Empleo, inmigración y pobreza

Serralaitz
Serralaitz, el seudónimo usado por el autor en atención a su lugar de nacimiento, es un localismo que corresponde al nombre dado en la zona a una sierra riojana: la Sierra de la Hez, un conjunto de montañas en el corazón de La Rioja, entre las comarcas de Rioja Baja y Alto Cidacos-Alhama y Cameros y a una altura superior a los mil metros. Desde esa altura, cuando no hay niebla, las cosas se aprecian de una forma muy especial.

Nativa, 28 años, estudios universitarios, vitalidad a tope, con novio… Por todo trabajo, un contrato de cajera en un supermercado, que duró dos meses y se acabó con el roscón de Reyes. Eso sí, la jefe le pidió que se llevase a casa el uniforme, por si la vuelven a llamar cuando se le acabe el subsidio de paro.

Senegalés, ya más de cinco años en Euskadi, trabajos a salto de mata a través de una ETT. Trabajó el mes de diciembre, lleva el mes de enero entero en paro, Está pensando en volverse a Senegal, aunque conservará sus papeles en regla, y la esperanza de que le vuelvan a llamar.

Dos botones de muestra de nuestra juventud trabajadora, de nuestra fuerza de trabajo. Con 2,2 millones de empleos menos que en 2008, (hemos pasado de 17 millones en 2008 a 14,8 en 2016) se están firmando cada año el mismo número de contratos de trabajo. Un 25% de estos contratos tiene una duración media de siete días En 2008 se cubrían no pocos puestos de trabajo con dos contratos al año, hoy esos mismos puestos generan hasta seis contratos. “Un disparate económico que no admite excusa” declara José Ignacio Conde-Ruiz, experto en Estudios de Economía aplicada.

El alto índice de paro y la temporalidad, han sido siempre el gran lastre del mercado laboral español. Pero hay más, a esos dos factores hay que sumarles el crecimiento de los indicadores de pobreza y exclusión social, en el que España figura como uno de los países de la cola en Europa.

Y suma y sigue: nuestro mercado laboral agrava las desigualdades dentro de la sociedad, por cuanto la diferencia de ingresos entre los que más ganan y las familias de menor renta aumenta cada vez más.

Así que, nuestra joven nativa con estudios universitarios no puede soñar en casarse y formar un hogar, sigue a la sombra y en la casa de sus padres, y nuestro amigo senegalés se va temporalmente a su Senegal al lado de su esposa y sus seis hijos, porque ya sabemos que en España los niveles de natalidad se mantienen gracias a los inmigrantes, que si fuese por los/as nativos/as la proporción población española jubilada habría crecido y el país ha envejecido de manera alarmante… “Así es imposible fundar una familia, comprar una casa, presentar unos avales. Aunque sí, es mejor que estar parado” ironiza el técnico citado Conde-Ruiz.

Se calcula que de cada ocho personas con empleo, una está por debajo del umbral de la pobreza. En 2013, antes de la última reforma laboral del Gobierno, un 10,6% de los trabajadores en activo estaban por debajo del umbral de la pobreza, hoy este porcentaje ha subido hasta el 12,6%.

Entre esos pobres hay que destacar que en 2014 había tres millones de niños en riesgo de pobreza y exclusión social, una mayoría de esos niños eran inmigrantes no europeos y gitanos.

Bienvenido sea el crecimiento de la economía española y del empleo, sí por cierto. Pero al precio del empobrecimiento de los trabajadores, del crecimiento de los que viven bajo el umbral de la pobreza.

La tal mejoría presenta demasiadas lagunas, uno no termina por concluir si vamos a mejor, o a peor…

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