El ingenuo emprendedor: ¿Realidad o ficción?

Juan Laguna
Por
— P U B L I C I D A D —

Desde hace algún tiempo el gobierno (o los diferentes gobiernos autonómicos, municipales y central), vienen repitiendo el mantra del “emprendimiento” o, lo que es igual, la necesidad de incentivar el tejido empresarial español, como forma de remontar la crisis sistémica que afecta a nuestro país entre otros.

Se anuncian nuevas medidas de apoyo y estímulo desde las altas tribunas políticas que luego no son repercutidas en la amplia (demasiada) estructura de las diversas administraciones públicas, donde existe otra realidad muy distinta a las buenas intenciones gubernamentales. Por ello creemos necesario alertar a los incautos que llamados por los cantos de las sirenas políticas, caigan en la trampa tendida de las innumerables redes de pesca con que se alimenta y justifica el ya de por sí desorbitado sector público.

Para muestra basta un botón. Cualquier desavisado emprendedor tiene que contar en España con una trama burocrática de exigencias (absurdas en la mayor parte de las ocasiones), con que se verá obligado a convivir en su ingenua aventura empresarial, sobre todo si se trata de sacar adelante un pequeño negocio para ir tirando y sobrevivir.

No se crea eso de la eliminación de duplicidades para empezar. La realidad hará encontrarse frente a concienzudos funcionarios, no ya duplicados sino cuadruplicados, que le informarán amablemente de los mil y un formularios y requisitos que precisa para empezar siquiera a pensar en cómo sacar adelante su proyecto. ¡Ay, esos formularios! los hay de todo tipo y color. Blancos, azules, verdes….. Todos con muchas páginas. Páginas y páginas en su mayor parte inservibles, cuya lectura y comprensión supera no sólo a los propios funcionarios, sino a quienes creemos que gozamos de una inteligencia suficiente. Cada formulario es un trámite, cada formulario debe pasar por múltiples ventanillas o mesas de atención donde sólo podrá acceder si ha cumplido escrupulosamente los requisitos y rellenado a conciencia las muchas páginas de los formularios y por riguroso orden de llamada para presentarse ante la autoridad funcionarial. Esta los observará con un gesto bastante hosco o displicente (les han bajado el sueldo y recortado los “moscosos”) y le vendrá a decir que usted es un pobre ignorante con un lenguaje críptico que le ponga de entrada en inferioridad de condiciones. Que Vd., pobre diablo emprendedor, debería conocerse al dedillo las mil quinientas normas con doscientos artículos de media (y contradicciones flagrantes en muchos casos) que regulan cualquier tipo de actividad humana. Más todavía si usted tiene la osadía de solicitar el CIF que ellos le imponen.

Cada funcionario conoce en parte e interpreta lo mejor que puede ese marasmo normativo que, como una catarata, se desprende de las siete páginas de requerimientos y Vd. se siente como el personaje de Kafka: un miserable (y casi un delincuente), por no haberse aprendido de memoria y sabido interpretar correctamente y a gusto del funcionario de turno, las ayudas e incentivos a los emprendedores.

–   No, no, de ninguna manera….. estamos aquí para ayudarle pero, para eso necesitamos tres copias del formulario verde, cinco del azul, otras tres del blanco, además del escrito oficial de solicitud del alta, tres copias de las escrituras notariales junto con sus correspondientes estatutos de funcionamiento…. La solicitud debe llevar el epígrafe correcto. Sólo hay que buscar entre los cientos de ellos para que Vd. se identifique con la actividad a desarrollar…..¿Qué? ¿Qué me dice? Que van a cantar mariachis…. eso a mí me tiene sin cuidado siempre que todos los que cantan declaren en sus IRPF lo que cantan, cuanto cantan y la voz que hacen….. Ya se lo habrán explicado en la comunidad autónoma eso…. ¿Cómo? ¿Que Vd. no ha ido antes a la comunidad autónoma? Pero, hombre de Dios ¡cómo no ha hecho antes ese trámite! (Naturalmente, en la comunidad autónoma hay otros compañeros funcionarios que también tienen que justificar su existencia y su número). Ellos son los primeros que tienen que explicarle esto…. ¿Qué dice de las duplicidades? Bueno esas son “chorradas” que dicen los políticos. Aquí nosotros cumplimos el reglamento y las mil quinientas normas entre leyes, órdenes ministeriales, circulares, instrucciones internas y demás zarandajas que ellos van inventando. Ellos no están aquí al pie del cañón para que todo se cumpla según la legalidad vigente….

Vd., amigo emprendedor, recoge de nuevo y trata de ordenar las múltiples páginas de los formularios que ingenuamente creía que le permitirían empezar a trabajar en su proyecto mientras el funcionario explica a un compañero próximo…..

–   Que no ha pasado antes por la comunidad autónoma…… No sé porqué no se enteran antes de hacernos perder el tiempo…. (transición) ¿Donde decías que te ibas con los “moscosos” que te quedan?

El ingenuo emprendedor apenas tiene tiempo de para preguntar: “¿A qué departamento de la comunidad autónoma debo dirigirme?”.

