?
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

A finales de julio Boris Johnson consiguió ser, por fin, líder del Partido Conservador británico y Primer Ministro del Reino Unido. En el RU, la Reina confía este cargo al jefe de la mayoría en la Cámara de los Comunes que representa a su partido con el respaldo de todos sus escaños y votantes. Si se marcha, su sustituto recoge la legitimidad de su predecesor. Así ocurrió cuando Theresa May sustituyó al dimitido David Cameron y ahora con Johnson recogiendo el testigo de May.

Le critican aquellos que no desean el Brexit o que no quieren que tenga lugar sin un acuerdo con la Unión Europea, lo que es la gran promesa del nuevo PM británico. Asimismo, muchos le censuran por atentar al nivel (alto) de la democracia británica para lograr sus fines al reducir la capacidad de actuación política de sus oponentes, tanto dentro como fuera de su partido Conservador.  

Johnson es lo que muchos continentales europeos señalarían, cariñosamente, como un “original”. Otro más, porque, para esos continentales, hay innumerables ejemplos de la originalidad de esos habitantes al otro lado del Canal de la Mancha que cuando está bravío deja incomunicado al continente (según los isleños …). La forma de peinarse de Johnson, las cosas irreverentes que dice y hace contribuyen a ello, pero no borran su inteligencia, su astucia, su paciencia, su brillantez y su popularidad,


El RU está profundamente dividido por el Brexity ello se refleja en Westminster, en el seno de los propios partidos y en la sociedad británica, aunque en las expectativas de cara a unos próximos comicios parece que los Conservadores obtendrían un tercio de los votos, los Laboristas un cuarto y los LibDems algo menos del 20%.

Los deberes estivales de Johnson fueron los de pensar cómo lidiar el toro brexitiano. Empezó suprimiendo las vacaciones de todos los funcionarios para tenerlos despóticamente a su disposición y luego le hizo firmar a su Reina un decreto dando, en cambio, vacaciones extras al Parlamento del 10 de septiembre al 14 de octubre. Hay recursos interpuestos ante tribunales. Ello revela su limitado espíritu democrático ya que es una maniobra para dejarle las manos libres para una salida abrupta de la UE el 31 de octubre. Asimismo, expulsa de su partido a sus oponentes, una novedad. ¿Un Mugabe blanco y británico?

Sin embargo, el más viejo Parlamento del mundo (1215) tras el de León (1188), salió respondón aprobando una legislación en contra de una salida sin acuerdo y exigiendo la petición de otra extensión del plazo de salida, esta vez hasta el 31 de enero. Tampoco le dio la luz verde para convocar unas elecciones adelantadas que Johnson pretende ganar para, luego, con una mayoría que espera más a su medida, abandonar de cualquier manera el barco comunitario, algo negativo para todos, aunque el RU saldría perdiendo mucho más que la UE.

Hay muchas incógnitas y más, si cabe, especulaciones, pero la UE no se moverá en lo referente a la salvaguardia fronteriza irlandesa (“backstop”) que evitaría partir Irlanda en dos, aduaneramente hablando, con consecuencias políticas en la isla y posibles repercusiones en materia de terrorismo irlandés.  

Londres se ahorraría unos 45.000 millones de euros si sale abruptamente, pero, sin esa deuda pagada, no le sería posible negociar después un acuerdo comercial con la UE que dependerá, asimismo, del “backstop” y del trato británico a los residentes europeos.

Jeremy Corbyn, líder laborista, desea unas elecciones en las que ofrecería un segundo referéndum brexitiano, pero no las quiere mientras no se consolide la prorroga hasta el 31 de enero votada por Westminster salvo que haya un acuerdo previo entre la UE y el RU. ¿Se negará Johnson a pedir la prórroga, situándose fuera de la Ley? ¿Qué haría, en tal caso, la oposición de Su Majestad y el propio Estado? Algunos sostienen que habría elecciones adelantadas y que Johnson tendría que ser juzgado.

Publicado en Desde mi Cancillería, blog del autor

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