Sí, se puede

Sí, se puede
Juan Laguna
Promotor y fundador de Tiempo Liberal con actividad política desde la Transición. Funcionario jubilado. Empresario. Productor y dramaturgo. Conservador de Bienes Culturales.
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Si algo ha quedado demostrado en el resultado de las elecciones madrileñas, es que “sí se puede” desmontar con una gestión política eficaz todas las falacias que, desde el mundo partidario y mediático, se vierten a diario sobre una sociedad atemorizada y resignada.

El triunfo personal de Isabel Díaz Ayuso, frente a todo tipo de ataques, insultos y descalificaciones del mundo “pijo-progre” que se autodenomina “izquierda”, es una bofetada sonora en su propio partido que la dejó sola frente a todos, así como a esa panda de “politólogos” sobrevenidos (antes periodistas), que han hecho de la mentira, la impostura, la desfachatez o la ignorancia, bandera de su profesión. No hace falta citar ejemplos.

Pero es un golpe aún más fuerte para la soberbia del propio gobierno que, a pesar de haber utilizado en la campaña toda su capacidad institucional en favor de sus candidatos, ha visto como se desbarataban sus esfuerzos frente a la candidata finalmente elegida. Isabel Díaz Ayuso ha demostrado tener temple y agallas suficientes para enfrentarse a todos ellos.

Por eso no hablamos del triunfo del Partido Popular, al que declaramos en su momento amortizado tras el comportamiento de su líder en la moción de censura al gobierno y en el servil seguidismo de muchos de sus cargos de los muchos desmanes y disparates perpretados con la excusa de la pandemia. El ejemplo de Núñez Feijóo en Galicia pretendiendo la vacunación obligatoria o expulsando a la Guardia Civil, son pequeñas muestras de lo que decimos. La connivencia para potenciar el independentismo identitario, es otra. La aprobación de normas de dudosa constitucionalidad junto al gobierno, es otra y finalmente su posición en la moción de censura de Vox al gobierno, el remate final. 

Los adversarios con los que la triunfadora ha tenido que lidiar, han sido muchos y con distintos pelajes. De ahí la valía de lo conseguido. Hoy, surge como un nuevo verso suelto en la política ñoña, resignada y acrítica de un partido que, al parecer, sólo ha estado sirviendo de telonero al gobierno. Un partido que, lejos de valorar lo que tiene entre sus filas de experiencia, sentido político o preparación intelectual, ha hecho todo lo posible por esconderlo cuando no para expulsarlo. Un partido que, con el éxito -insistimos- personal de su candidata, deberá replantearse todos sus muchos errores y “pasteleos”.

El candidato al que se presumía ganador desde el PSOE, empezó por aclarar que “no era del PSOE” y que “unas cosas era las que decía Sánchez y otras las que decía él”. Pasó del “con Iglesias NO” (parecido al “OTAN NO/OTAN SI”) al “Pablo tenemos doce días para ganar las elecciones”. De negar la subida de impuestos a la contracampaña de su propio partido que decía lo contrario. En fin, un ejemplo de la “inteligencia” de su responsable de campaña. El mismo que dijo aquello de “miedo y emociones, ganan las elecciones”. Su figura que muchos admiraban, se ha quedado a la altura del betún (que dicen en mi pueblo) al prestarse al indigno juego de las falsas amenazas y de la violencia e insultos contra “Vox”. Además ha sido sobrepasado por un alevín de partido que ha pasado de aspirar sólo a coaligarse y obtener cargos, a sentirse fuerte y potente ante sus teóricos socios PSOE y UP (de los que recibe la mayor parte de sus votos), configurándose como futura opción de gobierno madrileño y ocupando la cabeza de la oposición en la Asamblea.  

Quizás el mayor fracaso personal y político se lo ha llevado el líder de esta última formación, tras intentar sin éxito subirse al carro de quienes ya tenían una representación política anterior en la Asamblea de Madrid. El rechazo que obtuvo a tal pretensión dañó su amor propio (que es mucho) y su “ego” (que le desborda), aunque mantuvo la suposición de que encabezaría la alternativa de las “izquierdas”. El anuncio realizado de su renuncia a los cargos públicos y a la actividad política, parece contradecirse con el hecho de considerar peones a su servicio a quienes ha dejado colocados en el gobierno. Su tono contrito no parece haber convencido, sino que muchos lo consideran una impostura más para pretender convertirse en el “ausente” deseado. No sabemos si cerró la puerta al salir.

Pero hay aún más. El PSOE cuyos miembros más antiguos nos se consideran “sanchistas”, ha llegado posiblemente a apoyar la derrota de un partido que ya no consideran propio; de un gobierno perdido en políticas absurdas al servicio de intereses particulares; de un gobierno con representación de formaciones que fueron en su momento (y siguen siendo) verdaderas amenazas al Estado; de un gobierno sólo orientado al proyecto personal de su líder que, un día dice una cosa y otro la contraria, siguiendo el “si no los convences, confúndelos…” atribuido a Truman; un gobierno que hace política al dictado de pulsiones personales de cada uno de sus miembros, perdiendo el sentido institucional  colegiado del Consejo de Ministros; un gobierno que mantiene al Parlamento en “fuera de juego” legislativo y de control del ejecutivo (que se su función) y somete al Poder Judicial a sus intereses políticos o personales; un gobierno que la pandemia sufrida ha dejado “K.O.” a pesar de todas las instituciones a su servicio y que ahora se ha tenido que tragar el sapo de la comparación de gestiones públicas.

3 Comentarios

  1. Muchas gracias por los comentarios. Es importante saber que alguien lee el artículo y que tiene el detalle de comentarlo.

  2. Magnífico artículo, Juan.
    Estas elecciones para muchos, que somos liberales de centro, de derechas o de izquierdas, han demostrado que aunque es escaso el margen para ilusionarse, aún puede quedar un resquicio para ver luz entre tanta zozobra, manipulación, ignorancia y descontrol.
    Isabel D. Ayuso nos devuelve la ilusión en un líder joven, con ilusión, espero que sin ataduras de partido, con experiencia política y de gestión, con ideas, agallas, talento para rodearse de buenos gestores y con capacidad de para ir a contracorriente y sortear y superar las dificultados de una situación tan históricamente desastrosa. Y parece que su discurso ha dejado algo mas que huella, porque ahí están los resultados electorales que han calado en toda la geografía y perfiles sociales e ideológicos madrileños.
    Hay que dar la bienvenida a una líder honesta, con talento, capacidad de trabajo, de presente y con, espero,
    gran futuro. Espero no nos defraude.

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