Cataluña entre la fiesta del chivo y frikileaks

Carles Puigdemont, con los congresistas de EEUU Brian Higgins (i) y Dana Rohrabacher (d). | FOTO: Toni Albir EFE - El Español
José Joaquín Flechoso
Articulista de la actualidad política en diversos medios. Experto en networking sobre cuya actividad dirige jornadas entrevistando a personajes del mundo empresarial, administración, cine y moda.

La gran novela del Premio Nobel Mario Vargas Llosa, escrita antes de ostentar el título de Marqués de Porcelanosa consorte, narra la decadencia y muerte del dictador dominicano el general Rafael Leónidas Trujillo, al cual en su final hasta traicionan los suyos, algo habitual entre los dictadores, pues sus acólitos aprenden lo peor del maestro, siendo estos una mala réplica del tirano. Como no podía ser menos, en la novela se incluyen temas tan apasionantes como el poder, la corrupción, y la perversión sexual.Mi primo que no es muy lector dicho sea de paso, cuando vio en la estantería de mi casa este libro, con ese gracejo que le caracteriza me dice: “hombre, tienes un libro sobre la fiesta de Puigdemont”. Rápidamente le corregí al respecto y pase a explicarle el argumento de la novela y quien era el autor, al cual conocía de “verlo con la Preysler”. Cuando le he contado la sinopsis de la novela, mi primo suelta otra ocurrencia y dice: “pues entonces será el festival de la cabra, que para el caso es lo mismo”.

Es cierto que muchas de las ocurrencias del todavía president, no demuestran ni cordura, ni pluralidad, ni respeto a las leyes, ni mucho menos racionalidad, habiendo organizado un aquelarre en forma de referéndum, donde desafía al Estado y la Constitución, escenificando una pantomima democrática con su forma de ostentar el poder. Todo este festival del referéndum, aderezado con una Diada convertida en un gigantesco mitin independentista, solo ha aportado confusión, crispación y silencio sobre lo que de verdad se encierra tras el reto soberanista. Igual que se narra en la novela de Vargas Llosa, una de las características del protagonista era el modo dictatorial de ejercer el poder, donde el parlamento era una especie de guiñol donde utilizaban los argumentos apuntados por el general Trujillo de forma caprichosa, maquillando las decisiones y avalándolas por un parlamento de cartón-piedra presidido a lo Carme Forcadell.

Que a la república catalana, no la va a reconocer ningún estado serio, es tan evidente como que no formará parte del Unión Europea y que su moneda no será el euro, no admite ningún debate serio como diría Josep Borrell, que no en vano fue presidente del Parlamento Europeo y bien sabe lo que dice. Pero Puigdemont y el resto de la corte del Junts Pel Si, siguen engañando al pueblo diciéndoles, entre otras cosas, que las pensiones las seguirá pagando el estado español ¡Visca la independencia! Veamos. Las cotizaciones de los trabajadores de Cataluña no cubren en su totalidad las pensiones que cobran los 1,7 millones de pensionistas que existían el pasado 1 de agosto, según datos de la Seguridad Social. En concreto, el desfase entre ingresos y gastos afloran un déficit en torno a 3.100 millones de euros al año. En esto tiene razón, jamás podrán pagar a sus pensionistas… y que los pague Fátima Bañez y la Virgen del Rocío, porque la de Virgen de Montserrat es negra y sin papeles.

Por otra parte, la deuda con la que hipotéticamente nacería el estado de la barretina y el salchichón de Vic, la “Cataluña independiente”, alcanzaría los 254.539 millones de euros. Dicha cifra se obtiene calculando el porcentaje que le correspondería asumir al nuevo estado por la deuda pública contraída por la Administración central española, que asciende a 814.386 millones. Dado que Cataluña representa el 19% del PIB de España (año 2016), esto significa que la cuota que le correspondería pagar, son 154.733 millones de euros. No es una cantidad menor, porque el endeudamiento representa el 73% de su PIB (211.915 millones de euros). Eso quiere decir que la factura con España y con los inversores que han comprado deuda catalana en euros, asciende a los mencionados 254.539 millones de euros, el 120% del PIB. Según el plan de ajuste enviado a Hacienda por el conseller de economía y vicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras, los ingresos previstos por la Generalitat para 2017 ascienden “solo” a 30.620 millones de euros… Barcelona es bona, si la bolsa zona y la bolsa está como el estómago de un Erasmus en Londres.

