El PSS (Partido Sanchista Socialista) no tiene PATRIA

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Fernando Lanzaco
Licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas. Periodista titulado por la Escuela Oficial de Periodistas, pertenece al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Ha desempeñado, entre otros, los puestos de Subdirector General de Coordinación Administrativa del Ministerio de Educación y Ciencia, Presidente del Instituto Nacional de Asistencia y Promoción al Estudiante, Director General de Personal de Ministerio de Educación y Ciencia, Subdirector General del Ministerio de Justicia y Gerente de la Universidad Politécnica de Madrid.

El título parece invectivo, un aserto enojado. Y lo es por descorazonamiento. Pero también es susceptible de justificarse con vectores objetivos. Considerando la gestión Sanchista, las políticas territoriales puestas en práctica han consistido en atrincheramientos locales, con frecuencia mimetizados en el paisaje formado por partidos populistas o nacionalistas. Incluso en algunos casos liderando esos paisajes. En esta forma se mostraba una apariencia de presencia territorial extensísima a fuer de que, en numerosos casos, resultase poco relevante o estuviera forzados a seguir los humores de sus aliados.

Contra el PP valía cualquier gobierno imaginable por la multiplicación frondosa de alianzas, algunas tóxicas que han desfigurado y ocultado el rostro del PSOE. Para mal, para mal de todos.

Pero del PSS si sabemos. Sabemos que aspira, por todos los medios, a perpetuarse hasta el último aliento, la última mentira, la última trapisonda, la última cesión, en el poder. Sabemos, o creemos saber, que su objetivo de fórmula maestra es mejorar resultados en las próximas elecciones generales que, con poco, pueda asegurar un gobierno como el actual, es decir un desgobierno plurinacional bajo la exitosa coyunda que convoca a independentistas catalanes, nacionalistas vascos y populistas de Podemos que son confesos partidarios de Renan en su definición “la nación es un plebiscito de todos los días”. La versión podemita extiende el derecho a decidir en el Estado español con tanta o mayor fuerza que lo contrario en Venezuela o en Irán donde el pueblo no decide nada. Pero no es el derecho a decidir de la nación sino el derecho a decidir de todos y cada uno de los territorios para desagregar la Nación. Las patrias de Podemos, ya cada vez más del PSS es la que guste a las gentes. De ese conglomerado que apoya al Gobierno, si alguno tiene patria no es precisamente la española.

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En cuanto a la Patria del PSOE no puede ser otra que allí donde conserve cierta implantación, aunque fuere burdamente clientelar. Pero sin poder no hay clientelas, no hay votos.

Del PSS seguimos aprendiendo, en este caso del Gobierno del PSS, que hoy es el Gobierno de España. Quiero decir que ocupa la posición del Gobierno de España porque si se trata del gobierno de España a muchos no nos lo parece. Este Gobierno no sabe que se puede ser español, alegremente, sin complejos y con dignidad. Siendo católico o ateo, siendo mujer o hombre, con una ideología o la contraria, rico o pobre… y que lo que une a tal variedad es la democracia española establecida sobre la libertad y la igualdad de todos, bajo el imperio de la ley. Y ello con la conciencia mayoritaria de vivir en el mismo hogar.

Vamos sabiendo que este gobierno tiene como designio del máximo valor llevar a cabo la campaña electoral más dilatada de la democracia; vamos sabiendo que en su propósito de conservar el apoyo de los independentistas catalanes desacredita a la justicia, proclamando sin rubor que los políticos presos catalanes merecen ser excarcelados y posteriormente indultados. Y eso lo proclaman antes de ser juzgados. Reparan el honor de Companys, que proclamó la República catalana, a las puertas del juicio por rebelión para banalizar los hechos, aunque se insulte a la justicia, se desconozca la Constitución y se nos niegue a los españoles el derecho a defender la integridad de nuestro territorio.

Ya no hay límites en la ventilación de sus propósitos al enviar a Pablo Iglesias a negociar en la cárcel el Presupuesto de España o presumir de normalidad con la presencia de diez mil policías, en la celebración de un Consejo de Ministros en Barcelona, del que hemos sufrido la imagen de una cumbre de dos Estados en litigio, con la versión desafiante de una parte, y sin ninguna versión por la otra pero eso sí, en todo caso, en una jornada de serias alteraciones del orden público.

Si el plan b de Sánchez consistiera en llenarse de razón para reimponer el 155 y sentar plaza de legal constitucionalista, ya es tarde, se ha visto la cara real de su persona y de su gobierno. Le será difícil a Sánchez encontrar Patria ya que la Moncloa es contingente y tornadiza.

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