PODEMOS como caso de estudio*

PODEMOS como caso de estudio (extr)
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— P U B L I C I D A D —

PODEMOS es la operación política más llamativa desde de la transición si consideramos que, hasta ahora, las elecciones fueron una criba de cientos de siglas que intentaban tener representación parlamentaria. Así ocurrió desde las Elecciones de 1977. Bástenos recordar que hasta el mismo Adolfo Suárez, tras desintegrarse UCD, con su nuevo partido CDS sólo consiguió dos diputados en las generales de 1982 y alcanzó su tope en 1986 sin pasar del 10% de los votos. Únicamente otro caso, como el de UPyD, logró representación cuando se presentó por primera vez. En realidad, durante la vida de nuestra democracia muy pocas siglas han sido capaces de superar el límite del 3% fijado por el sistema electoral.

El éxito de Podemos en las europeas de 2014 y su expectativa de voto en las encuestas ha cambiado el panorama político y tal cambio ha sido posible por la concurrencia de una serie de circunstancias de las que destacamos cuatro:

  1. La persistencia de la crisis que ha golpeado con terrible dureza a muchos sectores sociales.
  2. La inevitable política de recortes que impone Europa ante un déficit público que solo puede financiarse con deuda, mientras otros presten.
  3. La proliferación de casos de corrupción en los partidos políticos con lentísima respuesta punitiva de la Justicia.
  4. El desafío independentista de los nacionalistas catalanes que vienen vulnerando la Ley con total impunidad.

Solo con esto se explica el grado de indignación ciudadana que se manifestó con fuerza en el movimiento 15M, mediante asambleas y acampadas en Madrid y otras ciudades. El derrotero que se pronosticaba para aquel movimiento asambleario de 2011 es que habría terminando diluyéndose al ser acéfalo y sin estructura organizativa. Sin embargo, ambas carencias han propiciado una oportunidad para el equipo de profesores y politólogos, muchos de ellos exmilitantes de la izquierda, que constituyen el núcleo duro de Podemos y han sabido reconvertir aquel movimiento de base horizontal en un modelo jerarquizado, con liderazgo personal fuerte. En definitiva, una operación de éxito que ha logrado la perfecta imagen de democracia participativa, pese a haber cercenado el movimiento originario del 15M, con un liderazgo que apunta a cierta forma de caudillismo con la elección plebiscitaria de Pablo Iglesias.

Llegan al 2015 con viento a favor que se manifiesta en todas las encuestas, Podemos está en el momento de perfilar su estrategia para convertirse en la fuerza hegemónica de la izquierda, para lo cuál debe terminar de fagocitar a IU y orientarse con cierta rapidez a disputar el espacio del PSOE hasta lograr el “sorpasso” que soñaba Anguita, reconvertido en uno de los gurús de Podemos.

Para el PP, Podemos solo es peligroso electoralmente si logra mantener su calculada ambigüedad buscando votos transversales de ciertos sectores castigados o indignados que, ideológicamente, tendrían descartado votar a la izquierda. Entre ellos muchos pequeños empresarios para los que desde esta Fundación les proponemos el ejercicio intelectual de DECONSTRUIR PODEMOS esto es, analizar conceptualmente lo que significan poniendo en claro su contenido ideológico. Hasta ahora venimos escuchando lo que muchos piensan que es Podemos. Lo que queremos mostrar es lo que los líderes de Podemos dicen de sí mismos.

El discurso de su líder: *(el entrecomillado en cursiva es literal)

Veamos un maximalismo que plantea Iglesias en su libro Disputar la Democracia a propósito de la ley de secretos oficiales: Esto es lo que escribe: “la mentira es consustancial a los sistemas políticos que se autodenominan democracia” y, partiendo de esta primera descalificación, viene luego a desvelarnos un sentimiento de admiración por Lenin, del que tomará las recetas del opúsculo Qué hacer escrito en el inicio de la revolución rusa a principios del Siglo XX. Lenin explicó como metáfora que la política debía ser como un combate de boxeo y le fue bien porque tumbó a sus adversarios. Pablo Iglesias piensa, no obstante, que el boxeo (choque frontal) para alcanzar el poder ahora no es posible, sino que “debe ser una partida de ajedrez en la que hay que tener habilidad y astucia, pero sin jamás perder de vista que los poderosos no renuncian a sus privilegios cuando son derrotados en la mesa de ajedrez, sino cuando caen en el ring”. Nunca se podría haber expresado mejor la añoranza por la fórmula leninista de conquistar el poder: “máxima flexibilidad en la utilización de los medios para lograrlo y absoluta e inflexible firmeza en los fines” que no son otros que acabar con la sociedad capitalista que él identifica con la democracia liberal.

Hay que reprochar a Pablo Iglesias que no dedique una sola palabra en su libro respecto a los millones de víctimas en la etapa vivida por la Rusia tras la revolución leninista y el mandato de su sucesor Stalin. Ni siquiera una opinión sobre el triste panorama social que ofrecía la URSS tras la caída del comunismo en 1989, o una mínima referencia analítica sobre el hechos de que fuera el gran fracaso del comunismo, el que ha dado lugar a la rápida deslocalización de la industria occidental, al ofrecer muchos millones de trabajadores baratos en las sociedades paupérrimas que existían al otro lado del Muro de Berlín o en la China de Mao.

El liderazgo de Pablo Iglesias ha ido gestándose a través de su habilidad dialéctica, proyectada sobre todo por dos televisiones con las que el ex presidente Zapatero quiso recortar influencia al Grupo PRISA, que había recibido al inesperado líder socialista con cierta distancia despectiva. Lo que no supo medir Zapatero es que estaba metiendo la zorra en su corral, pues el principal damnificado es el PSOE si, como está ocurriendo, los lideres de Podemos reconvierten su discurso buscando centralidad para ocupar el espacio socialista, donde está el mayor granero de los votos del espectro ideológico de la izquierda.

Podemos ha elaborado un abanico de ofertas muy halagador, con el que busca la transversalidad electoral necesaria para convertirse en opción de poder. La primera idea fuerza que lanza es “empoderar” al pueblo, persuadirle de que en la democracia liberal vota pero no manda ya que los elegidos, tal como señalaban sus pancartas “no nos representan”. Votando a Podemos el ciudadano ejercerá el poder, ha quedado empoderado. Eso sí, tendrá el poder pero a través de los líderes de Podemos. Pero antes de nada hay que hacer olvidar cierto efecto negativo por la doctrina escrita de sus líderes más notorios, así como los escenarios donde han desarrollado parte de su currículum (La Venezuela de Chávez, Bolivia, la TV iraní) para transmitir una imagen más amable: Por Ejemplo: Dinamarca.

Este artículo es un extracto realizado por el autor del análisis de Podemos, Abel Cádiz. El documento completo está disponible en el siguiente enlace:

• Podemos como caso de estudio

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