–   ¡Ah! eso no me lo pregunte a mí. Cada una tiene su propia organización… y sus propias normas y competencias….¿Cómo pretende que lo sepa yo? Lo único que sé es que tiene que pasar por allí. Llame a ese número de información que hay….. (transición) porque lo del ayuntamiento sí lo tendrá…..

–   Pues mire….. tampoco sé qué tengo que hacer en el ayuntamiento….

–   Pues cumplir con sus requisitos de altas de actividad…

El funcionario da el caso por concluido y moviendo la cabeza muestra su desagrado con tanto ignorante que espera hacerse rico siendo un emprendedor, mientras que él tiene que aguantar en su puesto de trabajo (eso sí, fijo e inmutable) con el sueldo rebajado y un par de “moscosos” menos de vacaciones…. El ingenuo emprendedor por su parte se dirigió a la salida del majestuoso edificio oficial sin recordar ya en qué consistía su proyecto de trabajo.

–   A mí me han jodido porque antes me iba a esquiar en invierno y unos días a la playa en Semana Santa ajustando los puentes con los “moscosos”….. Y es que quieren privatizar los servicios públicos…. ¿Cuando es la próxima “mani”?

El diligente funcionario pulsa la tecla de llamada del siguiente ciudadano…. ¿A ver que quiere este? -dice para sus adentros.

Ante él hay un hombre maduro con su manojo de formularios en la mano….

–   Mire, me han hecho un requerimiento formal…. creo que está todo. Quiero además dar de baja la empresa….. Me estoy arruinando entre salarios, impuestos y subidas de precios de los productos… Quiero dejarlo

–   ¿Con que le parece tan fácil? – responde el funcionario- Mire, en esta declaración tenía que haber usado el modelo de formulario 397A, no el 397 sin la A. Esto es para otra cosa. Además tiene que traer declaraciones juradas de sus socios, quienes son, sus declaraciones individuales, los libros de contabilidad oficial, los libros de actas, los poderes por triplicado…. ¿Cómo? ¿Que no ha pasado por la comunidad autónoma? Otro igual…. Ya, ya sé lo que dicen los políticos sobre las duplicidades administrativas… Por cierto, también habrá dado de baja la empresa en el ayuntamiento…. Además, ha cogido Vd. un número de llamada equivocado. Esto no es aquí…. Vuelva a información y que le informen.

El amable funcionario de información le reprochará:

–  ¡Claro! Es que usted me dijo otra cosa…. Aquí cada uno hace su trámite y de ahí no le saques. Intente en este otro número.

El ya azarado desemprendedor que ha perdido gran parte de su confianza y autoestima procede a esperar ser llamado de nuevo en otro sector. Cuando ve su número el corazón le late con fuerza y se coloca ante el siguiente funcionario.

El ingenuo desemprendedor muestra poderes, actas notariales y documentos varios que el puntilloso funcionario revisa -sin enterarse al parecer- dadas las muchas vueltas y revueltas a que somete la documentación.

–   Ahí consta todo -arguye el desemprendedor- funciones, poderes, actividad de la empresa…… Es un simple Bar en el barrio de Arganzuela….

–   Yo de aquí no entiendo nada…. Yo no soy abogado. Voy a consultar con un compañero…

El funcionario se acerca a la mesa del supuesto superior. Las miradas de ambos caen sobre el pobre desemprendedor con un cierto aire de desprecio…. Tras una breve consulta regresa.

–   Mire. Me dicen que así no podemos aceptar el trámite. Además usted debía haber presentado en el año 1997 una declaración complementaria de actividad; en el año 1996 otra de identificación de actividad y de socios; en el año 2003 otro formulario en impreso 221 (no con fundir con el 221A) en el que se actualizaba la realización de actividades lucrativas; en el 2004 el nuevo formulario 221, reconvertido en el 221A según circular nº 2.127/2004 de la Dirección General de Asuntos Económicos; en el año 2007 había un error en la casilla 45 que Vd. no subsanó; luego en el 2008 cambió el reglamento de imposiciones y actos públicos cuyo artículo 368 exigía la actualización de la documentación presentada por las empresas existentes…. Total, que tiene Vd. un montón de irregularidades y será objeto de expediente sancionador……

Mientras soltaba esa perorata interminable, el muy legal funcionario no se daba cuenta de que el ingenuo desemprendedor que sólo trataba de descansar iba poniéndose pálido y se desplomaba lentamente con una mano en el pecho hasta quedar tendido en el suelo con un rictus de dolor.

–   A ver que llamen al SAMUR…..

Luego, mientras apretaba de nuevo el botón de llamada del siguiente administrado, se volvió de nuevo a su compañero:

–   Yo tengo todavía cinco “moscosos”. Los voy a coger antes de que estos cabrones los quiten otra vez……. ¡Pobre hombre! Debía tener el corazón mal……

Aquel día, gracias al pundonor administrativo del funcionario público, se perdieron dos emprendedores: el que quería serlo, desmotivado y aburrido; el que quería dejar de serlo por un colapso cardíaco.

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