Dentro de un mes, nada més

Puigdemont, Romeva y Guardiola en Copenhague. FOTO: ACN
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— P U B L I C I D A D —

Lo peor que te puede pasar en un avión es que te toque un pesado al lado, que constantemente te esté hablando de cosas que a ti te importan menos que la vida del conserje del Convento de las Trinitarias. Este tipo de individuos seguramente han tenido una infancia típica de niño consentido, que lloraba si no le daban algo, pero que para conseguirlo no dejaba de dar la lata, y si se ponía fea la cosa, lloraba lastimosamente hasta que los padres avergonzados por el numerito que estaba protagonizando en público, claudicaban ante el infante.

Esto del viajero insoportable ocurrió en el día 30 de agosto y según me contaba mi primo que ahora trabaja en una compañía aérea inglesa, fue testigo de la escena siguiente. Se trataba de un vuelo Barcelona Copenhague que llevaba a bordo a una delegación de la Generalitat de Catalunya encabezada por su presidente Carles Puigdemont en compañía de su conseller de Asuntos Exteriores y Relaciones Institucionales, Raül Romeva. Por cosas del low cost, los dos políticos catalanes no pudieron compartir asiento al tener butacas separadas. Una vez a bordo del avión, se dirigieron al sobrecargo en perfecto inglés (ellos no son como Rajoy o Zapatero ¡faltaría más!) y le pidieron poder hacer juntos el vuelo entre El Prat y Kastrup que dura dos horas y media. El sobrecargo como le hablaron en inglés, siguió la conversación en ese idioma, pero el citado individuo cuyo nombre omito por razones de discreción y confidencialidad, era de Dos Hermanas, provincia a de Sevilla y según me decía mi primo, no le caía especialmente bien nada de lo relacionado con el procés. El citado miembro de la tripulación hizo como que no conocía a ninguno de los dos y siguió hablando en el idioma de Brad Pitt. Les dijo que era imposible cambiar de asiento, pues cada pasajero había reservado por internet el suyo y la política de la compañía, no permitía los cambios por motivos de seguridad. Dicho esto, se acabó el debate y cada uno se fue a ocupar sus asientos respectivos, con un mosqueo como el de Bertomeu con Neymar. Cuando se retira el sobrecargo, éste le dice a mi primo en español con acento andaluz: “se creen Harry Potter y Mister Proper que se van a salir con la suya”. Mi primo inmediatamente se acordó de mí por la comparación con el joven mago. Yo creo que si hubieran ido en Iberia, esto no habría pasado, pero claro… ¿un avión con la bandera de España? ¡Jamás!

Resignados se van a sus asientos. El president intenta aprovechar el viaje para hacer proselitismo de las ventajas de una república catalana y empieza a entablar conversación con su compañero de viaje, en un monólogo tipo el Club de la Comedia, pero sin gracia, porque Puigdemont es más bien sosito. Opresión, robo y la españolización intolerable del territorio almogávar, toman protagonismo Su compañero de asiento escuchaba con estoicismo la soflama, pues su educación de cuna, le impedía ser descortés con su ocasional acompañante. Carles no paraba de hablar y ni siquiera las turbulencias, eran capaces de frenar su verborrea. Cuando se estaba anunciando la aproximación a tierras danesas, el president sacó de su bolsillo una cartulina diciendo: “le invito a la inauguración de nuestra embajada en Dinamarca” y se despidieron nada más aterrizar en Copenhague.

El compañero de viaje, una vez recuperado del interminable discurso soberanista y al haber acabado sus tareas en la capital danesa, se dispuso a tomar un taxi y dirigirse hacia Sankt Annae Plads 13, que es la dirección que figura en la invitación. Al llegar al destino, tan solo ve un gran cartel que anuncia las oficinas de Qatar Airways. Se acerca al portal y encuentra un señor que lleva un salchichón de Vic en la mano y le pregunta si sabe donde es el acto inaugural. El caballero muy amable, le acompaña al interior del edificio. Al entrar vio a un grupo de personas vestidas de azul como de pageses, una bandera catalana y una foto de su compañero de viaje que en esos momentos tomaba la palabra. Todo esto son cosas de mi primo y sus exageraciones, pero lo que viene a continuación, no es de su cosecha.

