
A ver, usted coge este domingo y le dice a su señora que, de la que van a misa (o a tomar el aperitivo, que tanto me da), se acercan al colegio electoral y se vuelven luego bien votaditos.
Y usted llama a su anciana madre y le pregunta si tiene preparada su documentación, que luego pasa y la acerca usted a las urnas para que pueda la mujer votar con comodidad. Y luego la invita usted a un mosto y unas aceitunas (“a comer a casa tenías que llevarla, que la tienes muy abandoná”, le dirá su cuñada).
Y a sus hijos, les recuerda que, cuando se vayan a echar el partido con los amigos, o a hacer running con las amigas, se lleven el DNI, que cabe perfectamente en la funda del antebrazo para el móvil, y se acerquen a votar, que es una responsabilidad ciudadana y un servicio que se hace a la sociedad. Ah, y que se lo digan a sus amigos.
Usted le pide a la vecina medio vasito de sal (aunque no la necesite) y le comenta casualmente que, ese domingo la sal de la vida está en lo que cada uno haga con su voto, que si no hay que ver la que se nos viene encima.
Y este viernes, cuando salga del trabajo al mediodía, recuérdeles a sus compañeros la importancia que puede tener el voto que depositen en su tranquilidad de que su trabajo seguirá ahí el lunes siguiente.
Prometa a los de la cuadrilla que llevará los chorizos criollos y el chimichurri para la barbacoa, pero a condición de que cuando terminen la partida de mus se vayan a su mesa electoral y cumplan como buenos.
Y a todos, a su señora, a mamá, a sus hijos, a la vecina, a los compañeros de trabajo y a los amigos, recuérdeles que el domingo tienen cada uno el poder en sus manos de decidir qué España quieren ver amanecer el día siguiente; si prefieren los nubarrones o la esperanza de seguir mejorando. Con esfuerzo, sí, con sacrificio, pero sin amenazas a su trabajo, a su patrimonio, a la educación de sus hijos, a la pensión de su madre.
Tienen el poder. De cómo lo usen, de que apliquen la razón, la solidaridad, el altruismo y la inteligencia depende que el lunes tengamos también, para todos y cada uno, y para esa suma de todos y cada uno que es España, también la gloria.















