Bildu y Podemos suman en los municipios

FOTO: DURANGON.com / Representantes de EH Bildu y Herriaren Eskubidea de Durango en una rueda de prensa que ofrecieron antes de las elecciones municipales.
Serralaitz
Serralaitz, el seudónimo usado por el autor en atención a su lugar de nacimiento, es un localismo que corresponde al nombre dado en la zona a una sierra riojana: la Sierra de la Hez, un conjunto de montañas en el corazón de La Rioja, entre las comarcas de Rioja Baja y Alto Cidacos-Alhama y Cameros y a una altura superior a los mil metros. Desde esa altura, cuando no hay niebla, las cosas se aprecian de una forma muy especial.

Las elecciones municipales han marcado en Euskal Herria una aproximación de ideales y objetivos entre EH Bildu y Elkarrekin Podemos (Unidas Podemos en castellano), que combina de un lado los ideales abertzales de los unos y las aspiraciones sociales de los otros.

Durante el franquismo, los trabajadores y antifranquistas de Euskadi y Navarra hicieron frente común en huelgas y conflictos laborales y la lucha contra la dictadura, distantes y enfrentados por otro lado en sus aspiraciones de signo nacional o estatal. Una segunda brecha o raya divisoria los separaba en socialistas y comunistas, y en la práctica o adhesión a la lucha armada.

Así aparecieron partidos como Herri Batasuna y Euskadiko Ezkerra que reniega de la lucha armada en el lado de la población de origen vasco, y los ya clásicos de PSOE y Partido Comunista en el lado de vascos nacidos fuera del País Vasco o Navarra.

El paso del tiempo dio lugar a una aproximación entre el PNV y el PSOE que protagonizaron un tanto al alimón la Lehendakaritza y el gobierno de Vitoria donde se relevaron Ardantza y Patxi López, y aquellos principios consolidaron una alianza sólida que hoy une a la socialista Idoia Mendía e Iñigo Urkullu, siempre con la primacía del PNV, que se ha mantenido a un nivel de afiliación alto frente a una caída en picado del PSE.

Esa concordia de la derecha abertzale del PNV y del PSE estatalista no se ha producido en el lado de la izquierda vasca donde el tema de la violencia y de la independencia han mantenido separados a los comunistas venidos de la emigración y a los vascos de nacimiento.

Lo cual ha dado lugar a discusiones en el seno del Partido comunista y de IU de Euskadi entre los que se aferraban firmemente a su fe en la unidad de España y los que intentaban trabajar por una convergencia y colaboración cada vez más estrecha con la izquierda abertzale encuadrada en EH Bildu. Y ocurría lo mismo en el plano sindical, donde sobreviven dos sindicatos abertzales: ELA próximo al PNV y LAB a EH Bildu, que en versión castellana son UGT y Comisiones Obreras.

Finalmente, ETA ha renunciado a la lucha armada, y ese gesto ha propiciado un panorama nuevo e ilusionante en la vida política de Euskadi y Navarra, como punto de partida para un juego democrático más ágil entre las distintas sensibilidades de la ciudadanía.

Desde unos cuantos años, el exdirigente de Izquierda Unida Oskar Matute, enfrentado al todavía secretario de Esker Batua Javier Madrazo, viene ocupando cargos de dirección en Bildu y es diputado de ese mismo partido en Madrid, en el Congreso, mientras el grupo de Esker Batua que dirige Madrazo ha pasado en parte a engrosar las filas de la nueva formación izquierdista Elkarrekin Podemos.

Justamente en estas elecciones municipales la confluencia de EH Bildu con Elkarrekin Podemos ha desbancado de algunos ayuntamientos monopolio del PNV desde la Transición, o sea con cuarenta años de alcaldes del PNV, han pasado a manos de mayorías de Bilbu y Elkarrekin Podemos, con alcaldes de Bildu. Es el caso de Durango o Galdakao, y de alcaldías gobernadas por PNV o PSOE hasta ahora que han pasado a Bildu y Elkarrekin Podemos, como Rentería, Elorrio, Arrigorriaga, y en Navarra Tafalla, Berriozar. 

En el lado de Álava, la maniobra ha consistido en arrebatar al PP las alcaldías mediante una alianza entre PNV y EH Bildu, en pueblos como Laguardia, La Bastida, Samaniego, y en el enclave castellano de Treviño, donde este municipio y La Puebla de Arganzón han pasado de las manos del PP a las de PNV y Bildu.

Desde luego, la alianza PNV-PSE ha copado los ayuntamientos de las tres capitales vascas y la derecha navarra ha arrebatado a Bildu la alcaldía de Pamplona. Las alcaldías de PNV y PSE suman en Vizcaya 75, frente a 20 de Bildu y 8 de independientes.

Pero pese a su escasa presencia, la concurrencia de Bildu y Elkarrekin Podemos podría apuntar a un acercamiento cada vez más intenso entre ambos partidos.


FOTO: DURANGON.com / Representantes de EH Bildu y Herriaren Eskubidea de Durango en una rueda de prensa que ofrecieron antes de las elecciones municipales.

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