Jugar con fuego

Jugar con fuego
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Trump pilló el virus … No estaba cantado, pero tampoco ha sorprendido. Soy el más guapo, el más rico y nada se me resiste, ni siquiera la Presidencia de los EEUU. No me protejo y ridiculizo a los que llevan mascarilla como Biden, que dio negativo en la prueba que le hicieron para comprobar si Trump le había infectado durante el pasado debate (?) electoral. El Walter Reed, el importante hospital militar en Washington, el de todos los Presidentes norteamericanos, acoge ahora al magnate.

Lo de Trump ha sido temerario. En ajedrez el Rey se protege y le protegen. Si le pillan, la partida se pierde y lo sufren todos aquellos de los que depende. Ahora, los EEUU entran en una ventana de vulnerabilidad por el mero hecho de esta enfermedad de su Presidente. Un padecimiento “gris” que puede dejar en el aire si está en condiciones de “presidir” o debe actuar su Vicepresidente. ¡A un mes de la elección presidencial!

¿Qué harán con éstas si el magnate no se recupera pronto? ¿Cancelarlas? ¿Retrasarlas? Es, precisamente, con lo que amenazaba Trump. ¿Será una engañifa para salirse con la suya y alterar el calendario electoral? ¿Y si empeorara o se muriese, quién sería el candidato Republicano? ¿El Vicepresidente Mike Pence? Un político más radical que la peonza oportunista que es su jefe, dolencia que también conocemos en España.

¡Échense a temblar los estadounidenses! No solo ellos. ¡Echémonos todos a temblar! Un eventual vacío de poder en una gran potencia no es una broma. Igual de inquietante, o más, sería si fuese en Moscú o Beijing. A veces es el destino o lo imprevisible, pero en otros casos, como ahora, es por jugar con fuego.

No somos inmunes en España …. En tiempos de Rajoy se levantó verdaderamente la veda. Con anterioridad, los separatistas llevaban una máscara sonriente. Dame esto, dame lo otro, y yo haré que se crea que estoy en España cuando, en realidad, en mi despensa, solo hago acopio de productos de mi región, lo único realmente importante. España solo es para ir haciendo tiempo, pero más adelante llegará un momento oportuno, inevitablemente. A pesar de los pactos de la Transición.

Siempre acechan catástrofes que ayudan a romper los pactos firmados. La crisis económica del 2008, esa que algunos no supieron reconocer a tiempo, fue la gran ocasión para los independentistas catalanes. Los vascos a la mira. De lamer, los secesionistas catalanes pasaron a gruñir y morder. Rajoy pensó que sería solo un momento. Quizás echarles algún hueso. No solo él. No solo entonces. Ahora, también. No fue así. Le mordieron y no supo reaccionar. Le dejaron desnudo y tuvo que taparle el Rey. Luego, los del PNV le dieron un bocado trapero a Don Mariano después de haber sazonado su caldo presupuestario y le echaron a la calle cual juguete inservible.

Al principio solo fue expatriar de Cataluña la Constitución española. ¡Nada más! Pero, el orden constitucional abarca también la Monarquía parlamentaria. Su expulsión es conjunta y solo puede traer hoy efectos nocivos. Transición, Constitución y el Rey al cadalso, a la guillotina. Todos juntos. Todos a la vez. Es el credo, más o menos explícito según los casos, de los separatistas catalanes. Sus parientes vascos, atentos. Entra tú primero y mientras das los primeros pasos, yo sigo ordeñando al gobierno de turno. Te observo a ver si tropiezas. Si aciertas, ya me inspirarás, que ya fracasé con Ibarretxe …

Ahora, la consigna es que todos sean amigos del Presidente del Gobierno. Los más cercanos, los de más confianza, ERC y Bildu. Curva cerrada. Podemos, más que amigos: en el mismo dormitorio monclovita. Curva cerradísima. PNV y Ciudadanos, para aguar y, así, tranquilizar Bruselas. Al menos, eso. Veremos si con litros o con un vasito. Los de Ortuzar y Urkullu son dignos de admiración. Buenos políticos. Profesionales. Serios. Quizás, los únicos en todo el país. Cuando dan la estocada, nada queda ya por hacer. No se queman. Los demás …

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