Los abajo firmantes

“Más de 2.000 personas, firman un manifiesto por la unidad, apoyado por la Cultura” (El Confidencial, 2/4/2020)

Recortes cero
Juan Laguna
Promotor y fundador de Tiempo Liberal con actividad política desde la Transición. Funcionario jubilado. Empresario. Productor y dramaturgo. Conservador de Bienes Culturales.

En la situación de crisis sanitaria presidida por un gobierno disparatado, no podía faltar (a falta de “manis”) el documento correspondiente de los “abajo firmantes” que, como no podía ser de otra forma, incluye un batiburrillo de intelectuales, artistas (no podían faltar) y otros personajes que recuerdan a los de la “ceja” de la época de Zapatero o a la “bodeguilla” de González,  donde no aparece en principio nadie solvente relacionado con el problema.

En el manifiesto promovido por “Recortes Cero”, se afirma rotundamente, como un gran descubrimiento intelectual, que “se necesita unidad y solidaridad entre todos los españoles” para luchar contra la pandemia prevista desde hace tiempo y torpemente gestionada por unos gobernantes de todo tipo, que han demostrado su inutilidad en este caso realmente grave e importante. 

Es más, lo que dicen querer evitar es: “crear división con intereses partidistas, generar bulos y difamaciones que minan la unidad y la moral”. Una buena reflexión que necesitaría algún comentario, ya que parecen referirse a la política  del gobierno actual (y el anterior en funciones), con su variada gama de insultos a quienes no creían en el gran festival pseudoideológico del enfrentamiento social a costa de cualquier cosa: cambio climático, feminismo, memorias históricas torticeras, o supuesto “franquismo” residual (cuando ellos han sido y son herederos directos. “matar al padre” es la metáfora freudiana de quienes se consideran “maduros” y reniegan de sus progenitores, algo frecuente en la sociedad actual). En todo ello están claros los “intereses partidistas” del actual PSOE o de quien ha decidido refundarlo, el actual presidente del gobierno que ya anuncia el posible “partido progresista”. 

Pero, hay más. Cuando se refieren a la “generación de bulos y difamaciones”, se apunta nuevamente a unos gobernantes que han sustituido la verdad, por “su” verdad, la realidad, por la conveniencia personal, los hechos por los sofismas más increíbles y donde la mentira se ha convertido en una acto compulsivo que parece incluido en el juramento institucional del cargo. Para ello no sólo han manipulado la información y la desinformación, sino que han seguido a pie juntillas el manual de propaganda de Edward Berneys (como lo hicieron otros autócratas totalitarios como Stalin, Mao, Goebbles y otros más actuales: “Una mentira repetida un millón de veces, puede convertirse en verdad…”). Para conseguirlo disponen además de medios de comunicación convenientemente “apesebrados”, en los que se replican las doctrinas y dogmas oficiales en una nueva versión totalitaria del poder.

También, para aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid “, se “lamenta las consecuencias que creen pueden evidenciarse por los recortes….”  con lo que empieza a ser evidente el sesgo de “los abajo firmantes” ya que, en lugar de criticar con seriedad, objetividad e independencia (rasgos de los verdaderos intelectuales) la situación, intentan manipular con un “buenismo” infantil y soso a los que, posiblemente, sigan cayendo en la trampa del relato y el señuelo de firmas tan importantes. Pero ya no cuela. Los comentarios de los lectores son contundentes y dejan por los suelos toda la parafernalia montada por “Recortes cero” para esta ocasión. Es el riesgo de la dependencia económica: convertirse en algo tan simple como “la voz del amo” y transmitir sus órdenes o mensajes. 

El día que los “abajo firmantes” sean los dueños de sus propias afirmaciones y éstas estén basadas en su solvencia profesional (como se echa en falta en esta ocasión), cuando sus firmas avalen opiniones basadas en el conocimiento  o la experiencia de los temas en lugar de ser meras correas de transmisión de los mensajes de otros y su dignidad personal y profesional esté por encima de presuntas ideologías, sólo entonces podrían tomarse en consideración sus “manifiestos”.

Mientras tanto, ellos hacen “su” papel en la comedia. Cumplen “sus” compromisos con quienes manejan los hilos y bailan al son que les toca la orquesta. Todo un ejemplo de sumisión servil, contrario a la ejemplaridad social de quienes no tienen tiempo en firmar documentos inanes o parciales, y trabajan cada día para paliar el desastre que tenemos encima por una gestión negligente e improvisada.

En todo caso, por si prefieren un texto mas contundente, les brindo uno:

 “El pueblo español, constituido en soberanía nacional de la que emanan los poderes del Estado en virtud del artº 1º.2 de la Constitución Española de 1978, ante la incapacidad, ineptitud y negligencia de los poderes públicos en el cumplimiento del artº 43.1 del citado texto constitucional que reconoce el derecho a la protección de la salud con las consecuencias mortales y sanitarias conocidas, solicita: 

1.- El cese de los actuales responsables públicos de Sanidad e Investigación y su sustitución por  un comité de expertos científicos independientes de carácter pluridisciplinar.

2.- El cese de los miembros del actual gobierno de la nación, cuyos actos políticos y electoralistas, hayan contribuido a la expansión de la pandemia, por acción o por omisión y cuya responsabilidad corresponda a los tribunales determinar.  

3.- La designación inmediata por la Cortes Españolas de un gobierno provisional de emergencia nacional, con representación proporcional al número de votos reales obtenidos en las últimas elecciones, y un máximo de doce miembros.

4.- La puesta en marcha de una comisión parlamentaria de seguimiento y control de la crisis, así como de los actos gubernamentales que pudieran vulnerar los derechos fundamentales de los ciudadanos.

5.- La convocatoria inmediata de nuevas elecciones una vez superada la crisis desde los principios de la igualdad del valor de voto en todas las circunscripciones, la supresión de las listas cerradas y la recuperación de los valores y principios democráticos perdidos como la concordia social y política.  

Atrévanse los “abajo firmantes”.

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