Las reformas de Macron

Las reformas de Macron
Pedro González
Periodista, experto en Política Internacional. Fue director de Redacción de Euronews y fundador del Canal 24 Horas de TVE.

Emmanuel Macron ha abierto la caja de las reformas. Ha optado por un instrumento de utilización poco frecuente: las ordenanzas, sistema que acorta sustancialmente el debate parlamentario, por cuanto obvia los largos debates y enmiendas en comisión y pleno, y se someten a lectura y debate únicos antes de votarse.

Para abrir la caja de los truenos de sus reformas, el presidente francés, Emmanuel Macron, empezó por la más espinosa, la que va a alterar sustancialmente el mercado laboral. Era y es su gran proyecto legislativo, pero consciente de que, a pesar de su aplastante mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, un debate largo podría agitar calles y centros de trabajo, ha optado por un instrumento de utilización poco frecuente: las ordenanzas, sistema que acorta sustancialmente el debate parlamentario, por cuanto obvia los largos debates y enmiendas en comisión y pleno, y se someten a lectura y debate únicos antes de votarse.

Para el caso de la reforma laboral, su primer ministro, Edouard Philippe, presentó el pasado 31 de agosto las cinco ordenanzas de que consta dicha reforma: se rebaja drásticamente el techo a las indemnizaciones por despido improcedente; las multinacionales tendrán menos impedimentos para recortar sus plantillas en caso de crisis; se suprime la aplicación de los convenios sectoriales en las pequeñas empresas, que podrán entonces negociar sus propios acuerdos; se recortan asimismo tanto la duración (hasta tres años actualmente) como la cuantía (hasta el 80% del salario real percibido anteriormente) de las prestaciones por desempleo subsiguientes al despido, y en fin se simplifican notablemente tanto las instancias de negociación en el interior de las empresas como la capacidad de los sindicatos de establecer acuerdos a escala nacional.

Como era de esperar, la presentación de esta primera reforma rebajó notablemente los índices de popularidad tanto de Macron como de su primer ministro, hasta el punto de que Matthias Fekl, un antiguo ministro del presidente François Hollande, describía a Macron como un “Júpiter transformado en Ícaro, al que ya se le estaba achicharrando […]

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Fuente original: El Debate de Hoy

 

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