¿Es Rusia un buen vecino?

¿Es Rusia un buen vecino?
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Estoy en mi bar favorito esperando a mi sobrino Evaristo. En cuanto aparece, SAM, el barman robot, le sirve la cerveza que deseaba y un bocadillo de jamón. ¡Qué maravilla esa inteligencia artificial de SAM y de la camarera ANDREA que les permite servir a los clientes lo que desean sin pedirlo!

—Vengo de un debate donde se abogaba por la amistad con Rusia, me dice Evaristo.

¡Claro que debemos ser amigos! ¿Quiere España que el Reino Unido sea amigo, a pesar del Brexit, o no?

—Amiga, responde Evaristo.

—¡Naturalmente! Pero con el contencioso de Gibraltar de por medio no podemos ser tan amigos como con otros países.

—Pero esencialmente dos naciones amigas, insiste Evaristo.

—¡Evidente! Además, seguiremos siendo aliados en la OTAN.

—¿Qué tiene que ver eso con Rusia?

—Pues que necesitamos llevarnos bien con Rusia, pero hay matices importantes.

—¿Lo dices por su anexión de Crimea?

—En efecto, le respondo. Moscú no cumple con el Acta Final de Helsinki que suscribió y que permite que cualquier país europeo pueda pertenecer al grupo de países que desee y a la alianza militar que quiera. En el caso de Ucrania, el Kremlin pretende que si Kiev quiere acercarse a la Unión Europea hay que negociarlo con Moscú por tener los rusos acuerdos económicos con los ucranianos.

—Es verdad, admite Evaristo.

Consideran Ucrania como un protectorado. Vladimir Putin interviene en Ucrania del Este fomentando un separatismo rusófilo y en 2014 anexionó la península de Crimea con fuerzas militares sin distintivos. Organizó sin el consentimiento de Kiev, un referéndum de secesión y anexión, contraviniendo, asimismo, un tratado firmado por Rusia con Ucrania en 1997 por el que se garantizaban las fronteras ucranianas.

Evaristo bebe un trago y señala preocupado:

Ello nos lleva por una senda peligrosa, ya que la OTAN ha de responder a los despliegues y ejercicios militares rusos como si fuese otra guerra fría y, también, con las sanciones nos hacemos daño.

—Es verdad, pero las ilegalidades internacionales rusas no pueden ser avaladas. Hay que mostrar que estamos preparados si nos quieren hacer cosquillas militarmente y las sanciones son algo mejor que una respuesta militar no deseada o aceptar sin más el hecho consumado.

“Los rusos también acusan a la OTAN de haberse expandido hacia sus fronteras”, señala SAM con su voz metálica. Evaristo y yo le miramos atónitos y más aún cuando ANDREA afirma haber oído lo mismo de unos clientes a los que sirvió vodka y una ensaladilla rusa.

—Nunca hubo un compromiso formal de no hacerlo, les digo, y era lógico que los antiguos países satélites de la URSS quisieran ingresar en la Unión Europea y en su verdadera defensa, la Alianza Atlántica.

Evaristo se rasca la cabeza, e insiste: “Tenemos que entendernos con los rusos”.

—Sin duda, pero una verdadera mejora solo será posible con un cambio de actitud de Moscú. Lo de Crimea tiene varias soluciones posibles, pero ninguna sin la aquiescencia de Kiev. Algunos argumentan por un pacto entre los occidentales y Rusia por el que se aceptaría la anexión de Crimea a cambio de que Rusia deje de ayudar a los separatistas de Ucrania del Este y se porte bien en el ciberespacio desde donde ha interferido en elecciones ajenas, añadiendo un estatuto de neutralidad para Ucrania. Pero, la última palabra debe corresponder a Kiev.

—Europa debe ser un continente de paz, reitera Evaristo.

—En efecto, pero el área de interacción e interlocución es más amplia. Moscú habla de “integración de integraciones” de Lisboa a Vladivostok. Es como decir que la UE debiera subsumirse en un esquema regional controlado por Rusia y sin los EEUU.

—Tienes razón, señala Evaristo. El continente americano está fuertemente unido a Europa. El área completa de una seguridad cooperativa es la que va de Vancouver a Vladivostok, como ya se señaló en 1990, en la Carta de París, justo después de la caída del Muro de Berlín.

—Nuestros socios de la UE y aliados de la OTAN no pueden olvidan que los EEUU les salvaron en tres ocasiones: en la Primera y Segunda Guerra Mundial y en la Guerra Fría.

—El que parece olvidarlo es Trump, afirma Evaristo.

—Parece. Reclama más gasto militar europeo como antes lo hicieron varios presidentes americanos, pero a la hora de la verdad, en Washington hay varios intocables: Europa, Israel, Japón y Corea del Sur entre otros.

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