Por si faltaba alguien a quien sumar al festival de la cabra, reconocen como valedor de la causa catalana a un sujeto del nivel moral de Julian Assange, que habla de Cataluña como si se hubiese criado en la Barceloneta. A finales de agosto, Assange situó a Cataluña en su agenda de influencer político venido a menos. El fundador de Wikileaks no había escrito hasta entonces un solo tuit sobre el proceso separatista. Su relación con Cataluña se circunscribe a inaugurar el Festival de Cine y Derechos Humanos en octubre del 2014 en Barcelona a través de una intervención por videoconferencia. Pero la conversión del fundador de Frikileaks al independentismo, se debe a una velada de más de tres horas mantenida el 16 de agosto, un día antes del atentado de las Ramblas, con el congresista americano Dana Rohrabacher en su pisito de soltero, de la embajada de Ecuador en Londres. A Rohrabacher se le conoce como el congresista de Vladimir Putin, pues supuestamente defiende los intereses de Rusia en el Capitolio, siendo además un hombre de total confianza del presidente Donald Trump. También es conocido por su histórico apoyo a la legalización de la marihuana. Pues bien, este iluminado, ha defendido causas extrañas como la independencia de Beluchistán, en el suroeste de Pakistán, uno de los argumentos que utiliza el propio Puigdemont, cuando habla “de la opresión del pueblo catalán”. Esa afición a la defensa de la marihuana del congresista americano y las tres horas de tertulia con el friki, tal vez están en el origen de las opiniones vertidas por Assange con respecto a Cataluña. Evidentemente se confirma que fumar es muy malo…

Continuando con lo friki, el calificativo expresado por el president de “estar bajo un estado de excepción”, es un insulto a la inteligencia para los que hemos conocido lo que era el estado de excepción en tiempos de Franco, con el ejército desplegado en el País Vasco y el pueblo en casa atemorizado. ¿A quién quiere engañar, cuando estamos viendo como increpan a la Guardia Civil y destrozan varios vehículos policiales? ¿Qué estado de excepción es ese donde los agredidos son los policías? ¡No más engaños ni manipulaciones Puigdemont!

Igualmente las declaraciones de Pablo Iglesias hablando de “presos políticos”, me producen estupor. El diputado de Podemos ha negado sistemáticamente que el venezolano Leopoldo López sea un preso político y el hecho de estar en la cárcel es por ser un golpista. Hablar de presos, cuando solo han sido detenidos por algo tan palmario como es desobedecer las leyes y las órdenes judiciales, es pura demagogia. Me sorprende esa estupidez por parte de quien es un estudioso de la política y se supone bien documentado en la materia. La llamada equidistancia para estar a buen con todos, no es posible, es pura tibieza e indefinición que sin duda pagará en las urnas. Contrasta dicha posición con la firmeza del PSOE, pues aunque tenga que hacerlo tapándose la nariz, se pone al lado del Gobierno del PP en defensa del Estado, la Constitución y la unidad de España.

Parece también que la invitación a Arnaldo Otegi a la Diada, traía consigo un curso intensivo de kale borroka versión butifarra y otro de grafismo para Arran, las juventudes de la CUP, para confeccionar carteles con las fotos de los “señalados” en un intento de escarnio público con tufillo terrorista, que recuerdan los viejos carteles que señalaban a los españolistas en la época álgida de ETA. Las enseñanzas del abertzale, han sido un éxito.

Mientras se sigue desarrollando el festival de la cabra, los de la CUP y otros que se han echado a la calle, acampan ante organismos de la Generalitat con viandas y bebidas, a la par que gritan: “prensa española, manipuladora” demostrando que la libertad de expresión solo existe si es la suya.

La situación es grave, muy grave diría yo y es tiempo de reconducir la situación y construir la antesala del dialogo, algo lejano en este momento. Las encuestas realizadas en relación con la convocatoria del referéndum, arrojan un resultado en toda España del 60% en contra. Esta misma pregunta realizada solo en Cataluña, arroja un resultado opuesto siendo favorables a la consulta, ese mismo 60%. Es evidente que esto es necesario reconducirlo y solo con medidas políticas y dialogo, podrán acercarse posturas. El referéndum no tiene futuro y pone en peligro la convivencia. Debe retirarse de inmediato la convocatoria del 1-O.


FOTO: Carles Puigdemont, con los congresistas de EEUU Brian Higgins (i) y Dana Rohrabacher (d). | Toni Albir EFE – El Español

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