Condena al sistema corrupto del PSOE

ERE AHORA SÍ
Antonio Imízcoz
Periodista.

Se ponga como se ponga el caradura de Ábalos, al PSOE, en la persona de dos expresidentes de la Junta de Andalucía, que fueron también ministros del Gobierno de Zapatero, junto a otra exministra y dieciséis conmilitones más, le han condenado por la mayor operación de corrupción de la democracia española. No, no es como dice el desahogado una condena a la Junta de Andalucía, sino al partido que se benefició luego electoralmente, durante diez años, de un sistema delictivo instalado a tal fin, para más inri, con los dineros que hubieran debido llegar a los más necesitados.

En Ferraz todos se han apresurado a ponerse de perfil, como si el fallo judicial no fuera con ellos, con la matraca de que “ya se habían depurado responsabilidades a nivel interno”, que “este es otro PSOE” y argumentos similares que, en cambio —y siendo más ciertos— no le valieron a Rajoy, que sí acabó con Bárcenas y los paseos de los de Gürtel por las cercanías de la calle Génova.

A Rajoy, y conviene recordarlo porque desde el PP de Casado no se ha oído ni una voz, cuando la Audiencia Nacional le ha puesto ruedas al juez De Prada, por las frases que introdujo en la sentencia de Gürtel y sirvieron a Pedro Sánchez para poner en pie su moción de censura, se le defenestró con deshonor por un caso que condenaba al Partido Popular como partícipe a título lucrativo de los turbios manejos de su tesorero y sus compinches.

Pero en ningún caso se trataba de dinero público, de fondos destinados a los parados, de empresas, sindicatos y particulares asociados al partido, ni de un sistema para delinquir desde un poder público, ni —mucho menos— durante un decenio y con una cantidad “desviada” de, pásmense, once cifras.

Se podrá decir, sí, que al principal condenado por la trama Gürtel, Francisco Correa, se le probó la comisión de hasta nueve delitos, mientras que en el Caso de los ERE solo figuran dos delitos en las condenas a 61 años de cárcel y 252 años de inhabilitación, los de prevaricación y malversación continuadas. Pero es que Correa, ni El Bigotes, ni Bárcenas, ya puestos, fueron nunca, ninguno, presidentes de una comunidad autónoma, ni ministros del Gobierno de España, ni presidentes de un partido como el PSOE.

Y esto no es todo, amigos, que quedan 150 juicios y más de quinientos imputados todavía por salir al ruedo en piezas relacionadas con la trama de corrupción del Partido Socialista en Andalucía; sin contar que también pueda ir por delante la jueza con la que sustituyeron a la muy molesta Mercedes Alaya (porque además han hecho, desde el poder, y no solo en Sevilla, mangas y capirotes para obstaculizar el proceso), su señoría María Núñez Bolaños, a la que la Fiscalía Anticorrupción tiene denunciada ante el Consejo General del Poder Judicial.

Total, que nos quedan años de diversión a cuenta de los manejos del PSOE durante sus mandatos en Andalucía. Pero, tranquilos, Sánchez, el felón, como el que oye llover.

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