Soluciones simples para problemas complejos

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Juan Laguna
Colaborador de Fundación Emprendedores.

De esta forma se suele definir el llamado “populismo” político, casi siempre por quienes viven de esa complejidad y les interesa no perder el “chollo” vitalicio.

No cabe duda de que vivimos en un mundo complejo o diverso, con sociedades igualmente diferentes sujetas a cambios evolutivos graduales, en su adaptación a circunstancias nuevas. Tampoco cabe duda de que tales cambios o circunstancias están siendo impuestos de forma brutal desde la ingeniería social y los intereses económicos y políticos.

Hoy nos encontramos ante dos visiones del mundo. Una de ellas diseñada para la “globalización” o colonización del planeta de manera uniforme, de acuerdo con patrones y modelos específicos, que suprimen la diversidad de las culturas, tradiciones, costumbres, desarrollo, ideologías o creencias, bajo un único poder al que algunos llaman “nuevo orden mundial”. Esto lleva consigo la destrucción de los pueblos y naciones de la Tierra así como de sus señas de identidad, para estar sometidos a un pensamiento único, políticamente correcto, a modo de nueva religión.

La otra se produce como reacción a la primera, en un movimiento creciente de rebeldía personal contra tales imposiciones y manipulaciones. Defienden su propia identidad como pueblos, naciones y estados soberanos, que no necesitan “globalizarse” para entenderse, conocerse, ayudarse y respetarse mutuamente, enriqueciéndose en el conocimiento de diferentes y diversas culturas, creencias y religiones.

Los arquetipos de una y otra forma de pensar se suelen identificar en las pasadas elecciones norteamericanas con las figuras de Hillary Clinton y Donald Trump. La primera de carácter intervencionista en el tablero mundial (Brzezinski) en línea con sus antecesores. El segundo más partidario de ocuparse de sus propios asuntos nacionales y de los norteamericanos. A la primera se la considera como un icono del mundo complejo, en que viven y medran numerosos intereses económicos y geoestratégicos. Al segundo se le considera con desprecio como un “populista” ajeno a entender esa complejidad.

En España, como país monitorizado desde la UE y EE.UU., nos encontramos también con formaciones a las que se las ha denominado “populistas”. La más reciente es “Vox” aunque también en su día (hasta que fueron abducidos por la “casta”) se aplicaba a “Podemos”. Tanto en uno como en otro caso, se decía que aplicaban soluciones simples a problemas complejos. Es decir, traducían (o intentaban hacerlo) lo que suponían requerimientos sociales del pueblo soberano hacia su clase política. Luego se comprobaría qué poco informados estaban sobre tales requerimientos, en los casos en que han tenido vela en el poder municipal o parlamentario.

Convivir no es fácil. Sobre todo, cuando se intenta enfrentar valores e ideas de carácter interesado, haciéndolos valer sobre los verdaderos problemas de una sociedad que son mucho más simples y concretos. Para entendernos, cuando se crean problemas inexistentes para entretener y confrontar a las personas a fin de mantenerlas bajo la sumisión de lo “complejo” frente a la libertad de lo más simple o sencillo. Basta con comprobar lo fácil que es el entendimiento de la gente, cuando hablan y se refieren a sus vidas, o cuando ven los problemas del mundo con otra perspectiva diferente a la de los que viven de ellos. El pueblo tiene ideas fáciles y sencillas frente a sus dirigentes que suelen complicar las situaciones.

Tomemos como ejemplo Cataluña. Es una clara demostración de los intereses “globalizadores”, fragmentando los estados y su potencial importancia como naciones soberanas. Una corriente de adoctrinamiento educativo de corte soberanista ha bastado para que una convivencia social sencilla y simple haya saltado por los aires, impulsada desde la propia representación del estado. Ya hemos creado el problema complejo y empezamos a vivir de él. Una legión de políticos está colgando de la complejidad del asunto, mientras siguen en sus poltronas, con sueldos y dietas que les aseguran el porvenir, mientras que el resto del pueblo lo percibe desde la incertidumbre y el desasosiego de los problemas sencillos y reales de cada día.

Hubiera bastado algo tan simple y sencillo como hacer posible que los catalanes que no se sienten españoles, renunciaran a esta nacionalidad de forma voluntaria y pacífica, para formar parte de esa república catalana con la que sueñan legítimamente. Naturalmente esto suponía la renuncia a cargos públicos, sueldos públicos y servicios públicos españoles, para sentirse de verdad independientes. Una solución sencilla que se contempla en nuestro ordenamiento jurídico, que habría evitado padecimientos, angustia y sufrimiento. Pero no, debemos magnificar el problema y hacerlo complejo para justificar la existencia de muchos (demasiados) que viven de ese cuento y tratan de “cronificarlo” para que dure el mayor tiempo posible.

Otro ejemplo de “populismo” acaba de declararse en la ciudad de Marrakech, auspiciado nada menos que por Naciones Unidas: la inmigración. Nada más y nada menos que la necesidad de que ésta se regule de acuerdo con las necesidades de cada estado. Una muestra más de las soluciones simples a los problemas complejos (por cierto no muy lejos de las propuestas de “Vox” para ese tema). ¿“Populismo” es estado puro, “xenofobia” en estado puro y “odio” en estado puro nada menos que en el foro de Naciones Unidas? No, simple sentido común si se respeta la soberanía (escasa ya) de las naciones. Habría que añadir a ello los intereses personales de quienes fomentan guerras y conflictos donde no los hay, para que los problemas sean lo más complejos posibles. No hace falta poner ejemplos.

En fin, tenemos las soluciones sencillas del “soberano” al que se califica como “populista”, frente a los intereses complejos de un sistema cuyas “castas” viven precisamente de complicar las cosas para mantenerse en su situación de forma vitalicia. A todo eso están respondiendo los ciudadanos, conscientes de haber sido engañados y manipulados por quienes deben servirlos. No hay que buscar explicaciones complejas a algo tan sencillo como eso.

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