Sánchez y 13

Sánchez y 13
José Luis Heras Celemín
José Luis Heras Celemín es autor del libro “El Caso Bankia y algo más… o menos” y Director de Comunicación de la Fundación Emprendedores.

La unión Sánchez y 13 se produce como consecuencia de la disolución de las Cortes y la convocatoria de Elecciones Generales. Con ello acaba la legislatura XII, a la que sucederá la XIII. Y Sánchez y 13 quedan unidos para entrar en un grupo de frases con tintes intrincados y esotéricos (Sánchez-13, Martes-13, Viernes-13).

La Legislatura XIII llegará, como va a llegar, inexorablemente unida a Sánchez y a su forma de ser y hacer. Por eso, por precaución y por lo de las meigas —haberlas haylas—, antes de que llegue, parece adecuado recurrir al conjuro y rito que sugieren los versados en güijas, ciencias ocultas y otras artes: Manos horizontales, meñiques e índices enhiestos y hacia adelante, dedos corazones y anulares flexionados y recogidos por los pulgares; y, mientras se avanzan y retrasan los codos con vigor e insistencia, salmodia y sortilegio: Lagarto, lagarto, lagarto. Lagarto Sánchez, lagarto Trece, lagarto Sánchez y 13.

Una vez puestos en situación, entremos en el miedo irracional al número 13 (triscaidecafobia) prescindiendo de las variantes que hay, según culturas, cuando se asocia a días de la semana: martes (trezidavomartiofobia) o viernes (friggatriscaidecafobia). Parece que el miedo tiene orígenes varios: El número 13 se asocia al número de personas que estuvieron en la Última Cena, donde una de ellas, el traidor, vendió al Maestro. En el libro del Apocalipsis, el anticristo llega a la Tierra en el capítulo 13. En la Cábala judía hay 13 espíritus malignos. En el tarot, el 13 se asocia a la muerte. En la mitología nórdica existe un banquete, convocado por Odín, para 12 dioses, en el que se coló Loki, el dios del engaño, que desencadenó el principio del fin del mundo.

Por deferencia con Sánchez, antes de ver su unión con el 13, aclaremos algo: No consta que estuviera en la Última Cena ni que, allí, traicionara a nadie. No le cita San Juan en el libro de la Revelaciones, como anticristo, infante, volando o con jinetes a caballo. Se desconoce que negocie o haga pactos con espíritus malignos, estén en la Cábala o fuera de ella. No se sabe que esté en el mundo tarotista. Aunque ha engañado con reiteración y contumacia a propios y extraños, individuos y grupos, no existen pruebas gráficas conocidas, ni de otro género, de su relación pública o privada con el dios Loki ni de su participación en banquetes y orgías nórdicas.

Nos encontramos, pues, abocados a la XIII legislatura que va a empezar con Sánchez como protagonista, pero tenemos una importantísima facultad: Con nuestro voto, podemos marcar y decidir qué protagonismo va a tener. Nuestro voto puede determinar si va a ser presidente del Gobierno, líder de la Oposición, figura relevante, figura de menor relieve, O, simplemente, figurón. No es cuestión menor y hay importantes consecuencias que nos afectan a todos. Por eso, podrían repasarse, resumidas o de forma amplia, las facultades y carencias demostradas, intuidas o sospechadas de Pedro Sánchez. Y, con ellas, componer un alegato, en favor o en contra, acerca de la conveniencia e inconveniencia del puesto que pueda convenir que obtenga.

Sin embargo, parece más adecuado, y aséptico, centrarse en algunos hechos concretos que pueden resultar determinantes. Porque, sin otro ánimo que ver la realidad, hay algo en torno a Sánchez que es público y notorio y conviene tener en cuenta:

  • Miente. Mintió en la moción de censura cuando ofreció convocar inmediatamente unas Elecciones que ha retrasado 9 meses.
  • Se apropia de lo ajeno. Ha mostrado como resultados de su gobierno lo conseguido con las directrices ejecutivas del Partido Popular.
  • Tergiversa la realidad. Argumenta que el motivo de disolución de las Cámaras es el rechazo de los PGE sin advertir que la oposición de una parte de sus compañeros de partido a su postura frente al independentismo conducía a la pérdida de confianza de sus conmilitones.
  • Emplea en beneficio propio instalaciones y medios públicos tan significados como un avión o el Palacio de la Presidencia del Gobierno, que usó para convertir una declaración institucional en mitin electoral.
  • Aunque sin fundamento científico, por cuestiones esotéricas, (martes y trece entre nosotros o viernes y trece en la órbita anglosajona), a estas alturas con las Elecciones Generales anunciadas, estamos ante Sánchez y 13.

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