Vox descoloca

Ya no es “ultraderechista” sino “populista”

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La irrupción de Vox en la escena nacional ha dejado a los actuales actores descolocados. La primera reacción fue calificar a la nueva formación de “ultraderecha” y “fascista”. Pero la realidad se impone. “Cada vez que nos insultáis son 5.000 votos más”, decían sus líderes. Y era cierto. Las encuestas de intención de voto son tan apabullantes que los actores del sistema han tenido que aceptar a este nuevo comensal antes de que se coma su merienda…

Para Podemos, Vox es la bestia negra. Para el PSOE también porque ha sido quien ha hecho posible el fin del califato del PSOE en su feudo andaluz. ¡Casi nada! Para Ciudadanos, es “populismo”. Y para el PP, Vox es el partido de Ortega Lara y de Santi Abascal. “Somos nosotros”.

Está por ver si esa estrategia del PP es la adecuada. En primer lugar, porque si pretende copiar las estrategias exitosas de Vox es muy probable que el electorado prefiera el original a la copia. Y en segundo lugar porque si pretenden que Vox sea su perrito faldero —como ya lo es Podemos con el PSOE— probablemente están equivocados. Vox llega para transformar, no para comprarse un chalet…

En las negociaciones andaluzas Ciudadanos ya renuncia a la presidencia, pero sigue priorizando un acuerdo con el PSOE en forma de abstención. ‘Tu te abstienes y yo te mantengo gran parte de tu cortijo’, viene a ser el acuerdo. Inaceptable para quien predica “regeneración”. Pero entendible porque dejar que Vox tenga el protagonismo que sí o sí tendrá es hacerse el harakiri: si alguien quiere regeneración y defensa de la unidad de España, votará a Vox.

Porque Andalucía es el prologo de España, el laboratorio de las posibles alianzas nacionales. Así lo viven también en el PP, encantados de liderar un acuerdo con Vox y Ciudadanos. Con el Parlamento convertido en una nueva sopa de letras, la única manera de gobernar será mediante las alianzas. Y el PP aspira a liderar una alianza ganadora con Ciudadanos y Vox. Ahora está por ver qué quiere ser Ciudadanos de mayor. Pero la estrategia de afirmar una cosa y la contraria ya no funciona.

Por su parte, Podemos está tan desfondado que hasta Pablo Iglesias ha tenido que disculparse por haber afirmado que “Venezuela es una de las democracias más consolidadas”. El instigador de la violencia de los últimos días hoy se presenta como un corderito pacifista. Cada día es menos creíble. Es casta. Y lo sabe. Y lo saben…

Ahora el reto de Vox consiste en presentar listas coherentes y solventes en toda España, sin arribistas ni ‘friquis’. De momento ya ha fichado a el jefe del Estado Mayor, Fulgencio Coll como alcaldable por Palma. Y el goteo seguirá en los próximos días. Porque mientras Vox presenta una querella contra Torra, Sánchez se empeña en suicidarse pidiendo un encuentro para retomar el diálogo…

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