Andalucía: Menage a trois

Andalucía: Menage a trois
José Joaquín Flechoso
Articulista de la actualidad política en diversos medios. Experto en networking sobre cuya actividad dirige jornadas entrevistando a personajes del mundo empresarial, administración, cine y moda.

Leía yo recientemente que casi un 64% de las personas preguntadas en una encuesta de una revista tenían como fantasía sexual la realización de un trío, eso a lo que antes de manera mas cursi se denominaba un menage a trois por aquello de que dicho en francés, parece como más morboso. De ese porcentaje solo el 39% estaba dispuesto a proponerlo a su pareja… o bien a montárselo por su cuenta contando con terceros/as. Es curioso pero esta encuesta daba un porcentaje muy similar al resultado de las últimas elecciones andaluzas, donde la suma de PP y Ciudadanos (20,75% + 18,27%) dan el mismo resultado que el de la encuesta mencionada. Tal vez ese espíritu subyacente de culminar la fantasía sexual haya sido el detonante para que el pacto entre el partido de Pablo Casado y el de Albert Rivera, hayan dado el paso lascivo de completar un excitante trío con Vox.

Es cierto que los resultados electorales en Andalucía, han venido a constatar que la sociedad anda dividida y tal vez un poco hastiada de algunas personas y comportamientos de quienes llevan tantos años en el poder, pero no es menos cierto que en el juego democrático, la alternancia forma parte de las reglas básicas y éstas deben ser aceptadas por todos los actores políticos sin excepciones. Ya hemos analizado en un artículo anterior que llevó al descalabro de aquel partido que ha dirigido la Junta de Andalucía desde su creación hasta nuestros días, pero tampoco debemos abstraernos de pensar que la derrota de Susana Diaz, también es un buen argumento para recomponer la federación andaluza desplazando a la lideresa trianera del control del partido. Las infidelidades tal vez se perdonan, o al menos eso se dice, pero jamás se olvidan ni siquiera en casos extremos de Alzheimer diagnosticado. Aquella frase acuñada por Susana Díaz en plena campaña de primarias: “tu problema no soy yo Pedro, tu problema eres tú…” se ha clavado en el subconsciente del actual presidente del Gobierno y parece que al igual que las cañas se volvieron lanzas, Sánchez le replica ahora a la lideresa con el mismo argumento: “el problema eres tú Susana…”. Con lo cual puestos a mirar con otra óptica, la derrota andaluza se queda en sabor agridulce o lo que es lo mismo: no hay mal que por bien no venga…

Pero del trío andaluz lo que sorprende una vez mas es la actitud farisea de Ciudadanos. Viviendo al símil sexual, es como si uno de los tres participantes dijera que solo estaba allí de arbitro por si alguno se pasaba… Los tres son coparticipes de todo pues tres no se juntan si uno no quiere, lo que convierte un fantasioso trio, en una aburrida pareja. El compromiso adquirido por el PP con Vox, no puede en ningún caso ser ajeno de los acuerdos que el PP con los de naranja lleven a cabo siguiendo los pactos establecidos por los primeros con la formación de Abascal. Vox dice y con razón que ellos no son felpudos de nadie y prueba es de ello que el documento firmado con la formación de Pablo Casado recoge puntos que para llevarlos a la practica deben pasar previamente por el acuerdo del ejecutivo andaluz que a su vez está compuesto también por Ciudadanos y por tanto si se quiere cumplir con los ultraderechistas, los de Rivera deben decir amén como buenos devotos de la Semana Santa que para eso estamos en la tierra de las procesiones.

Es cierto que el cambio siempre trae aire renovador por muy carcas que sean los que van a llevar a cabo dicha transformación. El poder desgasta, y el poder infinito, desgasta infinitamente. Lejanos quedan los tiempos cuando el que fuera primer presidente de la Junta Rafael Escudero defendió a capa y espada llevar a Andalucía por la misma senda constitucional del Articulo 151 como autonomía de primera tal y como recogía la Constitución de 1978, en contraposición con desarrollar su autogobierno por el artículo 143 de la misma, reservado para las “nuevas autonomías”. Aquella batalla acompañada de huelga de hambre y encierro protagonizado por Escuredo, sirvió para que Andalucía fuese aupada al mismo rango de las llamadas comunidades históricas como Cataluña, País Vasco o Galicia que acumulaban “pedigrí” y para las cuales se había reservado ese eufemismo constitucional que las calificaba como nacionalidades. Andalucía desenterró los postulados del padre de la patria Blas Infante y orgullosa fue reconocida con el máximo estatus territorial dentro del estado español. Aquella batalla política, mas la gran fuerza del clan sevillano de Felipe González y Alfonso Guerra instalados en lo mas alto de la política a nivel nacional, dieron a Andalucía un protagonismo excepcional que quizás no hubiera adquirido si el líder de los socialistas hubiera nacido en Cazorla o en Alba de Tormes, por ejemplo.

Andalucía, la tierra por excelencia de los señoritos y los currelantes como decía el inolvidable Carlos Cano en su murga mas famosa, se convertía en una comunidad que iba a invertir la tendencia caciquil y trasnochada que durante los tiempos de la dictadura ponían sello a la vida cotidiana de aquella tierra. Los cortijos y el gran número de terratenientes, hacían de aquella región un submundo si lo comparamos con la prospera e industrializada mitad septentrional española, pero el nuevo gobierno y el impulso de muchos ciudadanos y dirigentes políticos, pusieron a Andalucía a caminar con una nueva velocidad de crucero. Tras Escuredo llegó Pepote Rodríguez de la Borbolla, Chaves, Griñán y Susana Diaz, pero colorín colorado, de San Telmo nos han echado.

Vox lleva en su rancio programa acordado con los de Génova, fomentar los toros, la Semana Santa y la caza como si hubieran descubierto algo nuevo. Es evidente que, tras los casi cuarenta años de gobierno socialista andaluz, no se ha suspendido ni mermado un ápice de los fastos religiosos de la Semana Santa pues forma parte del arraigo popular andaluz, al igual que los toros. Pero es evidente que, con respecto a esto último, la tendencia en España va cambiando y cada vez son mas las voces en contra de esta discutible tradición, que fue pasión de grandes escritores e intelectuales del siglo pasado, pero los tiempos van cambiando. Ya no se tira una cabra desde un campanario, ni se recorta el cuello de unos pobres patos atados a una soga, ni se lancea al Toro de la Vega. La crueldad contra los animales va siendo desterrada poco a poco, aunque queda mucho por mejorar.

Los acuerdos del trío son para cumplirlos sin duda pues, aunque Ciudadanos haya esquivado la foto del acuerdo con Vox, es evidente que sin sus votos no existe investidura del candidato Moreno Bonilla, ni vicepresidente naranja como Marín a modo de vigía. Ciudadanos no ha hecho mas que cargar contra Susana y sus años de gobierno, como haciendo ver que eso no iba con ellos, pero no hay que olvidar que Susana Diaz era presidenta de la Junta de Andalucía gracias a los votos de Ciudadanos, que a nadie se le olvide ¿Por qué no presentaron una moción de censura entonces?

Capítulo aparte queda la derogación de las leyes que protegen a las mujeres y los derechos del colectivo LGTBI. Solo falta ver al autobús (de color naranja, por cierto) de Hazte Oír con sus mensajes contra la transexualidad convertido en coche de línea haciendo apología de la homofobia. Andalucía empieza a oler a naftalina.

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