
Facundo Cabral, fue casi de todo: cantautor, poeta, escritor y filósofo, argentino de nacimiento, pero como él mismo se definía, «vagabundo first class». La Unesco lo declaró «Mensajero mundial de la paz». Era una constante en sus conciertos, hacer referencia a ese sentimiento de hombre nómada donde decía que no tenía hogar y que recorría el mundo viajando de hotel en hotel (como un candidato en campaña). Una de sus canciones más populares decía: No soy de aquí, ni soy de allá, no tengo edad, ni porvenir y ser feliz es mi color de identidad”.
Te podías encontrar a Rivera en bolas en La Barceloneta, El Raval, o en Pedralbes
Albert Rivera al igual que el cantautor mencionado no es de aquí (derecha) ni es de allá (izquierda) y también en sus orígenes posee una dosis de catalanidad paterna y de andalucismo por su madre que ratifica lo anterior. Saltó al estrellato político con una arriesgada campaña al Parlamente de Cataluña en 2006, donde mostraba en los carteles su físico de ex jugador de waterpolo casi totalmente desnudo, expuesto en autobuses urbanos, con lo cual te podías encontrar a Rivera en bolas en La Barceloneta, El Raval, o en Pedralbes. Era un bello candidato que se tapaba sus partes nobles cruzando las manos, como si estuviese interpretando la escena final de Full Monty. Esta imagen cargada de mensaje político (nada que ocultar) como de sensualidad, debió quedarse grabada en la mente de Montserrat Nebrera, una política catalana que fue candidata también en el año erótico de 2006 a presidir el Partido Popular en aquellas tierras y que fue derrotada por la mejor clienta de las clínicas de cirugía plástica de Barcelona, Alicia Sánchez Camacho. Nebrera después de la derrota, dejo el PP y fundó Alternativa de Govern en cuya campaña electoral promovió un vídeo erótico-hortera donde aparecía una casa revuelta con la ropa interior por el suelo, las copas a medio acabar y una cama con síntomas de pasión reciente, todo ello con subtítulos impactantes sobre escándalos de despilfarros políticos CDC incluidos, pues aún no era independentista militante del partido de Pujol y Mas. El vídeo acaba con Montse Nebrera envuelta en una sabana a lo Rocío Jurado, diciendo “que otra política es posible”… Digo yo que lo diría por lo de la sabana, porque Albert enseñaba más chicha.
Rivera ha dado el salto a la política nacional y como hombre de centro que se precie, ha tenido como ejemplo la figura de Adolfo Suárez al cual hizo mención al abrir la campaña para las elecciones del 20-D, si bien ahora, parece que Pedro Sánchez ha querido imitarle con un “puedo prometer y prometo” en una poco acertada decisión de parafrasear al fallecido ex presidente, al igual que haciendo mención a Pep Guardiola, un declarado independentista, todo ello en el primer mitin preelectoral. Si Pedro Sánchez quiere hacer una buena campaña, lo mejor es que le busque a su asesor electoral una plaza en Supervivientes, o bien lo mande con Monedero que es metepatas cum laude.
Es buen comunicador y sabe transmitir mensajes nítidos
Considero que es el político con más futuro que presente en la política española. Es buen comunicador y sabe transmitir mensajes nítidos con una mezcla de convicción sobre lo que piensa y sobre lo que escucha, pues con gran agilidad lo incorpora a su mensaje político en una especie de ideología que sirve tanto para un roto (crisis económica) como para un descosido (empleo precario) aunque tal vez todo ello se quede solo en un remiendo. Su primer gran reto fue encontrar sucesor en su partido para presentarse a las mil veces repetidas elecciones catalanas y acertó proponiendo a Inés Arrimadas, una de las figuras políticas más reconocidas de la política española. El ascenso de Ciudadanos en Cataluña, se lo debe en gran medida a Inés, cuya popularidad y credibilidad se encuentran en su punto más álgido y ha repercutido positivamente en la buena imagen del partido que anteriormente solo se identificaba con su líder. Para su equipo económico ha fichado a Luis Garicano catedrático en la prestigiosa London School of Economics, hombre de un perfil neoliberal con experiencia y prestigio. Este destacado economista, promueve reformas en pensiones, empleo o la asistencia sanitaria, alejadas de las políticas sociales, tal y como se podía prever.
