Los ‘indepes’ tumban los Presupuestos, ¿qué quieren?

Eladio del Prado
Tras pasar por PRISA y Tiempo, fue fundador del diario económico NEGOCIO, donde ejerció como director adjunto y jefe de opinión hasta su cierre. Ahora es corresponsal de 'Crónica Global' en Madrid".

No hay Presupuestos. Han sido 191 votos los que han aprobado las enmiendas. Ahí están los votos de los catalanes. Veinte votos que han abandonado a Pedro Sánchez. Han abandonado al Gobierno. ¿Y ahora? Dicen que elecciones en abril. Habrá que esperar a que sean convocadas porque Pedro puede sacar de la chistera alguna sorpresa. Mentes de peso en el PSOE prefieren mayo, ‘será por mayo’, o, mucho mejor, en otoño. Lo de abril puede ser un ‘globo sonda’ a ver cómo respira el personal. Algunos también comentan que Pedro no quiere estar en presidencia cuando se hagan públicas las sentencias del Procès. Si no sigue, no lo sufre. Que apechugue con ellas el presidente electo con meses o años por delante.

Tras la votación de los Presupuestos en el Congreso, donde se ha hablado de todo menos de números, el resultado es que la política sigue empantanada. No hay forma de salir del cenagal. No somos capaces. ¿Se saldrá con un gobierno nuevo y fuerte? Difícil. Casi imposible. No se ha enfocado bien el conflicto catalán. No hay solución a medio plazo. No se ve salida. No salimos del lodazal. No se ve un líder con altura de miras. Y ahora, el Puchi, ya no quiere a Pedro, que es el único que se ha atrevido a dialogar. ¿Busca el Puchi un Gobierno duro? ¿Busca una derecha dura en el Gobierno como forma de sobrevivir él? Todo es posible. Él, de paseo por Europa y los compañeros en la cárcel. ¡Vaya nivel! ¡Vaya president! Pero sigue dirigiendo. Y le siguen obedeciendo. Deberían meditar los obedientes.

¿Qué quieren los independientes? Ya sabemos que quieren un referéndum de autodeterminación. Y más cosas. La situación política actual de España no es la propicia para esa solicitud. ¿Otra salida? Ni se busca, ni se quiere. El Puchi quiere conflictos. Nada de acuerdos. Ni aunque lo haya llamado Pablo Iglesias. Ni caso. Parece que estamos peor que en septiembre de 2017. Caminamos hacia atrás. Parece que “Cataluña está empeñada en montar una segunda Leyenda Negra sobre España”, manifestó el señor Borrell. Y reconducir la unidad territorial del Estado va a costar mucho trabajo y mucha diplomacia. Y tiempo, mucho tiempo.

Todo el tiempo que se perdió, años y años, menospreciando la profundidad del conflicto. Nadie reparó en la consecuencias venideras. Por lo menos los presidentes de los gobiernos de Madrid. Pujol seguro que lo tenía claro. Seguro que pensaba ‘yo te apoyo para que gobiernes, de paso me llenas de dinero, pero las consecuencias ya las verás con el tiempo’. Y así ha sido. Ahora estamos sin salida. Por lo menos civilizada y democrática. Y los ‘indepes’ borrachos de éxito con sus movilizaciones.

Habrá que hacer memoria. Algún partido tendría que hacer acto de contrición. El Partido Popular. Se alimentó y vivió del conflicto independentista. Cuando ya no pudo controlarlo pasó el testigo a los tribunales. Y en los tribunales estamos. ¿Dónde está la solución? No se ve la salida. Y el conflicto se puede hacer crónico. Estamos en mal momento. Sin Presupuestos, con elecciones y con el juicio. La tormenta perfecta. ¿Hacia dónde caminamos para evitarla? Tanto buscar una salida seguro que caminamos hacia su centro, a que nos devore. Todo puede ocurrir.

Parecía que Pedro Sánchez buscaba una salida, pero con la negativa a los Presupuestos se ha quedado sin ella. Sólo quedan las urnas. ¡Uff! ¡Qué peligro! Se puede enquistar años el conflicto. Seguimos sin ver la puerta de salida. Ni con elecciones. Se ha quedado sin Presupuestos, la segunda vez en los años de democracia que no se aprueban. En 1995 sufrió Felipe González tal rechazo a manos de CiU. ¡Qué casualidad! Se fue a elecciones anticipadas. ¿Hará lo mismo Pedro Sánchez? Esperemos al BOE.

Los ‘indepes’ han votado en contra de los Presupuestos. Seguro que ha sido una decisión meditada, pero a la vez muy arriesgada. Hay juicio y en Cataluña no se ve bien apoyar al Gobierno de Madrid mientras se juzga al Gobierno de la Generalitat. O eso dicen. Días difíciles se avecinan. A veces las convicciones se enfrentan a las responsabilidades. Y ésta ha sido una de ellas. El conflicto se ha quedado sin salida. ¿Habrá otra puerta de salida que no vemos? Hoy empieza el futuro y las puertas están bloqueadas. Todas. La política española está bloqueada.

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