
Yo no lo había visto. Estaba hace un rato esperando ante un parquímetro en Gandía con la mirada perdida en cualquier sitio, cuando una mujer que también esperaba dijo:
—Buen anillo.
A estas alturas habituado a que las mujeres busquen conversación conmigo, precisé:
—Estoy casado, pero no llevo anillo.
—Uy, usted no, es por el diamante de la Yoly.
Miré donde lo hacía la mujer, el cartel electoral de Sumar y lo vi. El pedrusco que ella tomaba por diamante en el anular de la ministra de Trabajo.
—Es bonito —dije.
Ella hizo un mohín de disgusto y se marchó sin despedirse. Podría haber ido tras ella para aclarar algo, pero el parquímetro quedó libre. Yo seguí pensando en por qué la señora se fijaba en esas cosas, y en lo que hay o puede haber tras esas cosas…













