Tiempo de cambio en Israel con incendio al fondo

La moderación gana fuerza en Israel con la victoria electoral de Benny Gantz. El apoyo del bloque árabe será clave para la formación de un nuevo Gobierno.

Tiempo de cambio en Israel con incendio al fondo
Pedro González
Periodista, experto en Política Internacional. Fue director de Redacción de Euronews y fundador del Canal 24 Horas de TVE.

Aunque como el animal político que es Benjamin Netanyahu se aferre a conseguir la investidura para seguir al frente del Gobierno, los vientos del cambio empiezan a soplar cada vez con más fuerza en Israel. El brutal extremismo del que hizo gala Netanyahu en la campaña electoral tras haber fracasado en ahormar una mayoría estable, ha dejado paso, siquiera sea por poco margen, a la formación centrista Azul y Blanco, liderada por el exgeneral Benny Gantz, secundado por otros compañeros de armas, y a quienes por lo tanto Netanyahu no tiene mucho que enseñar en materia de seguridad nacional.

Agitar la amenaza árabe y erigirse precisamente en campeón de la seguridad nacional fue el eje de la campaña del primer ministro que más ha durado al frente del Gobierno israelí. Simplificando, puso a los electores ante el dilema de fortalecer a Israel como un Estado plenamente sionista o entregárselo a los enemigos árabes. La suma del conservador Likud y de todos los partidos a su derecha no le otorga a Netanyahu la mayoría que ansiaba desesperadamente, entre otras cosas para afrontar desde el poder su comparecencia ante el fiscal general del país para responder de tres graves acusaciones de corrupción.

Por su parte, para conseguir la mayoría de 61 escaños en la Knesset, Gantz precisará añadir a sus diputados, además de los  de Unión Democrática y el Partido Laborista, los de Israel Nuestra Casa, pero sobre todo los conseguidos por la Lista Conjunta Árabe. Esta última unificación electoral árabe de los partidos Balad y Hadash-Taal es el gran logro de su líder, Ayman Odeh, jefe real de la oposición al encabezar la discrepancia frente a la unidad de los dos grandes partidos judíos en los grandes temas nacionales.

Ayman Odeh representa al 20% de la población del país, los árabes que permanecieron tras el establecimiento del Estado de Israel y sus descendientes. La aprobación de la Ley de la Nación, que designa a Israel como Estado judío, se interpreta como el primer paso para la exclusión total de esa quinta parte de los casi nueve millones de ciudadanos israelíes. Al promoverla, Netanyahu se echó definitivamente en brazos del ultranacionalismo, al que con el respaldo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya había contentado con la proclamación de Jerusalén como “única e indivisible capital del Estado”, y al que prometió asimismo anexionar parte de la Cisjordania ocupada desde 1967.

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FOTO: Benny Gantz, candidato de Azul y Blanco, durante la jornada electoral en Israel. | Agencia EFE / eldebatedehoy.es

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