Carta abierta a Emmanuel Macron

Carta abierta a Emmanuel Macron
Juan Laguna
Colaborador de Fundación Emprendedores.

Estimado señor:

Con la misma libertad con que Vd. parece injerirse en la política española (tanto a través de su cargo actual como a través de su “alter ego” el Sr. Valls), me dirijo a Vd. en mi calidad de viejo liberal, ex consejero de la Alianza Francesa en España y descendiente de los O’farrill y Merlin que formaron parte de los “afrancesados” de la época y del gobierno Bonaparte en España (todos ellos exiliados en su país), para agradecerle su inusitado interés por la democracia española, aspecto que desconocía hasta estos últimos días, como también desconocía su identidad liberal.

Lo hago también como impulsor de “Tiempo Liberal”, un espacio de encuentro del pensamiento liberal en España donde, por cierto, estuvo en un principio “Ciudadanos”, (antes de darse cuenta de que eran socialdemócratas) y al que pueden volver cuando tengan claras sus ideas políticas de ida y vuelta.  Faltaría más.

Como Vd. sabe, ser liberal en un orden de pensamiento único socialdemócrata de totalitarismo “orwelliano” (Vd. recordará la “policía del pensamiento” en la obra “1984”) es muy difícil. Más todavía cuando se trata de un liberalismo de ocasión o sobrevenido, lo cual es legítimo pues también San Pablo se cayó del caballo y descubrió la luz, al igual que Vd. cuando dijo aquello de  “ya no soy socialista” (eligió bien el momento, los socialistas estaban suficientemente desacreditados en Europa y ese barco hacía aguas por todos los costados) para pasar a la Asociación para la Renovación de la Vida Política, tras haber sido un eficaz funcionario público, pero también haber formado parte de la Banca Rothschild (que tiene poco de socialista), ministro de Economía del Sr. Valls o asesor económico del Sr. Hollande cuyos finales conoce mejor que yo.

Su proyecto llamado un tanto pomposamente (ya sabemos lo que es “grandeur”) “La República en marcha”, se define como “social-liberal”, una categoría no contemplada en el estupendo ensayo “Liberalismo triste. Un recorrido de Burke a Berlin del sociólogo italiano Carlo Gambescia, pero que ya se traducía en España desde hace muchos años como un liberalismo de base humanista o cristiano (al servicio del individuo), frente al liberalismo puramente económico o darwinista de otros autores y escuelas que Vd. conoce perfectamente. La verdad es que ser liberal de verdad no necesita adjetivos y menos aún remilgos ideológicos frente a quienes piensan de forma diferente. Al contrario, todos son respetables en tanto todos nos respetamos mutuamente.

Por eso me llama la atención no sólo su injerencia (cuya legitimidad sólo Vd. conoce) en la política española. Puedo entender la de su amigo y compañero Manuel Valls que ha regresado a la madre patria e incluso -como en la política napoleónica- parece decidido a formar familia en España. Bienvenido sea. Podría entenderla si estimara que Vd. pretende intentar recuperar esa grandeza imperial napoleónica para Francia (que en España se tildaría de “ultraderecha” o “fascismo” por los ignorantes) pero no, creo que sólo intenta tener un protagonismo en Europa, del mismo tipo que lo tuvo hasta hace poco la Sra. Merkel. Su proyecto quizás sea más ambicioso: liderar Europa y, para eso, precisa de aliados que lo apoyen, como nuestros queridos amigos de “Ciudadanos” o de otros tan desacreditados como el partido del Sr. Sánchez (que también parece no ser muy socialista por mucho que lo pregone). Son pensamiento único rebotado.

En fin, mis disculpas por haberme entrometido (creo que con alguna razón y motivos) en su planes para España, pero da la casualidad que es mi país, lo conozco un poco y pretendo que se lo respete al igual que yo amo y respeto al suyo.

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