Sin presupuestos… pero con Marta Sánchez

0
6
Rajoy y Marta Sánchez
José Joaquín Flechoso
Articulista de la actualidad política en diversos medios. Experto en networking sobre cuya actividad dirige jornadas entrevistando a personajes del mundo empresarial, administración, cine y moda.

Cuando todos los ruidos del procés, que parece que se reconduce gracias al acercamiento del gobierno a los dirigentes de ERC, aunque a alguien le escandalice estos amores contra natura. Peores y más extraños compañeros de viaje se han visto en esta España viva, esta España muerta, que cantaba la malograda Cecilia y de la cual hablaremos más adelante.

Decíamos que esto que parecía un imposible, va tomando forma en la manera que a Puigdemont se le ha dejado que haga su Erasmus a pensión completa durante al menos este curso y cuya manutención es cubierta por los mismos que hace poco no contemplaban “otro president que no fuera Puigdemont” pero que ahora prefieren tenerlo por tierras flamencas, no sea que la cosa se ponga fea de verdad por investirlo. Pero su escapada de fin de semana a comprar tabaco, ya está bien. Ni su discurso tiene más recorrido, ni sus ocurrencias levantan pasiones soberanistas, como antaño suscitaban. Lo único que ha conseguido el otrora president, es estar presente en el carnaval, bien en boca de las comparsas o tomando cuerpo en los disfraces copiados de su figura y sobre todo de su flequillo. También lo veremos en multitud de ninots en las Fallas, pues el personaje tiene una caricatura que se presta a todo. Según me dice mi primo, ese que lo sabe y se entera de todo, hay una comisión de infiltrados procedentes de JuntsxCat y de ERC entre las comisiones falleras, con la intención de conseguir que se indulten a los ninots de Puigdemont, los Jordis y Oriol Junqueras como manda la tradición instaurada en 1934 en plena II República, para ver si cunde el ejemplo en el Gobierno y los indultan a todos. Mientras, la ex diputada de la CUP Anna Gabriel, se ha ido a Suiza y a modo de llevar la contraria al ex president, se ha cortado el flequillo, ha quemado los vaqueros y la camiseta de mercadillo y se ha puesto en plan suiza elegante por si se encuentra con Urdangarín, ese al que Álvaro Pérez El (ex)Bigotes dice que es como él, pero que en lugar de estar en el módulo 2 de Valdemoro, sigue comprando chocolatinas para la infanta junto al lago Lemann.

Pero como la felicidad no es completa, a Rajoy le sigue faltando algo: los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para este año en curso. Este hombre del pelo teñido y la barba blanca es un verdadero equilibrista de la política, si bien no me lo puedo imaginar con mallas y sujetando una barra para mantener el equilibrio. El autor del “muy españoles y muchos españoles”, ahora ha tomado como muletilla “no nos metamos en eso…”, que lo mismo le vale para no responder cuando se le pide que opine sobre la brecha salarial entre géneros, cuando le preguntan sobre la corrupción del PP, o sobre la remodelación del Gobierno. Pues bien, ahora sin el más mínimo atisbo de ruborizarse, incluye entre sus frases en relación con los PGE: “Mi intención es presentar el proyecto a tiempo, para tenerlos aprobados a finales de junio, igual que el pasado año”. Como si este año tuviera el mismo calendario y circunstancias que ha tenido el año anterior.

