Pobres con datáfono

Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Mi bar favorito gana bastante dinero con las tertulias telemáticas, aunque ya acuden clientes a los cómodos butacones de la sala. Los dos androides, ANDREA Y SAM, vigilan que mantengan las distancias recomendadas y las   mascarillas puestas si no comen o beben. Empiezo comentando que en Suecia ya casi no usan dinero en efectivo.

Aquí, Hacienda pretende lo mismo, dice Evaristo. Los mendigos tendrán que adaptarse. He visto a uno con su datáfono. Los dadivosos ponían su tarjeta “contactless” encima.

Mi abuela se quedaría boquiabierta, comento. Ella no pasó de los “pobres de solemnidad” que tampoco tenían teléfonos móviles.

“Es que no existían entonces”, me reprende ANDREA. “Cuando su abuela, el teléfono era de baquelita negra y estaba colgado en la pared del pasillo”.

—Cierto, eran otros tiempos, admito, en los que Mingote sacó una viñeta con un señor mayor dándole una peseta a un niño mientras le decía que el dinero no hace la felicidad.

—¡Pues sí que la hace!, protesta Evaristo, tanto que nos van a subir los impuestos …

—Hay que reconstruir la economía, pagar el “maná” de la Unión Europea y seguir mejorando el país, especialmente en sanidad, le contesto.

Especialmente en las alertas epidemiológicas, subraya Evaristo. A finales de enero la OMS dio un aviso de alto riesgo mundial y el 12 de febrero se canceló el importantísimo “Mobile” de Barcelona porque las empresas extranjeras asistentes no quisieron poner en peligro a sus empleados. Sanidad no reaccionó.

—Este domingo, señalo, leí una entrevista con José Antonio Nieto, encargado de los riesgos laborales en la policía. Chocó con Sanidad por instruir, a finales de enero, que los policías llev

—¿Qué le reprochaban los del Dr. Simón?, pregunta Evaristo.

Que causaba “alarma social”. Añade que, vetado por los de Illa, le acabaron cesando los de Marlaska pretextando una filtración que niega.

—¡Otra vez Marlaska! ¡Qué calvario!, exclama Evaristo.

—Según su relato, los que debían velar por nuestra salud reprochaban a los policías, para no asustarnos, que protegieran la suya.

“La policía reprendida por llevar mascarillas y los mendigos con datáfonos, ¡no hay quien se lo crea!”, explota SAM.

—La entrevista con Nieto vino en El Confidencial, afirmo molesto.

—Lo del mendigo con datáfono es una broma, confiesa Evaristo, pero imagino como podría tenerlo un mendigo “afroafricano” conocido mío.

—¿”Afroafricano”?

—Ya no se puede decir “negro”, señala Evaristo. En EEUU, donde siguen marcando pautas como el “Me Too” o el “Black Lives Matter”, hablan de “afroamericanos”. ¿No pretenderás que llame afroamericano a uno oriundo de África?

—Tienes razón, admito.

—“Afrodescendiente” dice también alguno, añade Evaristo.

En EEUU están en pleno revisionismo, señalo cambiando de tercio: derriban las estatuas de los líderes confederados separatistas que amparaban la esclavitud; el Congreso quiere cambiar de nombre las bases militares bautizadas con los de militares confederados; y tiran las estatuas de Colón por descubrir América, inicio de la colonización.

El radicalismo es reprensible. Como la violencia, pensaba Max Weber. Lo explica mejor Antonio Fonfría en un artículo (ELCANO blog)”. La intervención de ANDREA nos deja sorprendidos al tiempo que la ginoide señala que en España muchos piensan igual en Podemos, en Andalucía o en Barcelona, y quieren retirar estatuas de Colón. ¿Seguirían con las de los conquistadores?

—La estatua de Lincoln en el “Mall”, los jardines centrales de Washington DC, está segura, afirmo, pero igual no tanto la de Jefferson que tuvo esclavos. 

—La Historia hay que juzgarla de un modo contextualizado, señala Evaristo. Además, todos tenemos una cara brillante y otra oscura. Me produce mucha indignación lo del Emérito, pero prefiero recordarle principalmente por su valiosa contribución a la restauración democrática.

—Lo que, en realidad, pretenden algunos con este lamentable asunto, preciso, es tirar abajo el “Régimen del 78”, como lo denomina Iglesias…

En ese momento, un pitido avisa que se acabó el tiempo, quedándonos todos con la palabra en la boca.

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