Primarias de Ciudadanos en Cataluña y un batido de frutas en Madrid

Primarias de Ciudadanos en Cataluña y un batido de frutas en Madrid
José Luis Heras Celemín
José Luis Heras Celemín es autor del libro “El Caso Bankia y algo más… o menos” y Director de Comunicación de la Fundación Emprendedores.

La noticia aparecía en varios periódicos, pero lo que llamó la atención de uno de los del grupo venía en la página 50 de La Razón, el periódico de la catalana Planeta que dirige el catalán Paco Marhuenda. Allí, en la esquina derecha del ejemplar del día 7 de julio, como toro en Estafeta el día de San Fermín, llamaba la atención un titular: “Boicot a Ciudadanos desde sus propias filas”.

En 25 líneas de la última columna de la página, se daba cuenta de lo que parecía una reyerta interna que el Comité Ejecutivo de Ciudadanos había solucionado abriendo “expediente disciplinario a varios militantes… y revocando la afiliación de otros …por intentar organizarse contra el partido”.

Las medidas, según el delegado territorial de Ciudadanos en la región, César Zafra, se tomaron “contra una veintena de militantes —entre 15 y 20— que escribían mensajes contra el partido en un Chat de WhatsApp… intentando reunir a afiliados para cambiarse a otros partidos o impulsar una nueva formación. También planteaban demandar al partido por falta de democracia interna y reclamaban cambios en los órganos de dirección del partido y en el sistema de primarias”.

Vía telefónica y sin añadir motivo, ya que lo que se comunicara en WhatsApp se sabía intervenido, el grupo acordó reunirse en la terraza de un Vips madrileño para algo tan inocente como “tomar un batido de fruta”.

Al acabar la tarde, en la reunión fueron apareciendo los convocados. Indignados con la noticia del periódico de Marhuenda, los primeros momentos se emplearon en analizarla.

“Lo han deformado. Aquí nadie ha querido deshacer nada. Además del topo conocido que viene de fuera y que temíamos, a nosotros nos han metido otro que ha estado soltando mierdas y sacando cosas de contexto” —dijo uno de ellos, que manejó el teléfono móvil y explicó:

—Aquí, en la página 3 de un total de 13. Mirad. Y exhibió el texto con abreviaturas y sin cuidar la ortografía.

“…ahí tienes todo creo q tengo algo mas por mail. Lo busco y te envio pero vamos creo q hay mas q de sobra para echar a todos estos”.

Después se repasaron las comunicaciones del Comité Ejecutivo de Ciudadanos a los expedientados señalados por el topo:

COMITÉ EJECUTIVO DE C’s. EXPEDIENTE DISCIPLINARIO Nº…/2015. Afiliado… DNI. Correo electrónico. Agrupación MADRID. ANTECEDENTES. FUNDAMENTOS ESTATUTARIOS. ACUERDA…

—Fijaos en la firma y en el lugar de la firma. Barcelona. Gran Vía de la Corts Catalanas 751-A1º2º. Para echar a afiliados de Madrid”.

—Todo es falso —dijo otro, que había sacado una tableta y leído en ella. —Además de la táctica de la hidra, que he leído por ahí, lo de ir a la notaría de Antonio de la Esperanza, la amenaza al periodista y avisar a Cristina Cifuentes de con quién pacta, los más importantes son estos:

“Se confirma que C’S es una gran mentira. Vaya mierda de partido”.

“Dan ganas de hablar con Irene Lozano y decirle: si en el congreso extraordinario de UPyD de 11 de julio prometes hacer unos estatutos y reglamentos democráticos hacemos trasvase de afiliados”.

“Conocemos toda la mierda de C’s para echarlo abajo. Pero la vía penal para estos sinvergüenzas no debe dejarse. Metes una querella y sólo en Diligencias de investigación pides mil cosas y tienes imputada a toda la cúpula de Bcn y Madrid durante un tiempo”.

“¿Quieren evitar que Begoña sea portavoz? Esto ha salido de Gutiérrez & Chupipandi Party”.

“C’s es peor que la Fifa”.

Este es aún más duro, leyó alguien:

“Claramente Ciudadanos se ha convertido en un partido fascista y hay que luchar porque sea democrático”.

Para entonces, una buena parte de las frutas del batido ya había pasado por las gargantas. También las identidades del Chupipandi Party y próximos, el topo exterior (quizá no ajeno al detectado en el interior), el miedo del periodista silenciado, los enredos y jugadas sucias, los movimientos interesados de algunos, y las marrullerías.

Llegó el momento de, con las frutas en reposo, encarar la situación. Las leyes son claras, protegen los derechos de los ciudadanos y es obligación del Estado tutelar la justicia para todos sin concesiones a cargos políticos o partidistas; y sin discriminar si las ofensas provienen de Barcelona o Madrid.

Por lo visto, el Comité Ejecutivo de Ciudadanos había usado información privada, de un Chat de WhatsApp, para tomar unas decisiones que, manipuladas o no, afectaban a afiliados en pleno uso de sus derechos constitucionales. El que el Comité hubiera obtenido la información a través de un topo —identificado o no, y siguiendo un encargo o a título personal— era cuestión menor.

Sobre el tema recayeron algunas opiniones. Después, alguien comparó el vehículo Chat de WhatsApp, privado, con el Twitter, “que no es privado sino un servicio de microblogging al que puede acceder cualquiera que esté en él”. Y uno de los reunidos emitió una opinión profesional sobre las actuaciones posibles ante la justicia.

—¿Y qué dicen los de la cúpula?

La pregunta suscitó comentarios sobre las actuaciones de Rivera, Hervías, Villegas y los Chupipandi Party, algunos cuarentones y otros no, pero tomados todos como dóciles.

Fue entonces cuando se buscó y mostró una colección de mensajes de Twitter. En todos ellos se veía la fotografía de Rivera sonriente y con camisa azul. Los textos eran todos parecidos. Eran los tweet del líder de Ciudadanos, la máxima autoridad del partido y esperanza democrática para muchos.

Uno de los tweet, no tenía desperdicio. Había sido emitido por Rivera a las 4,37 p.m. del 07 jul 15:

—Esto es público. Esto lo ha publicado Rivera. Pura marrullería. Se hace eco de un equipo de primarias antes de primarias y lo publica a los cuatro vientos.

Para entonces, las frutas de los batidos habían sido consumidas y estaban tan agotadas como la limpieza en las elecciones y la neutralidad de Rivera.

Una vez el tweet repasado por todos, fue el momento de reincidir en la personalidad de los dos topos detectados. El externo, conocido y tapado, debería estar rindiendo efectos al que lo envió (una entidad) y produciendo perjuicios al partido (o no, si había connivencia). El interno, también judas, era menos importante. Su trabajo, apenas trascendente, había producido daños a afiliados pero estaba controlado. Llegado su momento, podrían anularse efectos y compensar perjuicios a los damnificados.

Lo que no se podía evitar era el deterioro de la imagen de un Rivera convertido en un comparsa de marrullerías varias.

En Madrid hacía calor, mucho. Era hora de reintegrarse a la familia y pensar en lo siguiente.

Pero ¿qué es lo siguiente?, se preguntó uno del grupo en la calle de Sor Ángela de la Cruz.

—Eso ya se verá. Pero, no hay duda, habrá siguiente…

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.