La reconstrucción de Alepo comienza en España

El ladrillo más caro del mundo servirá para que renazca la esperanza en la devastada Siria

La reconstrucción de Alepo comienza en España
Pedro González
Periodista, experto en Política Internacional. Fue director de Redacción de Euronews y fundador del Canal 24 Horas de TVE.

Desde que comenzara la guerra civil en Siria en marzo de 2011 la histórica y bella Alepo ha sido una de las ciudades más devastadas por los continuos bombardeos. Montañas de escombros, de piedras destrozadas y de bloques de cemento se amontonan en las calles mientras las personas tratan de recuperar la normalidad poco a poco, pese a que el conflicto aún no ha terminado y ha vuelto a repuntar en la zona fronteriza con Turquía.

Alepo, como Palmira o Damasco conforma un país cuna de nuestra civilización. La belleza de las huellas de su historia ha sido plasmada en una magnífica secuencia fotográfica por Pío Cabanillas, que con el doble sentimiento de congoja y nostalgia se exhibe en la Casa Árabe de Madrid. Una exposición aderezada con textos poéticos de ocho escritores sirios, que conmueven al contemplar lo que fue, paisaje y horizonte que hoy han quedado reducidos prácticamente a polvo y escombros, joyas arqueológicas volatilizadas por la guerra y sus consiguientes exacciones, destrucción y saqueos.

Pero, como en muchas de las tragedias de la historia, los supervivientes pelean por recuperar, o por mejor decir, instaurar una nueva normalidad. En esa misma sede madrileña de la Casa Árabe se presentó el proyecto Alepoh, con la h final de hope (esperanza en inglés). El proyecto ya se está materializando en La Fábrica de la Esperanza. Una iniciativa de la ONG Rescate, apoyada por Naciones Unidas, y con la colaboración de numerosas empresas españolas del sector de la construcción: promotores, distribuidores, fabricantes y constructores.

La Fábrica de la Esperanza, ya puesta en marcha, utiliza el escombro de los edificios destruidos para elaborar ladrillos nuevos con los que poner de nuevo en pie casas, escuelas y hospitales. Ya trabajan en ella 136 hombres y mujeres, que han transformado hasta ahora más de 10.000 toneladas de escombros en 31.000 ladrillos, que se suministran gratuitamente, o a precios muy inferiores a los de mercado, a aquellos refugiados o desplazados que vuelven a su antigua ciudad y aspiran a empezar de nuevo una vida.

Quienes ya trabajan en la factoría, situada en el castigado barrio de Ramouseh, se autocalifican como “fabricantes de esperanza”, creadores de nuevas oportunidades para una población que lleva ya demasiado tiempo viviendo la crueldad y la injusticia de una guerra que, junto con la de Afganistán, es ya la más larga desde la II Guerra Mundial.

Como parte de la iniciativa, Rescate y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han lanzado una edición limitada de 2.000 ladrillos, al precio de 500 euros cada uno. Se trata, sin duda, del ladrillo más caro del mundo, pero también del más valioso. El objetivo es involucrar al mayor número de empresas del sector de la construcción, así como particulares o profesionales de otros sectores, para que compren alguno de estos ejemplares. El millón de euros de la recaudación estará destinado a sostener la  fábrica en Alepo y la recuperación de otras devastadas infraestructuras sirias.

Bajo el lema inscrito “Made in Spain for Alepo”, estos ladrillos son de color blanco, como símbolo de paz, reconstrucción y esperanza. Han sido fabricados de manera artesanal por Cerámicas La Paloma. Tienen la forma clásica del ladrillo hueco del 12 (el más usado en las obras en España), completamente liso, producido con arcillas caoliníticas de gran pureza, procedentes del centro de la península Ibérica, sellado a mano, cocido a más de 1.250 grados de temperatura, moldeados por extrusión y cortados y marcados uno a uno.

El millón de euros que se recaude por la totalidad de la edición servirá para fabricar 1,5 millones de ladrillos de cemento, reutilizando 23.000 metros cúbicos de escombros. Con ellos, se podrán poner en pie 400 viviendas, reconstruir varias escuelas y un hospital íntegramente.

Más importante, pues, que las piedras es reconstruir vidas y fabricarles un futuro. Tal era la esencia del mensaje que, visiblemente emocionada pero con gran entereza, transmitía  en la presentación la jefa de Misión en Siria, Soura Al Joundi: “Siria no necesita política ahora; lo que precisa con urgencia es el apoyo de cualquiera que pueda hacer algo bueno”.

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