El futuro de la lengua española está en África

I Encuentro de hispanistas África - España
José Segura Clavell
Director general de Casa África. Portavoz de Energía del PSOE en el Congreso de los Diputados, catedrático de Termodinámica y Profesor titular de Física Aplicada en la Universidad de La Laguna.

Entre millón y medio y dos millones de africanos estudian español en estos momentos, dato que convierte a la región subsahariana en la tercera en aporte de alumnos de español al concierto mundial de la hispanidad. El español es, además, lengua oficial tanto de la Unión Africana como de Guinea Ecuatorial, país hermano en el que el 74% de la población lo tiene como lengua materna. En el caso concreto de Guinea Ecuatorial también, se trata de un territorio que cuenta con dos centros culturales españoles y que tiene su propia academia de la lengua en la que se explora e investiga su variante del español.

Nuestro idioma es prestigio en África subsahariana: es un extra en el curriculum del joven africano que busca empleo en su propio país, en el turismo que florece, la traducción o las relaciones comerciales con el mundo hispanohablante. El español se ha colado en las mentes y los corazones africanos. Los nombres españoles y los vocablos de nuestro idioma se mezclan con las lenguas locales, gracias a la música latina, los partidos de la Liga y las telenovelas latinoamericanas que enganchan a multitudes.

Los estudiantes africanos se organizan en clubes de español desde el colegio y el instituto: hacen rap y guionizan cortos en nuestro idioma, mantienen bibliotecas hispanas, buscan becas para aprender entre nosotros. Existe una literatura afrohispana que no se circunscribe únicamente a autores ecuatoguineanos. Los africanos se ofrecen a nuestras empresas, se interesan en visitarnos, se forman con nuestras fuerzas armadas.

Todas estas razones impulsaron a Casa África a lanzar la idea de un gran encuentro del afrohispanismo que hemos celebrado esta semana y que apoyaron generosamente el Instituto Cervantes y Proexca. Concitó tanta expectación e interés que logramos tener en nuestra sede al director del Cervantes, Luis García Montero; al responsable de la política cultural de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Pablo Platas, y al subdirector general de Asuntos Multilaterales y Horizontales de la Dirección General para África del Gobierno de España, Diego Nuño. Es de alabar que Platas, Nuño y una delegación de alto nivel del Cervantes se recluyera con nosotros durante esta semana, escuchando, aportando sugerencias y tomando notas que servirán para trazar estrategias y políticas para apoyar el afrohispanismo en el futuro.

Además, contamos con la nueva directora general de Asuntos Económicos con África, Nasara Cabrera Abu, e invitamos a formar parte del programa a editoriales y expertos de las islas, a las dos universidades públicas y al sector privado. La Fundación Mujeres por África también quiso estar presente y su directora, Marta Villa, nos presentó sus acciones en favor de la promoción del español entre las africanas.

Atrajimos, por fin, a profesoras y profesores insignes, de países como Senegal, Ghana, Camerún, Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial, Kenia, Benín o Gabón, a asociaciones de profesores de español en África,  a traductoras y traductores y a enamorados de nuestro idioma. El resultado: tres días intensos, seis mesas redondas y ocho conferencias, además de múltiples momentos de encuentro para poner en común, conocernos y tejer redes de trabajo sostenibles con vocación de continuidad, todas apuntando a la promoción, el crecimiento y la visibilización del hispanismo africano.

No exagero cuando titulo este texto diciendo que el futuro de la lengua española está en África. Solo debo precisar que hablo de la que queda al sur del Magreb. El profesor Javier Serrano, autor del primer ambicioso diagnóstico de la salud y las dimensiones del español en África subsahariana, lo dejó bien claro en su conferencia magistral: la actual tendencia demográfica en África, Europa y Latinoamérica implica que, en un futuro no tan lejano, habrá más hablantes de español no nativos que hablantes de español como lengua materna. Esos hablantes serán, mayoritariamente, africanos.  

Precisamente la conferencia de Serrano y sus propuestas se convirtieron en la espina dorsal de las conclusiones que se leyeron al final del encuentro y que persiguen aprovechar el ingente trabajo en pro del español hecho por gobiernos, profesores y asociaciones de formadores, profesores, alumnos y aprendientes de español africanos, tradicionalmente con escaso apoyo de nuestras autoridades, si exceptuamos algunas embajadas y la AECID.

Por suerte, las cosas están cambiando, y para bien, en este ámbito. En el III Plan África del Gobierno de España se da una importancia primordial al apoyo al hispanismo en África, se avanza y crece en la formación del profesorado en varios países de África occidental gracias a un convenio entre el Cervantes y la AECID y el Aula Dakar se convertirá en el primer Instituto Cervantes de la región subsahariana y en el primer centro abierto por la institución desde 2013, una decisión que evidencia que para el Cervantes África ya es una región prioritaria.

En lo que se refiere a lo trabajado esta semana, me congratula anunciar que se ha decidido celebrar un segundo encuentro de este tipo el próximo año y la creación de un grupo de trabajo que hemos establecido con las diferentes instituciones implicadas en este primer encuentro. Trabajaremos coordinadamente y a largo plazo en cuestiones como el análisis de los manuales y el material didáctico, encontrar la forma de ir de la mano con las lenguas africanas y no perjudicarlas, visibilizar la otra hispanidad presente en nuestra vertiente afro, apoyar al asociacionismo de los profesores africanos de español y valorar la contribución de Guinea Ecuatorial como centro y referente de los hispanistas.  Lucharemos por ampliar las becas y mejorar la movilidad de profesores y alumnos de español africanos y reconoceremos el trabajo de hispanistas insignes que se han ido sin un merecido reconocimiento.

Esos casi dos millones de estudiantes africanos que mencionaba al principio son un enigma. Detrás de las cifras, como nos recuerda García Montero, hay caras, nombres, personas e historias de toda índole, pero siempre ligadas a nosotros, a nuestra lengua, a nuestro país.

Tenemos frente a nosotros una oportunidad enorme, la de aprovechar la inercia de esta pasión por la lengua española y acompañarla, ayudarla multiplicando los esfuerzos desde las instituciones. Un compromiso al que Casa África se suma desde Canarias, fiel a su vocación de puente y poniendo al archipiélago en el centro de ese romance que parece que será largo, fructífero y maravilloso. En verdad, el futuro del español, como de otras muchas cosas, es africano.

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