Sánchez durmiendo con su enemigo

Sánchez durmiendo con su enemigo
Antonio Imízcoz
Periodista.

Hoy he dormido mal, muy mal. Y eso que acabamos de cambiar el colchón por uno de esos de materiales revolucionarios, con núcleo de muelles ensacados y acolchado con su capa viscoelástica y fibersoft, isotérmico, a las finas hierbas y la Biblia en verso. Un pastón, oiga. Pero, nada, he dormido fatal. Debo ser parte de ese noventa y cinco por ciento de españoles que Pedro Sánchez decía en la campaña electoral, y del que él acaba de apearse, acostándose con quien decía causa de su insomnio.

El acuerdo de los Picapiedra —ya saben, Pedro y Pablo— lo tiene todo para desvelar a cualquiera con un mínimo de sentido común. Todo, desde el momento (con el Rey enviado a un viaje a Cuba, !toma nísperos!) hasta el contenido, pasando por la urgencia y las formas, tiene los componentes necesarios para desvelar a los españoles, hoy asombrados de que, en solo veinte días, el okupa de la Moncloa se haya desdicho de una de sus más destacadas frases en la campaña electoral y haya alcanzado un pacto de perdedores con su entonces bestia negra, al punto de hacerlo —o pretenderlo, que aún queda— vicepresidente del gobierno. Pues menos mal que no podría dormir con él en el Gobierno.

En la duermevela de esta noche, en algún momento, por pensar bien, hasta cavilaba que podría ser una jugada maestra del felón socialista, haciendo como que daba los pasos necesarios para su cacareado “gobierno progresista”, desgastado ya de tanto abundar en la idea, para a la vuelta de unos meses decir que vuelve a no poder conciliar el sueño con esos mimbres en el colchón, tan poco viscoelásticos ellos, y procurar el pacto de Estado constitucionalista y estable con el que soñábamos los cándidos ciudadanos de este país a la vista de los resultados electorales. Pero presumirle a Sánchez tanta inteligencia —ya que el maquiavelismo lo tiene más que certificado— se me acababa antojando un sueño que no podía conciliar.

Y sí, aún faltan más mimbres para que el matrimonio se consume. Aún les faltan veinte votos, veinte voluntades, y a lo mejor entre ellas encuentran a quien no les den ya cocinado el pastel hasta las guindas. Pero, a ver, estamos hablando de gente como el PNV, que seguirá pillando de todos los españoles para ganar en dineros y prebendas para seguir cimentando su soberanismo. O del de Teruel Existe, plataforma pretendidamente sin ideología, pero cuyo diputado, Tomás Guitarte, militó en la Chunta Aragonesista en cuyas listas concurrió a las Cortes de Aragón en 1987 y 1991, porque lo que no existe es la pureza ideológica. O el Más País de Errejón, que ahora debería avalar a su anterior compañero de cama, ahora en cama ajena.

Total, que Pedro y Pablo se acuestan, retozan, se abrazan y juguetean en el tálamo del poder, mientras los españoles, nuestra economía, nuestro futuro, permanecemos insomnes.

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