El president de la Generalitat realizó en este acto una breve intervención, donde su eje central fue poner en valor a Cataluña, situando al Gobierno de Mariano Rajoy como el culpable del problema catalán. Contrapuso la “tradición democrática de Dinamarca, de amplios consensos y diálogo”, con el hecho de que Cataluña no tiene más alternativa que el referéndum porque “el Gobierno español ha rechazado sistemáticamente ofrecer alguna otra”. Después en un ejercicio de ensoñación sin límites, enumeró las bondades que una Cataluña independiente aportaría al mundo. Según Puigdemont: “la independencia serviría para construir un marco político más democrático, una sociedad más justa y sostenible, al tiempo que convertirse en un estado más solidario, comprometido a ayudar a construir un mundo más justo, pacífico, democrático y comprometido con la seguridad de nuestro continente”.

Tras el discurso, una emocionada Francesca Guardiola, delegada del Govern en los países nórdicos y hermana de Pep Guardiola, que era a la sazón la principal autoridad que asistió al acto inaugural, aplaudía el discurso y repetía sin cesar: ¡Visca Catalunya! ¡Visca el Barça! y ¡Visca el Manchester City! …lo cual creó un cierto estupor en los presentes, según me dice mi primo. Finalizó el acto institucional, con los castellers traídos a la ocasión que eran el grupo más numeroso de iguales en aquella reunión. De las autoridades danesas que iban a asistir en masa a abrazar al nuevo estado independiente, ¡ni rastro! Ni Dinamarca, ni Europa, están para juegos de tronos con barretina.

He querido escribir este artículo en tono sarcástico, pues bastante sufrimiento hemos padecido hablando de Cataluña en clave de tragedia por el horror del atentado, el cual merece un capítulo especial, cuando pasen unos días y se aclaren dudas más que razonables, tanto del Ministerio del Interior, como de los Mossos de Escuadra. Queda mucho que analizar sin ánimo de culpabilizar a nadie más que a los terroristas, únicos responsables de traer la desolación y la muerte a Barcelona.

Dentro de un mes, justo el próximo día 1 de octubre, se producirá un hecho insólito de desafío institucional al intentar convocar un referéndum secesionista sin garantías, descontextualizado e inútil. Dentro de un mes, las “embajadas” de Cataluña seguirán siendo simples oficinas que funcionarán más como peñas del Barça o para hacer una nueva serie de Catalanes por el Mundo, presentado por la hermana de Guardiola y dirigidos por Pilar Rahola que para eso es periodista. Cataluña, dentro de un mes… no més.

Con la Diada del 11 de Setembre, volverán a salir a la calle unos miles pidiendo independencia, pero cada vez con menos fuerza. El procés se desinfla y ellos lo saben. La manifestación tras los atentados con el Rey Felipe VI a la cabeza dando con su presencia el apoyo institucional como Jefe del Estado de un país unido por el dolor, ha restado muchos adeptos a la sedición de España. La actitud de apoyo del PSOE al gobierno ante este reto soberanista, no deja dudas sobre su concepción de estado, si bien las respuestas políticas y el diálogo, tienen que volver a reconducir la difícil cuestión territorial. La falacia de decir en la Constitución “nacionalidades” por el miedo a decir “naciones”, se entiende desde la perspectiva de 1978, pero ahora hay que llamar a las cosas por su nombre, pues España es indefectiblemente una nación de naciones donde en necesario ante todo, fomentar la convivencia y solidaridad.


FOTO: ACN — Agència Catalana de Notícies

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