PUBLICIDAD

Lo de Rajoy cada vez es menos de recibo. El pasado año veníamos de unas elecciones generales tras un primer intento fallido con la investidura interruptus de Pedro Sánchez, pero el año 2017 fue un año completo de trabajo del ejecutivo, salpicado por la situación catalana, que de modo alguno debería afectar a la confección de las cuentas públicas. Eso demuestra una vez más, la incapacidad del Gobierno Rajoy para hacer los deberes y cumplir con la obligación para con sus conciudadanos. En todo este tiempo ha sido incapaz de sumar apoyos, que no sean los fáciles, demostrando una vez más que no sabe lo que es gobernar en democracia, si no tiene mayoría absoluta. Ciudadanos amaga con romper el pacto de investidura si el inquilino monclovita no cumple con sus compromisos, pero calla ante la incapacidad del ejecutivo de no saber pactar por el bien de la nación. Cierto es que no le van a votar “sus presupuestos” aquellos que le han pedido un mayor protagonismo a las partidas de corte social, tan mermadas en España en los primeros años de la crisis, pero a un dirigente que se precia de defender “el bien de todos los españoles” se le debe exigir que al menos intente negociar con la oposición de verdad, no la de color naranja o la de la ikurriña, que eso es muy fácil, sino con el resto de fuerzas políticas haciendo caso a algunas enmiendas necesarias para restañar los daños sociales de la crisis.

Rajoy no tiene prisa ni con los PGE ni con nada, solo con los rescates a la banca o con ponerse de vendedor de seguros privados de pensiones para garantizar el futuro de los españoles cuando se jubilen. Lo siguiente será oír la gran victoria española al colocar a De Guindos en la vicepresidencia del BCE, tras una votación sin oponente como le gusta al de Pontevedra. Tampoco va a hacer una amplia renovación de un gobierno que cuenta con varios ministros reprobados por el órgano máximo donde reside la soberanía del pueblo, donde los diputados de la oposición han sacado a relucir las incapacidades y graves desaciertos de varios altos mandatarios que se sientan en la primera fila del Congreso de los Diputados. Ahora para sustituir a mister Lehman Brothers como llaman en Bruselas a De Guindos, Rajoy buscará un tecnócrata que no le complique la vida y a ser posible, que no tenga “carnet pepero”, pues de esta manera no tiene que dar cuentas a Soraya que siempre está a la que salta.

Pero no quiero acabar sin referirme a lo del himno de España en versión Marta Sánchez. Al principio de este artículo hacía mención a la canción de Cecilia “Mi querida España” cuya letra decía: “Mi querida España, esta España en dudas, esta España cierta, de las alas quietas, de las vendas negras sobre carne abierta. ¿Quién pasó tu hambre? ¿Quién bebió tu sangre cuando estabas seca?, mi querida España, esta España mía, esta España nuestra…”. Estas bellas estrofas y otras tantas que enriquecen el texto de esta preciosa canción compuesta en 1975 con la dictadura agonizando pero aun con la censura vigilante, obligó a que la cantante y autora de la letra, edulcorase el texto para no “herir sensibilidades patrias” tales como la venda negra en alusión a los fusilados, por ejemplo. Pues bien, se le ocurre a la gran Marta Sánchez (que nada tiene que ver con Pedro Sánchez…) ponerle letra al himno de España de la siguiente forma: “Vuelvo a casa, a mi amada tierra, la que vio nacer un corazón aquí. Hoy te canto, para decirte cuanto orgullo hay en mí, por eso resistí. Crece mi amor cada vez que me voy, pero no olvides que sin ti no se vivir. Rojo, amarillo, colores que brillan en mi corazón y no pido perdón”. A parte de ser ñoño e inconsistente, dice varias verdades como templos, como por ejemplo que vuelve desde Miami donde vive y paga sus impuestos, que ha resistido (¿?) pero cada vez que puede se larga de nuevo y que los colores los lleva en el corazón como muchos de los “patriotas” que tienen sus cuentas en Suiza o en paraísos fiscales. ¡Muy bien Marta! A todo esto, González Pons o Iñigo Méndez de Vigo, proclaman que la rubia cantante haga su premier en el Wanda Metropolitano el día de la final de la Copa del Rey, imitando a las cantantes USA que abren la Superbowl cantando el himno a capela… ¡Qué emocionante!

Yo dejaría el himno como está, sin mamarrachadas de textos blanditos y cursis, pero si hay que quedarse con una letra para cantar a la patria, me quedo con Cecilia y sus mensajes a la querida España nuestra.

PUBLICIDAD

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.