Albert Rivera llega a estas nuevas elecciones habiendo jugado sus cartas hábilmente, pero esa ambigüedad PP PSOE, no es buena tarjeta de presentación para el 26-J. Para los votantes procedentes del PP, su pacto con Pedro Sánchez es algo que va a jugar en su contra, pues ellos han pensado en Rivera como una alternativa a un Rajoy desgastado por tanta corrupción y tantas ranas como diría Esperanza Aguirre. Pactar con los socialistas no ha gustado nada a los del voto prestado por la derecha. Rivera lo ha explicado como apostar por una vía para sacar a Rajoy de la Moncloa, pero ellos no le han votado para que haga a un socialista presidente del Gobierno en ningún caso.
Pedro Sánchez se ha hartado de repetir que (C’s) eran la marca blanca del PP
Es hombre proactivo y espontáneo, pero sin perder el control como indica su estudio grafológico. Se frota las manos como gesto recurrente combinado con otro de buscar una alianza en su dedo anular cual casado sin pasar por la vicaría. Utiliza un lenguaje renovado de centrista de derechas, por lo cual Pedro Sánchez se ha hartado de repetir que eran la marca blanca del PP, aunque luego eso no fue óbice para que firmase el pacto de los guapos. Alguien en un delirio supremo, ha llegado a decir que son el Podemos de derechas, que es como decir que la Pantoja es la Britney Spears española pero en morena y con barba. Tal vez dijeron lo de Podemos por ese toque populista que ha tenido al poner a Felisuco como cabeza de lista por Cantabria, o en Valencia a otro actor como Toni Cantó. Votar listas encabezadas por actores, tiene el peligro de no saber a qué personaje interpretan… Con estos nombramientos, su credibilidad se resiente sin duda.
Las enormes expectativas que levantó meses atrás, se desvanecieron en gran parte en los debates donde se le vio confuso y nervioso. Tal vez él pensaba que con ir con cara de buen chico y sin coleta, le ponía en el estrellato, pero al igual que a Pedro Sánchez, los debates fueron para el líder de Podemos. El gran hándicap de C’s es que ahora el electorado solo ve a Rivera como una opción de pacto y no como una fuerza ganadora capaz de llevarlo a la Moncloa. Sus esfuerzos en apoyar la gran coalición, fue una opción baldía, pues ¿para qué necesitaba el PP a C’s si hubiera habido acuerdo con el PSOE?
Rivera tendrá que derechizar su discurso para no perder los votos prestados por el PP y su techo electoral, previsiblemente solo experimente un leve incremento. La prisa por llenar las listas electorales con cualquiera que pase por la puerta diciendo que es buen chico y que votó a Suárez en la Transición, es un peligro que debe evaluar, pues una de sus principales bazas es su inmaculado currículo sobre corrupción, si bien es cierto que hasta ahora han tocado escaso poder político.
El efecto sorpresa y de aire fresco que trajo inicialmente Albert Rivera, se ha esfumado y así lo confirman las encuestas y como diría Hernando (el del PP) Naranjito ya se ha descubierto con el pactus interruptus pro Pedro Sánchez. También habrá que decirle al otro Hernando (el del PSOE) que eso de amigos para siempre, es tan solo el nombre de una canción de los Manolos.



















Conozco a Cs desde su embrión madrileño que, desde un principio, formaron parte de «Tiempo Liberal» y estuvieron representados en sus reuniones y actos. Desde entonces vengo defendiendo lo acertado de la marca: «Ciudadanos», sin adjetivos, como representación del cambio político que se iniciaba ya por el año 2005. Hemos colaborado con ellos (a su pesar). Es decir que, cuando pensaron que ya estaban en la cúspide, se creyeron autosuficientes y la «soberbia», ese pecado de la «casta política» así como otros «tics» partidarios, nos fueron alejando. La puntilla fue cuando Albert Rivera pensó (y dijo) que los «mayores» sobraban en su idea de cambio político, mientras se iba nutriendo de «rebotados» que buscaban también vivir «de la política». Mucho PSOE, UPyD y hasta PP, buscaron cobijo en Cs al igual que mucha IU y mucho PSOE se instalaron en Podemos. Dicen que no son «liberales» (cuando les conviene) y se identifican más con la socialdemocracia del PSOE (muchos viene de allí y «manejan» el partido con las maneras de siempre). En fin, el último consejo que se les transmitió fue que hicieran su propio proyecto político (si eran capaces de ello) porque ahora son marcas blancas de casi todos. Todos socialdemócratas. Eso sí, cada uno con diferente «look». Un saludo.